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Tu Tiempo Digital

Hola que tal estoy llena de gozo y plenitud por estar compartiendo una vez más otro mensaje de parte de nuestro Padre Celestial.

Justo en este mes de marzo estamos ya cumpliendo un año de que esta pandemia empezó y que ninguno de nosotros si quiera imaginó que duraría tanto tiempo. Sin embargo, hoy el Señor más que nunca, me ha pedido que recordemos cuán importante es mantenernos confiados y firmes en su Palabra, creyendo en todo lo que Él tiene para nosotros. 

Como bien sabemos, el pueblo de Israel fue rescatado de la esclavitud. Ellos presenciaron lo milagros más asombrosos que el Señor hizo a través de Moisés. Fueron rescatados de la esclavitud y vieron el brazo de poder de Dios extendido sobre ellos. Pero aun con todo esto ellos se quejaban y le eran infieles a Dios adorando a otros dioses. A nuestro Padre esto le dolía mucho y les había retirado su protección. 

En el libro de Oseas, que es un libro muy pequeño, nos habla justo sobre ese dolor que Dios siente cuando nosotros le fallamos, cuando no acudimos a él en primer lugar y sobre todo, cuando nos olvidamos de agradecer por todo lo que Él ya nos ha dado. Yo no quiero que esto nos pase a nosotros, así que vamos a seguir viendo todo lo bueno que hay a nuestro alrededor y a seguir esperando sólo lo mejor, pues eso es lo que Él tiene para sus hijos.

En el Capítulo 14 que es el último capítulo de este libro, se encuentran dos versículos hermosos, el 5 y 6 que dicen así: “Yo seré a Israel como rocío; él florecerá como lirio, y extenderá sus raíces como el Líbano. Se extenderán sus raíces más, y será su gloria como la del olivo, y perfumará como el Líbano”.

Me encantan estos versículos, sobre todo la parte donde menciona el rocío. Mi primer nombre es Rocío y aunque aquí no se refiere a rocío como un nombre propio, sabemos que el rocío es esa llovizna matutina. Pero aun así me  encanta ver esa palabra en la Biblia y me fascina saber que Dios es ese rocío para nosotros. 

El rocío son esas diminutas gotas de humedad que aparecen cuando apenas está saliendo el sol y que hacen que las plantas y el césped tengan un brillo hermoso. Estas diminutas gotas de humedad son lo que permiten que tanto las plantas como los animales puedan soportar ese calor que van a recibir durante el resto del día. Les da la vitalidad necesaria. Eso mismo nos da Dios a nosotros. 

Durante la noche, el Señor está preparando todo eso que nos va a entregar cada día para que cuando nosotros estemos enfrentando todo eso que nos depara cada día tengamos la fortaleza necesaria.

Ahora bien, el rocío no se forma cuando hay viento, cuando hay tormentas o cuando el aire es caliente. El rocío se forma cuando las cosas están frías y quietas. Así es como Dios quiere nosotros estemos. Vamos a permanecer en descanso y en reposo porque ahí es cuando Dios puede obrar. Como nos dice Isaías 30:15 “En quietud y confianza será vuestra fortaleza”. Y mientras estemos en calma, vamos a deleitarnos en su presencia, busquemos siempre conocer más de Él

Dejemos que el Señor nos siga mostrando todo eso que tiene para nosotros. Él está feliz de poder ser ese rocío para nosotros. Recibamos con gusto  este rocío que nos permitirá seguir delante de la mejor manera.

Así también, vamos a creer en nuestro corazón, que somos esos hermosos lirios y que nuestras raíces se extenderán. Recuerden que ¡las promesas que Dios tiene para nosotros se extenderán hasta 1000 generaciones!.

Les pido que hoy, más que nunca, seamos agradecidos y que continuemos recibiendo todo eso que el Señor tiene aquí disponible para nosotros. 

Sé tú Señor ese rocío de cada mañana y ayúdanos a vivir cada día con gozo y plenitud. 

Les amo, les abrazo y primero Dios los veo muy pronto.

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