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Telemundo Noticias

En la tarde del 6 de marzo, Gabriel Sacta estaba sentado en el sofá de su casa, en Nueva York, chateando por Whatsapp con su novia, Lia Elizabeth Pulla, de 22 años. Estaban nerviosos, ansiosos por verse. La joven acababa de llegar a Freeport, en Bahamas, para emprender un peligroso viaje: cruzar en lancha hacia Florida de forma clandestina. El último mensaje de la joven, ya casi en la noche, fue: «Llegó alguien, te tengo que dejar.

Te llamo más tarde». Pero pasaron los minutos sin saber de ella, así que a las 6:43 pm el hombre le escribió: «Amor, ¿estás bien?». A las 7:22 pm el mensaje quedó marcado como leído, pero nadie respondió. Mayra Campoverde, la tía de la joven, también estaba intranquila esperando un mensaje de su sobrina. Ella le había prometido confirmarle la hora de salida hacia Florida, el último tramo de su largo viaje desde Ecuador.

Pero pasaron las horas y el celular de la joven seguía mudo. Durante los últimos dos meses, le había ido enviando por Whatsapp a su novio y a su tía las ubicaciones precisas de las casas de seguridad adonde los coyotes la llevaban. Su sueño, como el de los otros cuatro ecuatorianos que viajaron con ella desde Guayaquil era llegar a Nueva York, donde esperaban sus familiares.“Quería comenzar desde cero, alejarse de la inseguridad y la falta de oportunidades que hay en Ecuador”, asegura su novio.

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