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Fabiola Navarrete/ Tu Tiempo Digital

Hola a todos les saludo con un gran gozo en mi corazón y deseo que sea el Señor quien derrame cada día su paz y su gracia sobre cada uno de ustedes y sus respectivas familias.

Ya estamos en la segunda semana de  este nuevo año y los retos a los que nos enfrentamos siguen siendo difíciles e inciertos. Ahora con la nueva variante Omnicron y todas las medidas restrictivas que se han vuelto a implementar, además de todos los conflictos bélicos y  situaciones trágicas que han pasado alrededor del mundo. Todo a nuestro alrededor parece muy desalentador.

Sin embargo, hoy más que nunca, nuestro Padre quiere recordarnos que en Él encontraremos siempre la fortaleza para seguir adelante. Hoy recordaremos lo que le dijo a Jacob en el libro de Isaías capítulo 41. Aquí Jacob ya se llamaba Israel pues ya se había enfrentado a un ángel a quien le pidió que no lo soltara hasta que no le diera su bendición. Este ángel se sorprendió por la valentía y decisión de Jacob y lo renombró Israel que significa “el que lucha con Dios”. Este acontecimiento se encuentra en Génesis 32:22-28.

En Isaías 41 en el versículo 9 dice: “Porque te tomé de los confines de la tierra, y de tierras lejanas te llamé, y te dije: “Mi siervo eres tú: te escogí, y no te deseché”. Esto mismo nos dice el Señor a todos nosotros. Cada uno sabe bien de donde fue que Dios nos rescató. A nuestro Padre no le importaron nuestros pecados y en cuanto le dijimos que lo aceptábamos como Señor y Salvador, nos limpió de pies a cabeza y nos hizo libres. Nos sacó de esos lugares oscuros y nos trajo a la luz. Nos ha ido moldeando para convertirnos en mejores personas. Hoy somos lo que somos sólo por su gracia y misericordia.

Es justo después de este versículo que viene el que hoy recordaremos y que fue, de hecho, la primera cita bíblica que se compartió en la primera emisión de 5 Minutos de Paz. Es también uno de los primeros versículos que yo me aprendí y que he visto realizarse en mi vida.

Isaías 41:10 “No temas porque yo estoy contigo, no desmayes porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”. El Señor ha estado con nosotros en los momentos más difíciles de nuestra vida. Ha estado ahí siempre listo para tendernos su mano y hacernos sentir confiados, amados y tranquilos. Dios nos abraza todo el tiempo y nos consuela. El Señor es nuestro amparo, nuestro ayudador, nuestra fortaleza y nuestro pronto auxilio en la tribulación.

La mano de Dios es el lugar más seguro en el que podemos estar y aquí nos recuerda que es en con su mano derecha con la que Él nos sostiene. Es justo con esa mano con la que se imparte su Justicia. Con esto nos recuerda que sólo Él es el juez justo y que sin duda alguna, debemos de permanecer confiados en que será Él quien traerá lo mejor, lo que más nos conviene. Esperemos sólo en Él y todo estará bien.

Si creemos de todo corazón estas palabras, no habrá nada que nos robe la paz. No permitamos que el temor nos haga sentir paralizados o que nos provoque ansiedad, depresión o un sistema inmunológico bajo. Dios tiene el control.

Cuando te sientas cansado y temeroso recuerda estas hermosas palabras de una de mis alabanzas favoritas:

Él va contigo, un camino abrirá a tus pies. De día y de noche su fuego arderá en tu ser. Y cuando el mundo intente robar tu Fe. Él te sostiene y no te dejará caer.

Les amo, les abrazo y primero Dios los veo muy pronto.

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