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Fabiola Navarrete

Hola a todos  estoy muy feliz de estar una vez más aquí con ustedes. Espero que se encuentren bien y preparados para recibir otro mensaje de bendición de parte de Nuestro Padre Celestial.

En esta ocasión vamos a leer un mensaje que se encuentra en Jeremías 17 versículos 7 y 8. Este era un mensaje para el pueblo de Judá, quienes se habían aparta de Dios. Aquí se  hace una comparación entre lo que es un árbol seco y un árbol lleno de vida.

Antes de llegar al versículo 7 se habla sobre las personas que habían confiado más en su fuerza humana. Esas personas que piensan que todo lo pueden lograr ellos solos. Este tipo de personas son comparadas a un árbol seco. Y luego ya empieza el versículo 7 diciendo “Pero benditos son los que confían en el Señor y han hecho que el Señor sea su esperanza y confianza. Son como árboles plantados junto a la ribera de un río con raíces que se hunden en las aguas. A esos árboles no les afecta el calor ni temen los largos meses de sequía. Sus hojas están siempre verdes y nunca dejan de producir fruto”.  Esta cita es de la Nueva Traducción Viviente, que en lo particular, me gusta mucho.

Aquí nos está diciendo que apartados de Dios no podemos hacer nada. Aquel que se deleita en su presencia jamás se secará, sino que será un árbol lleno de vida cuya hoja permanece verde en todo tiempo. Además, si confiamos en Él, seremos bendecidos y aún en tiempos malos y de sequía seremos prósperos y daremos fruto.

Justo ahora nos encontramos en un tiempo difícil, en un tiempo de tribulación a nivel mundial. Pero yo estoy segura que los que han confiado en el Señor han visto bendiciones maravillosas en su vida, incluso han producido frutos muy buenos aún en esta época de adversidad. 

A mí en lo particular, este versículo me conmueve mucho y es el versículo que le dedico a mi hijo. Cada vez que cumple años yo se lo escribo en una tarjetita. Esto es justo lo que yo deseo para mi hijo. Yo quiero que sea ese árbol bien plantado, lleno de vida que va a estar siempre conectado a su fuente. Nuestra Fuente es Nuestro Padre. De Él recibimos esa agua viva que mantendrá nuestras hojas verdes.

Qué debemos hacer para recibir esa agua fresca que nos mantendrá como esos árboles llenos de vida?

1.- Deleitarnos en la presencia de Dios, lo cual se logra a través de la oración.

2.- Crecer cada día más en su Palabra, lo cual estamos haciendo justo ahora. Pero esto es algo que ustedes deben hacer todos los días de manera personal como un hábito.

3.- Obedecer, tanto la Palabra de Dios, como aquellas cosas que se nos van revelando a través de la oración, porque así es como el Señor nos habla. 

No permitamos que los afanes de esta vida nos impidan buscar esta agua fresca todos los días. 

Quiero terminar con una cita que se relaciona mucho a esta que estamos estudiando y en donde también se utiliza la analogía del árbol bien plantado y que se encuentra en el Salmo 1 versículos 2 y 3  de la Nueva Versión Internacional y dice: “Dichoso el que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella. Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera! “

Todos nosotros queremos ser personas prósperas, así que no esperemos más y vamos a conectarnos con nuestra Fuente. Sin importar la situación que estemos pasando, busquemos a Nuestro Padre y dejemos que sea Él la prioridad de nuestra vida.

Recuerden empezar hoy mismo a sembrar todo eso que el día de mañana cosecharemos. Que mejor que sembrar las mejores semillas que son: el amor, el gozo, la paz, la paciencia, la benignidad, la bondad, la fe, la mansedumbre y la templanza. Porque esto será lo mismo que recibiremos y ¡de manera multiplicada! 

Les amo, les abrazo y primero Dios los veo muy pronto. 

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