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Univision Noticias

Quien fue lugarteniente del clan de los hermanos Beltrán Leyva testificó este lunes en una corte federal de Brooklyn, en el inicio del proceso penal contra el exsecretario de Seguridad Pública de México.

Sergio Villarreal Barragán, un narco mexicano que habría participado en unos 90 asesinatos en México, es el primer testigo estrella en el juicio de Genaro García Luna, el exfuncionario mexicano acusado de haber trabajado para el Cartel de Sinaloa.

Alias ‘El Grande’ fue lugarteniente del clan de los hermanos Beltrán Leyva de 2006 a 2010, dedicándose al tráfico de drogas, específicamente de cocaína, y al manejo de las finanzas del cartel. El gobierno alega que por sus actividades criminales obtuvo al menos 100 millones de dólares.

Con las declaraciones de este sanguinario narcotraficante, los fiscales neoyorquinos intentan sentar las bases para demostrar ante el jurado que García Luna protegía al Cartel de Sinaloa y a la organización delictiva de los Beltrán Leyva, a cambio de sobornos millonarios que le entregaban en maletines.

En una de sus primeras revelaciones en la corte de Brooklyn, ‘El Grande’ dijo que cuando se unió a la organización de los Beltrán Leyva alrededor de 2001, García Luna, quien entonces era el director de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), «ya estaba cobrando, y se le pagó hasta el último día de la vida de Arturo Beltrán», de acuerdo con el periodista Keegan Hamilton.

El capo se refería a la muerte del otrora jefe del clan, Arturo Beltrán, quien fue abatido en un operativo de la Marina mexicana en Cuernavaca, Morelos, en 2008.

De acuerdo con el testigo, García Luna «nos daba información sobre operaciones contra el cartel… Nos ayudaba a poner y sacar agentes en cualquier parte de México y compartía información para que pudiéramos atacar a nuestros rivales».

‘El Grande’ también dijo en la corte que él y otros miembros del Cartel de Sinaloa recibieron credenciales falsas de la AFI, y que tenían uniformes falsos y camionetas blindadas que parecían vehículos de dicha agencia policial.

Un narco ‘protegido’ al que le avisaban sobre operativos policiales

La carrera criminal de Villarreal Barragán comenzó en Torreón, en el estado fronterizo de Coahuila, donde se dedicaba al robo de autos. Más tarde fue policía de esa ciudad y en un momento portó una placa de la Policía Federal. Su apodo es porque mide más de 6.5 pies (2 metros). También le dicen ‘King Kong’.

Este capo se relacionó primero con el Cartel de Juárez y, según contó en la corte este lunes, fue reclutado directamente por su jefe Amado Carrillo Fuentes, mejor conocido como ‘El Señor de los Cielos’. Sucedió mientras participaba en un punto de revisión en una carretera de Chihuahua.

“Unas camionetas llegaron un día al retén y se bajaron personas armadas que vestían uniformes como los nuestros. Era Amado Carrillo… Nos apuntaron con sus armas y luego Amado se presentó y dijo: ‘O te alineas con nosotros o te largas de aquí».

Luego se unió a la facción del Cartel de Sinaloa que encabezaban Arturo y Alfredo Beltrán Leyva. El conflicto que estos tuvieron con su primo, Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, los llevó a crear una célula criminal independiente.

En medio de esa guerra, Villarreal Barragán alcanzó uno de los rangos más altos en dicho clan.

Pero los fuertes lazos del Cartel de Sinaloa y el gobierno, al tener en el bolsillo (según los fiscales neoyorquinos) a García Luna, entonces secretario de Seguridad Pública de México, pusieron a Villarreal Barragán contra las cuerdas. Se refugió en Morelos y Puebla, donde fue detenido el 12 de septiembre de 2010. Dos años después lo extraditaron a Estados Unidos.

Cuando estaba tras las rejas en México, Villarreal Barragán cooperó con las autoridades, a quienes reveló cómo traficaba cocaína, quiénes trabajaban para el cartel y hasta cómo asesinaba a quienes creía lo habían traicionado, de acuerdo con la revista Proceso .

Relató, por ejemplo, que por órdenes de Arturo Beltrán torturó y asesinó a Mario Pineda Villa, alias ‘El MP’. En el expediente judicial, citado por el mismo medio, ‘El Grande’ narró el crimen.

“Sescargué una ráfaga de ‘cuerno de chivo’ (un rifle AK-47) en contra de él estando amarrado… Arturo (Beltrán) me ordenó que ejecutara a todos los que tenían relación con ‘El MP’ o sencillamente quien fuera su amigo, aunque no tuviera que ver con el negocio de las drogas. Así se procedió en esos días, levantando (secuestrando) más o menos a 90 personas, mismas que eran golpeadas y ejecutadas”.

También señaló a varios mandos militares que supuestamente estaban en la nómina de los Beltrán Leyva, recibiendo grandes sumas de dinero a cambio de brindarles protección.

Uno de los colaboradores de este traficante reveló a la Procuraduría General de la República (PGR) que ‘El Grande’ era protegido por la Policía Federal, la cual le avisaba antes de los operativos enfocados en su grupo. Los sobornos, contó, los negociaba con fiscales corruptos en bares y restaurantes de lujo.

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