jueves, enero 27, 2022
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Este niño murió baleado por un policía pero fue otro joven el que acabó en la cárcel. El agente quedó libre… y asesinó a su esposa

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Univision Noticias

Johnny Salazar tenía 14 años cuando un policía lo baleó durante un robo en una vivienda. Su cómplice, que no había apretado el gatillo, terminó cargando con la culpa. El agente fue tratado como un héroe pero años después acuchilló a su esposa hasta la muerte.

Este niño murió baleado por un policía pero fue otro joven el que acabó en la cárcel. El agente quedó libre… y asesinó a su esposa

Johnny Salazar tenía 14 años cuando un policía lo baleó durante un robo en una vivienda. Su cómplice, que no había apretado el gatillo, terminó cargando con la culpa. El agente fue tratado como un héroe pero años después acuchilló a su esposa hasta la muerte.

Johnny Salazar, que tenía entonces solo 14 años, murió en Chicago en octubre de 2002 a manos de un policía que alegó defensa propia luego de que el joven y un amigo, Edgar Naranjo, irrumpieran a la fuerza y enmascarados a robar a la casa del agente.

El oficial, Rafael Balbontin, de 30 años, escuchó gritar a su madre, subió desde el sótano y encontró a los intrusos. La mujer dijo que estaban armados. El agente, que apenas llevaba 10 meses en la policía y no había usado nunca su arma, disparó ocho veces.

Mató a Salazar, e hirió en la mano al otro joven y en el hombro a su propio padre, Juan Balbontin, que estaba en la vivienda.

Naranjo, de 26 años, arrastró a su amigo y lo metió en el vehículo en el que habían llegado. Tiró una pistola de balines por la ventana y luego se deshizo del cuerpo del adolescente abandonándolo en una acera. El cadáver fue encontrado horas después por un camionero, según reporta el diario USA Today citando una investigación de The Milwaukee Journal Sentinel que inició la reportera Alexandra Kukulka en 2013 y que publicó junto a su colega Sam Roe.

Naranjo fue arrestado en un hospital tras buscar asistencia médica por la herida en su mano. Confesó el robo pero fue acusado además del asesinato de Salazar. El policía que realmente mató al joven no enfrentó ningún cargo y su historial quedó limpio.

“Sus acciones fueron heroicas”, aseguró un portavoz policial. Balbontin alegó que el joven estaba armado y que disparó cuando lo vio girarse hacia él. Fue en defensa propia, insistió.

De acuerdo a documentos legalesNaranjo le pidió a Salazar que le acompañara a robar unos perfumes, valorados entre 2,000 y 3,000 dólares, que estaban almacenados en la casa de un vendedor al que conoció en un mercadillo. El adolescente recién empezaba la secundaria y se había mudado a vivir con su amigo, con quien jugaba baloncesto y salía a comer.

“Ese asesinato no es mío”, dijo el joven en su defensa.

Un juez condenó a Naranjo a 40 años de prisión por el delito de asesinato, un cargo que alega que se puede acusar a quien participe en delitos graves donde se provoque la muerte de alguien, intencionalmente o no.

Esto aplica a 41 estados del país, pero en lugares como California está prohibido desde 2018.

“Los legisladores que están tratando de cambiar las leyes sobre delitos de asesinato han declarado que lo hacen porque la norma afecta de forma desproporcionada a negros y latinos”, aseguró a Noticias Telemundo la periodista Alexandra Kukulka.

Según ella, este caso, “suscita dudas sobre el uso de la fuerza letal por parte de los agentes de policía y las leyes que los fiscales utilizan para acusar a personas en estos sucesos”.

Un femicidio y una demanda millonaria

En 2005, tres años después de disparar a Johnny Salazar, el agente Rafael Balbontin apuñaló a su esposa en la cabeza, el pecho y la espalda, causándole la muerte; su hijo de cinco años hijos vio el incidente, en el que también resultó herida la madre de la joven.

La mujer, Arcelia Balbontin, de 29 años, había escondido todas las armas de la casa porque su cuñada le advirtió por teléfono de que su hermano, que entonces tenía otros tres trabajos además del de policía a tiempo completo, acababa de contarle a sus padres durante una cena que atravesaba problemas en su matrimonio y que se suicidaríareportó en ese momento el diario Chicago Tribune. 

“Mi mujer empezó a gritar y a llorar mucho. Me dijo: ‘Se va a suicidar’. Me advirtió: ‘También es probable que le haga algo a ella”, contó su padre, Juan Balbontin, al diario.

Pese a que se llamó al 911 las autoridades no llegaron a tiempo.

Cuando ocurrió el femicidio, Rafael Balbontin y la ciudad de Chicago estaban siendo demandados por la madre de Johnny Salazar.

En 2008, Laura Salazar fue compensada con más de dos millones de dólares, luego de que su abogado, Donald Shapiro, ofreciera pruebas que demostraban que los ladrones no representaban un peligro mortal para el policía y su familia, y que el agente disparó sin haber visto ni las armas ni las manos de los intrusos. 

También se probó que las autoridades policiales eximieron a Balbontin sin analizar la autopsia del adolescente, que fue herido en la espalda y en la parte posterior del brazo.

Por el femicidio de su esposa, el agente fue condenado a 25 años de prisión tras alegar que estaba “mentalmente enfermo”, según reportó el Chicago Tribune.

Perdonar la condena

En el año 2020, Naranjo contactó al Centro de Condenas Injustas de la Facultad de Derecho de la Universidad Northwestern para que le ayudaran a ser liberado. El centro presentó una petición de clemencia al gobernador de Illinois, J.B. Pritzker alegando que Naranjo se irá a México si le es perdonada el resto de la condena.

Se espera una decisión para finales de 2021. De acuerdo a The Milwaukee Journal Sentinel, la madre de Salazar no acepta que sea liberado antes de tiempo.

No le perdona que tirara el cuerpo de su hijo en la calle, en lugar de llevarlo a casa o a un hospital y que lo tratara “como a un animal”.

“Ya di 20 años de mi vida”, aseguró Naranjo desde la cárcel, que comparó su condena de 40 años con la de 15 años que recibió el agente de policía: “Y yo ni siquiera apreté el gatillo”, insistió.

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