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Fabiola Navarrete/Tu Tiempo Digital

En Conferencia de Prensa, Suzanne Grimmsey, Gerente del Departamento de Estrategia y Cuidado de Calidad del Departamento de Salud Pública de Santa Bárbara, nos proporcionó información valiosa sobre la afectación emocional de niños y adolescentes, que se ha detectado a raíz de todos estos meses de confinamiento que hemos vivido. 

Una de las preguntas más comunes que ha recibido la Gerente Grimmsey de parte de los padres es: ¿cómo sé si la conducta de mi hijo es normal dadas las presentes circunstancias, o cuando ya es algo que se debe reportar?. 

Destacó que para poder contestar esta pregunta adecuadamente, primero se deben enfatizar los siguientes puntos. Los padres han estado pasando una situación muy difícil al tratar de encontrar un equilibrio entre su vida, sus ocupaciones y la educación de sus hijos desde casa. Todo este esfuerzo que han realizado sin duda genera stress.

Varios estudios realizados muestran que los niños también se preocupan y se siente estresados con toda esta situación. Les causa ansiedad el ver a sus padres tan agobiados por la cuestión económica y por todos los problemas que se han generado al cambiar todo el ambiente en el hogar. Así también extrañan sus clases presenciales, el convivir con sus maestros y amigos, extrañan practicar otras actividades como deportes, o clases de arte o música. Sin embargo, cabe destacar, que no todos los niños son iguales y que algunos de ellos se han adaptado muy bien a este cambio de vida. Es por eso que hay que saber detectar qué tipo de niños tenemos en casa.

Suzanne Grimmsey nos exhortó a vigilar a nuestros hijos. Estar al pendiente de su estado de ánimo, de las horas que duermen, de los cambios que puedan presentar en su apetito, si están más irritables de lo normal, si se alejan demasiado de su familia. Si estos cambios son sólo temporales, no son considerados graves, pero si son cambios ya persistentes y que ya no les permiten tener una convivencia sana, es aquí cuando se debe contactar a un especialista.

Otros consejos que nos proporcionó la Gerente Grimmsey fue el platicar con ellos y mostrarles nuestro apoyo. Tener un tiempo especial para escucharlos. Si el padre o madre de familia trabaja fuera de casa, puede enviarles un texto para saber cómo se sienten y hacerles ver que están al pendiente de ellos. Al platicar con ellos, debemos hacerles sentir que es normal sentirse tristes o desganados con toda esta situación, pero que todo esto pasará y que el futuro será mejor.

“Tener un horario de actividades les da un sentido de rutina, de control”, agregó. Todo esto los hará sentir mayor seguridad. Así también es importante que no tengan mucho contacto con los medios de comunicación que transmiten las noticias y que no escuchen de nosotros sobre lo mal que se encuentra el mundo. Se pueden planear actividades que les permitan convivir con otros niños, por ejemplo, citar a un amigo en un parque. 

Al finalizar nos habló sobre lo importante que es que los adultos que estamos al cuidado de un menor, también nos cuidemos tanto física como emocionalmente. Si nosotros no procuramos nuestro bienestar, no podremos brindarles a nuestros hijos ese apoyo que necesitan. “Pedir ayuda es una muestra de fortaleza y no de debilidad”: agregó.

Si usted tiene preguntas sobre cómo obtener servicios o recursos de bienestar o salud mental puede llamar al Equipo de Bienestar para la Comunidad al (805) 3642750 que está disponible las 24 horas del día y los 7 días de la semana. Si su hijo u otro miembro de su familia experimenta una crisis de salud mental puede llamar la Línea de Acceso al Bienestar del Comportamiento al (888) 868-1649.

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