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Univision Noticias

El huracán Iota, que tocó tierra la noche del lunes en la costa noreste de Nicaragua, ha comenzado a hacer estragos en comunidades golpeadas hace apenas dos semanas por el ciclón Eta. Acompañado de lluvias torrenciales, Iota tocó tierra cerca de Haulover, a unas 50 millas de donde lo hizo recientemente Eta, como huracán categoría 4, con vientos máximos sostenidos de 155 millas por hora (250 Km/h). «Es el huracán más potente que ha tocado tierra nicaragüense», dijo en rueda de prensa Marcio Baca, director de meteorología de Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), en momentos en que la parte delantera de Iota ya entraba al país.

Iota lleva consigo vientos catastróficos, marejadas que pueden poner en peligro la vida y lluvias torrenciales en Centroamérica, dijo el Centro Nacional de Huracanes (CNH) en la noche de este lunes. En Haulover habitan unas 350 familias con 1,750 personas, en su mayoría indígenas de origen miskito, una comunidad dedicada a la pesca artesanal y al turismo. En la ciudad costera nicaragüense de Bilwi, los residentes envolvieron hasta la tarde de este lunes sus pertenencias, mientras intentaban desesperadamente asegurar los techos de sus endebles casas de madera con las mismas láminas de zinc que fueron arrancadas por el anterior huracán Eta.

«Hay una situación de mucho temor en toda la población, considerando las experiencias pasadas del huracán Félix y del huracán Eta. Ya la gente está en centros de refugio, otros se han alojado en casas de amigos con más resistencia y mejor construidos, dado que es una zona indígena muy empobrecida y vulnerable en todos los aspectos», dijo a Univision Noticias el reverendo Mateo Collins, un pastor de Bilwi, cerca de Puerto Cabezas.

El dueño de un negocio, Adán Artola Schultz, citado por Efe, dijo que se agarró a la puerta de su casa para resistir las fuertes ráfagas de viento y los torrentes de agua de lluvia por la calle. Vio con asombro cómo el viento arrancaba la estructura metálica del techo de una casa de dos pisos y la arrastraba como si fuera papel. «Es como las balas», dijo sobre el sonido de las estructuras metálicas golpeando y doblándose por el viento. «Esto es doble destrucción», señaló aludiendo los daños causados por el huracán Eta apenas 12 días antes. «Esto llega con furia», expresó. Se escuchan las «láminas de zinc volando», dijo Jason Sam Zamora, originario de Bilwi, quien, a través de las redes sociales, confirmó también las inundaciones.

«El viento está demasiado fuerte, se llevó todo, el techo y las ventanas de madera de mi casa, que es de concreto. Tuve que salir a otra casa vecina», relató a la AFP Jessi Urbina, vecina del barrio El Muelle, en Bilwi. Habitantes de la zona aseguraron que el viento arrancaba techos de las casas «como si fueran de cartón». El Seminario Menor de la Diócesis de Siuna, ubicado en la zona de impacto del huracán, informó que Iota destruyó casi en su totalidad su edificio y desprendió el techo.

Ya causo una muerte en Providencia «No hay precedentes históricos de que dos huracanes del Atlántico de al menos categoría 4 golpeen el mismo lugar con solo dos semanas de diferencia, incluso en el pico de la temporada en septiembre, mucho menos en noviembre», explicó a Univision Noticias el experto meteorólogo Jeff Masters de Yale Climate Connection. «Iota es mucho más grande que Eta. Será otra catástrofe», agrego Masters sobre estos huracanes, apenas dos de las 30 tormentas nombradas en la actual temporada récord en el Atlántico.

El sistema seguirá su desplazándose tierra adentro en dirección oeste, rumbo al triángulo minero del país, hasta donde llegará como un ciclón de menor intensidad, previeron las autoridades. En su reporte de las 5:00 am, el NHC indicó que Iota «se debilita rápidamente sobre el noreste de Nicaragua», aunque sus vientos todavía siguen siendo muy potentes, de 130 millas por hora, y el sistema representa una amenaza para la vida de las personas. Los meteorólogos prevén que en partes del noreste de Nicaragua y el norte de Honduras, Iota produzca hasta 30 pulgadas (750 mm) de acumulación de lluvias, con el consecuente peligro de inundaciones repentinas, desbordes de ríos y deslizamientos de tierra.

Iota azotó ya el archipiélago de San Andrés y Providencia, dejando una persona fallecida y causando estragos y cuantiosos daños en el norte de la Colombia continental. Providencia, de unos 5,000 habitantes, quedó incomunicada por más de 14 horas durante las cuales Colombia entera estuvo en vilo por la suerte de los habitantes de esa parte del archipiélago. «Hay una afectación máxima (…), estamos hablando de un deterioro de cerca del 98% de la infraestructura de la isla», informó el presidente Iván Duque en Twitter.

Una persona fallecida está «por identificar», agregó citado por la agencia AFP. El caribe colombiano también sufre por Iota: la infraestructura en la isla Providencia quedó destruida en un 98% En Nicaragua, Honduras y Guatemala, las evacuaciones comenzaron el pasado viernes y continuaron hasta este lunes pese a que en algunas zonas las escasez de combustible para barcos y vehículos dificultó la operación.

Esa región fue embestida recientemente por los vientos máximos sostenidos de 140 millas por hora (220 kilómetros por hora) de Eta. Según cálculos de las autoridades de Nicaragua, Eta destruyó unas 1,890 casas y dañó parcialmente otras 8,030. En Honduras, según medios locales, más de 175,000 personas han sido evacuadas desde el sábado, especialmente en zonas inundadas por Eta en el Valle de Sula, cerca de San Pedro Sula, la capital industrial del país ubicada 180 kilómetros al norte de Tegucigalpa.

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