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Univision Noticias
WASHINGTON, DC – “¡Traemos nuestros muertos a su puerta porque no aguantamos más!”, gritó una veintena de activistas en las escalinatas del Senado antes de esparcir las cenizas de familiares fallecidos de covid-19 . En sus manos llevaban ataúdes hechos de cartón con los nombres de sus allegados muertos por el virus.
Estos activistas abogaban ante el Senado por la aprobación de la propuesta de ley conocida como International Pandemic Preparedness and COVID–19 Response Act of 2021, auspiciada por dos senadores: el republicano Jim Risch y el demócrata Robert Menéndez. La propuesta pide que se reconozca como asunto de seguridad nacional la lucha contra la pandemia y que se cree una Estrategi de Seguridad de Salud Global que incluya mecanismos de coordinación de Washington con el resto del mundo.
El proyecto reafirma el objetivo internacional de vacunar a un 70% de la población en todos los países, fijando como plazo el mes de septiembre de 2022, sin embargo, el objetivo luce muy lejos de cumplirse. El acto fue organizado por Right To Health Action (Acción para el Derecho a la Salud), una organización creada al inicio de la pandemia, integrada por activistas, estudiantes, trabajadores de la salud y víctimas del covid-19, muchos ellos personas de color que exigen la acción inmediata del Congreso ante la pandemia.
El surgimiento de la variante ómicron, que se detectó por primera vez en pacientes en Sudáfrica y ha generado una alarma mundial por la posibilidad de que signifique un retroceso en la lucha contra la pandemia, refuerza la advertencia de los expertos de que el acceso limitado a la vacuna en los países pobres obstruye los avances contra el coronavirus en todo el mundo.
Los científicos indican que seguirán apareciendo nuevas variantes del virus en los países con bajas tasas de vacunación, como ya ocurrió con la variante delta, que ahora es la dominante. Entre los activistas, estaba Rosie Davis, cuya madre falleció por coronavirus el 17 de mayo de 2020, y quien viajó a Washington desde Carrollton, en el estado de Texas.
“No voy a dejar que se olviden de mi mamá. Mi mamá no es un número. Nuestros seres queridos no son números,” clamó esta mujer hispana, fundadora del Yellow Heart Memorial (Memorial para un Corazón Amarillo), un proyecto nacional que busca honrar el recuerdo de los fallecidos por covid-19 y crear una comunidad para sus seres queridos.
Junto a otros, Rosie Davis relató públicamente su testimonio: “De tantos muertos que había en el condado de Dallas, mi mamá se quedó esperando un mes entero en un freezer hasta que pudimos cremarla. Traje sus cenizas hoy. La llevo en este collar por donde vaya,” dijo. “La última vez que vi su rostro fue el día de Las Madres”, agregó Davis.
Su madre, Mary Castro, falleció cinco días después, en una residencia de ancianos. Davis espera que su visita a Washington rinda frutos. En sus reuniones con el congresista por Texas Joaquín Castro y una representante de la Casa Blanca propuso la idea de un memorial permanente en la capital estadounidense. “Es lo que necesita nuestra comunidad,” dijo. “Es lo que merecen nuestros seres queridos.”
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