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Millones de estadounidenses se quedan en casa lejos de otros para evitar la propagación del coronavirus. Los médicos e investigadores coinciden en que es un paso necesario pero les preocupa lo que el aislamiento podría hacer a aquellos que ya están en mayor riesgo de suicidio.

Aislamiento social extendido. Despidos. Aumento en la compra de armas de fuego.Estos son efectos colaterales de la pandemia de COVID-19. También son condiciones que, según los expertos en suicidio, exigen más medidas preventivas para los estadounidenses en riesgo.

Uno de esos expertos es el doctor J.P. Jameson, psicólogo en ejercicio y profesor de la Universidad Estatal de los Apalaches, quien estudia el suicidio.

“Existe cierta preocupación por el aislamiento”, dijo. “Sabemos que la conexión social es un factor protector contra el riesgo de suicidio, por lo que esta situación presenta una capa adicional de desafíos para los proveedores de salud mental y el público en general”.

Millones de estadounidenses se quedan en casa lejos de otros para evitar la propagación del coronavirus. Los médicos e investigadores coinciden en que este es un paso necesario. Pero también están preocupados por lo que este aislamiento podría hacer a aquellos que ya están en mayor riesgo de suicidio.

El aumento de la demanda de armas de fuego en respuesta a la pandemia se suma a esta preocupación de los profesionales.

Las armas de fuego son, con mucho, el medio más común para cometer suicidio en Estados Unidos, en parte por lo letales que son. Más del 50% de los suicidios son con arma de fuego. También representan el 60% de las muertes por armas de fuego en Estados Unidos.

Jameson ha investigado la relación entre las armas de fuego y el suicidio. También es dueño de armas y dijo que es vital tener conversaciones francas sobre ellas con familiares que puedan estar en riesgo de autolesionarse.

“Ciertamente, cuando estamos introduciendo algo como un arma de fuego en una situación en la que tenemos factores de riesgo de suicidio, siempre es motivo de preocupación», dijo.

Menos probable que busque ayuda

Para agravar este problema, las personas con mayores probabilidades de poseer armas de fuego — hombres blancos mayores— son también más propensas a completar el suicidio. Asimismo, es menos probable que busquen ayuda, según el Dr. Michael Anestis, profesor de psicología de la Universidad del Sur de Mississippi.

“Las personas que tienden a morir por suicidio con un arma de fuego generalmente forman parte del grupo de hombres mayores, veteranos, que a menudo evitarán el sistema de atención de salud mental”, dijo. “O si usan el sistema de atención médica no informarán sobre sus pensamientos suicidas”.

Anestis enfatiza que no es que las armas en sí mismas tengan un efecto en la salud mental de las personas.

“La mayoría de los propietarios de armas no son suicidas y poseer una pistola no te hace suicida”, dijo.

Pero dice que hay pasos que las personas deberían tomar, por sí mismas y por sus seres queridos —si creen que están en riesgo—, para mantener la distancia entre las armas de fuego y alguien en un estado vulnerable.

“Eso significa el almacenamiento seguro de armas de fuego o —mejor aún— almacenarlas legal y temporalmente fuera de casa para que cuando las personas se sientan más aisladas, tal vez en mayor riesgo y menos capaces de acceder a la atención, también les resulte más difícil ejecutar esos pensamientos suicidas”, dijo.

Además del aumento del aislamiento, muchos estadounidenses están perdiendo sus empleos o ven sus negocios cerrar indefinidamente. Esto significa un mayor estrés financiero para decenas de millones de personas. Al mismo tiempo, los servicios como las líneas directas de prevención de suicidios sin fines de lucro podrían ser más necesarios, ya que tienen que enviar a los voluntarios a sus hogares temporalmente, por su seguridad.

En Boise, Idaho, el Director de la Línea Directa contra el Suicidio del estado, John Reusser, dijo que solo el personal remunerado está en el centro de atención telefónica en este momento, y solo dos a la vez en la sala telefónica, por el distanciamiento social.

“Esto reduce la cantidad de personas que tenemos disponibles para contestar llamadas, especialmente durante las horas pico”, dijo.

Y, aunque el enfoque se centra en brindar a las personas la ayuda que necesitan en este momento, Reusser está preocupado por el futuro. Ya ha tenido que cancelar dos eventos para recaudar fondos para su organización y no está seguro de cuándo podrá conseguir nuevamente el dinero que tanto necesita.

“Definitivamente diría que hay preocupación a largo plazo”, dijo. “Pero realmente creo que, ya sabes, personalmente estoy tratando de aprovechar este día a día y de no preocuparme por los próximos meses”.

Recursos si usted o alguien que conoce está considerando suicidarse:

  • Línea Nacional de Prevención del Suicidio [en inglés]: 1-800-273-8255 o suicidepreventionlifeline.org.
  • Para sordos + con problemas de audición: 1-800-799-4889
  • En español: 1-888-628-9454
  • Línea de crisis de veteranos y línea de crisis militar: 1-800-273-8255, Press 1 (Línea de texto de crisis): 741-741.
  • En situaciones de emergencia, llame al 911.
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