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Fabiola Navarrete / Tu Tiempo Digital

Hola a todos espero que el Señor los guarde en completa paz y que su amor los haga sentir, protegidos, seguros y respaldados.

En esta ocasión, Nuestro Padre ha puesto en mi corazón recordarles la importancia del amor en nuestra vida y de practicarlo no sólo con nuestra familia sino con todos nuestros semejantes. Este mes se le conoce como el mes del amor y la amistad pero en realidad el amor debe ser demostrado los 356 días del año.  

Que mejor manera de hablar sobre el amor que recordando ese primer gran mandamiento que Jesús nos dio en Mateo 22:37 y que dice “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente”. 

Cuando nosotros ponemos a Dios en primer lugar, todas sus bendiciones son derramadas sobre nosotros. Él nos llena de esa paz y de ese amor. Cuando nosotros nos sentimos amados dejamos de estar perdidos, dejamos de sentir como que no encajamos, nos sentimos seguros. Es ahí donde nos apropiamos de esa identidad de hijos de Dios que ya nadie nos podrá robar.

Al sentirnos tan plenos, amados y seguros, es cuando nosotros podemos compartir de ese mismo amor a todos los demás. No hay nada más hermoso que poder mantener relaciones de paz y de armonía entre todos nuestros semejantes, porque a eso hemos sido llamados. 

Hoy quiero compartirles un versículo hermoso que se encuentra en Proverbios 17:9 y dice “El que cubre la falta busca amistad; Mas el que la divulga aparta al amigo”. Que importante es saber esto. Nosotros no podemos vivir con rencor y ofensas en nuestro corazón. Debemos entender que todos somos seres humanos que nos equivocamos. Nuestros semejantes son igual de imperfectos que nosotros.  Olvidemos esas cosas que nos ofendieron y busquemos siempre ser restauradores de la paz. El enemigo lo que busca es que vivamos en contienda con el mundo entero.

Este mismo versículo en el versión de la Nueva Traducción Viviente dice así: “Cuando se perdona una falta el amor florece, pero mantenerla presente separa a los amigos íntimos”. Cuando el perdón entra a restaurar una relación, ahí se siente un amor aún más grande que el que las personas se tenían antes. Esa es la verdadera restauración de las relaciones.

Nosotros tenemos que buscar mantener siempre a las personas que Dios puso en nuestra vida, porque son de bendición para nosotros. Ahora bien, si Él quiere apartarnos de esas personas, será Él quien lo haga, pero que no quede en nosotros. Hagamos siempre nuestro mayor esfuerzo por buscar la reconciliación con las personas con que son parte de nuestra vida. 

Al buscar en todo tiempo mantener relaciones pacíficas, lograremos tener relaciones sólidas. Yo sé que hoy muchos de nosotros podemos decir que tenemos amigos de muchos años que han estado ahí no sólo en las buenas y en las malas, sino también aún después de las desavenencias que hemos tenido con ellos. Tener este tipo de amistades duraderas es una gran bendición, un gran tesoro.

Para terminar quiero leerles el Proverbio 18:19  de la Nueva Traducción Viviente que dice: “Un amigo ofendido es más difícil de recuperar que una ciudad fortificada. Las disputas separan a los amigos como un portón cerrado con rejas”. No esperemos más para reconciliarnos con nuestros amigos, no esperemos que sea demasiado tarde. 

Pidámosle a nuestro mejor amigo, que es el Espíritu Santo, que nos ayude y nos guíe siempre en todas las relaciones con nuestros semejantes. Vivamos en armonía con todos los demás y sigamos demostrando el amor que Dios ha puesto en nuestro corazón.

Les amo, les abrazo y primero Dios los veo muy pronto.

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