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Fabiola Navarrete/ Tu Tiempo Digital

Hola a todos que la paz que sobre pasa todo entendimiento sea derramada sobre todos ustedes y permanezca ahí para siempre.

Es muy importante que sigamos alimentando nuestro espíritu y ensanchando nuestra Fe, pues a nuestro alrededor siguen ocurriendo eventos desfavorables que nos desaniman. Sigue la polémica ante el uso o no de cubre bocas, ante el regreso a clases además de la gente que sigue muriendo tanto por este virus como por los conflictos bélicos.

Sin embargo, la respuesta a todas estas inquietudes que hay en nuestra vida, es Jesús. Si entregamos nuestra vida a Él y aceptamos su dirección podremos atravesar cualquier situación de la mejor manera.

Es así como hoy, Dios ha puesto en mi corazón, compartir con ustedes la historia de una mujer valiente y esforzada, quien se atrevió a pensar con propósito. Esta mujer no permitió que las circunstancias ni las personas que la rodeaban, determinaran lo que sería de ella, o que alteraran o afectaran su futuro. Su nombre es Abigail y su historia se encuentra en el Libro de 1 de Samuel Capítulo 25. 

Abigail tuvo el privilegio de cruzar su camino con el de David, quien aún no era rey pero ya se encontraba muy cerca de lograrlo. David justo acababa de perdonarle la vida al Rey Saúl, quien como sabemos, lo había estado persiguiendo por varios años para matarlo. Además de esto le prometió que no le haría daño a su descendencia. 

Después de este evento, David y sus hombres se dirigieron a un lugar llamado Carmel. En ese lugar el amo de las tierras era Nabal y su esposa era Abigail. Los esquiladores de Nabal habían estado ya trabajando con los hombres de David y habían recibido un buen trato de su parte. Lo que ahora David pedía a Nabal era que correspondiera de la misma manera a los hombres de David. Así que mandó a uno de sus hombres, quien de manera respetuosa y humilde, le pidió a Nabal, a nombre de David, hijo de Isaí, que compartiera de sus alimentos con ellos. 

Nabal, cuyo nombre significa necio, de manera contundente le dijo al siervo de David que no conocía a su señor y que no compartirían nada con él ni sus hombres. Ante esta respuesta negativa, David estaba decidido a irse en contra no ellos, hacer justicia por su propia mano, pues eso era lo que se acostumbrara en aquellos tiempos. Al ser escuchada esta determinación de David por uno de los siervos de Nabal, éste corrió y se lo dijo a  Abigail, quien no estaba ni enterada de todo esto.

Esta mujer en lugar de tomar una actitud pasiva ante la decisión de su marido,  fue decidida y valiente y por ello todo su futuro y el de todo ese pueblo, cambió. Ella preparó una buena cantidad de comida y bebida y la montó en varios asnos para ir al encuentro de David. 

Ella le dijo a David que perdonara la insensatez de su marido y en el versículo 27 le dice: “Y ahora este presente que tu sierva ha traído a mi señor, sea dado a los hombres que siguen a mi señor. Luego en el versículo 31 que dice: “Guárdese, pues mi señor y cuando el Señor haga bien a mi señor, acuérdate de tu sierva”.

Abigail sabía de todas las proezas que David había logrado y sabía que todo esto lo lograba porque estaba bajo la protección de Dios y porque era un hombre que había hecho todo de la manera correcta ante los ojos del Señor. Por eso sabía que Dios lo prosperaría aún más y que vendrían aún cosas más grandes para la vida de David.

Antes estas palabras que esta mujer le expresó a David, él le contestó estas bellas palabras que están en los versículos 32 y 33 “Bendito sea el Dios de Israel que te envió para que hoy me encontrases. Y bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy de ir a derramar sangre, y a vengarme por mi propia mano”.

Después de esto Abigail regresó a su casa pero su esposo estaba ebrio y no le dijo lo sucedido sino hasta el siguiente día y al enterarse su corazón quedó como una piedra. Diez días después Nabal murió. Al enterarse de esto David, mandó a traer a Abigail y la tomó por mujer.

Aquí vemos de una manera impresionante cómo cuando decidimos usar esa sabiduría que Dios nos da para tomar decisiones correctas, el Señor se encarga de cambiar todo a nuestro favor y nos bendice con cosas que quizás ni siquiera esperábamos. Yo no creo que Abigail se hubiera imaginado que después de aquello que hizo su esposo moriría y ella sería una de las mujeres de David. 

No permitamos que en nuestra mente se alberguen ideas erróneas que nos alejen del verdadero propósito que Dios tiene para nosotros. Debemos ser muy selectivos con nuestros pensamientos. Recordemos que él único que guiará bien nuestros pasos es Dios. Es Él nuestro mejor consejero y con Él nuestro futuro está asegurado. 

Señor, sigue derramando tu sabiduría sobre nosotros y que tu Espíritu Santo esté siempre activo en nosotros para que nos ayude a seguir por el buen camino.

Les amo, les abrazo y primero Dios los veo muy pronto.

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