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Telemundo

A medida que la pandemia de COVID-19 se ha desplegado por Estados Unidos, más personas que nunca han experimentado dificultades para adquirir los alimentos que necesitan para su dieta básica. Pero en todo el país, los voluntarios están dando un paso al frente para ayudar. Antes de la pandemia, más de 35 millones de personas en Estados Unidos pasaban hambre, de acuerdo con datos de Feeding America. Pero ahora, con millones de estadounidenses desempleados y un segundo cheque de ayuda incierto en el paquete de estímulo, esta organización sin fines de lucro estima que más de 50 millones de personas pueden experimentar inseguridad alimentaria en 2020, incluidos 17 millones de niños. Muchas familias están teniendo que tomar las decisiones más complicadas de su vida. Este año, el promedio de niños que ha estado pasando hambre es más de uno de cada cuatro.

En el condado de Los Ángeles, California, más de 600,000 niños sufre de incertidumbre alimenticia. Olivia Ordaz, madre de dos hijos, dijo que sólo trata de sobrevivir y mantenerse fuerte ante su esposo e hijos. «Siempre tratamos de cocinar algo diferente para que no vean el mismo tipo de comida todos los días», dijo, secándose las lágrimas. «Es difícil, a veces se van a dormir con hambre». Los bancos de alimentos se han visto sobrepasados este año por las largas filas y la cantidad de personas que necesitan ayuda, muchas de ellas por primera vez.

En respuesta, los bancos de alimentos tuvieron que aumentar el servicio. Algunos días, el Banco de Alimentos de Houston, en Texas, suministra 1 millón de libras de alimentos a las personas necesitadas. Antes de la pandemia, la distribución diaria promedio del grupo era de 450,000 libras. Sin embargo, TODAY descubrió que el voluntariado se está incrementando exponencialmente en todo el país. Durante los últimos 11 años, Dana Cooper se ha ofrecido como voluntaria dos días a la semana en Philabundance, una organización que procura aplacar el hambre en Filadelfia. «Cualquiera y todos los que necesiten comida, obtendrán algo de esta comida», dijo recientemente durante un turno de clasificación de artículos.

En Harrison, Maine, el Harrison Food Bank ahora alimenta a más de 500 familias semanalmente, más del doble de lo que hacía antes de la pandemia. Las personas también están encontrando otras formas de colaborar en la lucha contra el hambre a nivel comunitario. En la ciudad de Nueva York, la chef Millie Peartree optó por no reabrir su restaurante y, en cambio, se enfocó en proporcionar comidas a los niños del Bronx, el distrito más pobre de la ciudad.

En Chicago, la panadera Maya-Camille Broussard se propone reducir la inseguridad alimentaria entre los jóvenes, enseñando a los estudiantes de la escuela primaria de las comunidades de bajos ingresos a comprar alimentos sanos y a cocinar. Y en ciudades de todo el país están apareciendo neveras comunitarias, como una forma de base para alimentar a los hambrientos. Se encuentran en espacios públicos como aceras o escaparates, y la gente de la comunidad los mantiene abastecidos con alimentos para que los que los necesitan, puedan tomarlos libremente. La gente puede buscar en línea su banco de alimentos o despensa de alimentos más cercana en las bases de datos a través de Feeding America y FoodPantries.org.

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