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Fabiola Navarrete/ Tu Tiempo Digital

Hola a todos, espero que la sangre preciosa de Nuestro Señor Jesucristo sea derramada sobre todos ustedes y que su gracia los acompañe a donde quiera que vayan.

Estamos ya por concluir este año 2020. Un año de retos muy difíciles, pero también espero que haya sido un año de muchas lecciones aprendidas. En esta ocasión Nuestro Padre me ha pedido que sigamos hablando sobre Jesús y todas las cosas asombrosas que vino a hacer por nosotros, y que sigue haciendo hoy en día.

En el Capítulo 9 de Isaías encontramos una profecía sobre el nacimiento de Jesús. El profeta Isaías le estaba diciendo al pueblo que no siempre estarían en tinieblas, en oscuridad. Que llegaría la luz resplandeciente a iluminar sus vidas. Esta luz sería Jesús, quien también vendría a aumentar la alegría de todas las personas. Este mundo en el que nos encontramos, y donde ha morado la sombra de muerte por todo este virus y demás catástrofes, resplandecerá únicamente con la luz de Jesús. 

En el versículo 6 nos dice: “Porque n niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro, y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”.

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