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Cierra tus ojos, hija.

Papá está aquí contigo, hija.

No va a pasar nada.

Solo por favor no los abras.

Confía en mí.

Salimos a un viaje

y ya no vamos a volver,

espero que mami no se enoje,

aunque triste sí se va a poner.

No apartes tu cabeza de mi pecho,

no digas nada ni te muevas.

Te cantaré tu canción de cuna favorita,

esa con la que antes te dormía,

hoy nos iremos a dormir temprano,

estoy un poco cansado.

No escuches nada de afuera,

afuera es un caos,

afuera no existe…

escucha mi corazón,

sí, también está acelerado,

papi también está asustado,

papi también a veces llora,

pero yo te protegeré,

yo soy grande,

yo soy fuerte,

yo soy tu héroe.

No te hagas preguntas

ni me las hagas,

no ahora,

porque tampoco sabré responder;

házmelas después,

vamos a tener mucho tiempo para hablar,

vamos a jugar y a brincar,

vamos a arreglar todo bonito,

así para cuando mami y tus

hermanas vengan se sientan felices,

se sientan en casa.

Te pondré una canasta de basket

colgada en las nubes y una red de

vóley desde el polo norte al polo sur,

muchos postes en tu habitación,

fotografías de toda la familia por todos lados.

Siempre alguien se tiene qué

ir antes para decorarlo bien.

Cierra tus ojos, hija,

es lo único que te pido.

Y abrázame,

y no me sueltes,

yo no lo haré,

te dije que te quedaras,

pero quisiste venir conmigo,

eres terca, hija,

te amo, hija.

Cierra los ojos más fuerte,

aquí está papi,

todo está bien.

Autor: Gustavo Hernández.

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