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Santa María Times

Durante el último mes, me ha consternado profundamente que el gobierno de la Ciudad de Santa María no esté haciendo todo lo posible para abordar la pandemia de COVID-19. Los residentes de Santa María me han expresado y exigido respuestas y acciones.

COVID-19 no es una gripe estacional; es un virus peligroso y a menudo letal que ha estimulado a países, estados, condados y ciudades a utilizar medidas sin precedentes para «aplanar la curva» y proteger la salud pública. Estados Unidos ahora ha superado a todos los demás países en su número de casos de COVID-19, y esta semana, en Santa María tuvimos la primera muerte causada por este virus. Nuestra ciudad tiene el número más alto de casos confirmados que cualquier otra ciudad del Condado de Santa Bárbara

A lo largo del mes de marzo, Santa María tardó en implementar políticas para minimizar la exposición al COVID-19. Durante demasiado tiempo, nuestra ciudad continúo «con un ritmo normal”, mientras que otras ciudades y condados del estado reaccionaron rápidamente para exigir el distanciamiento social, cerrar negocios no esenciales y comenzar a planear cómo proteger la salud pública en una situación de emergencia.

Durante una crisis, esperamos instrucción de nuestros líderes. En las últimas dos semanas, las voces de cientos de residentes preocupados y propietarios de pequeñas empresas se han vuelto más fuertes. Están expresando cómo COVID-19 está afectando a sus familias a través de correos electrónicos, mensajes de voz y peticiones electrónicas. Sus experiencias y preocupaciones son todas similares: despidos, reducción de horas, pérdida de empleo y temor por perder sus hogares o negocios. El simple hecho del asunto es que ya no podemos permitirnos ser complacientes.

La crisis económica causada por la pandemia durará más que la pandemia en sí, y nuestra ciudad debe elevar sus esfuerzos para proteger a nuestros residentes y propietarios de pequeñas empresas, ya que serán clave para nuestra recuperación económica a largo plazo. La protección de la salud pública debe ser la prioridad de los líderes durante esta crisis, y nuestro trabajo no debe detenerse allí. Debemos considerar nuestro futuro y prever nuestra recuperación económica. ¿Cuál es nuestra estrategia? ¿Cómo podemos ayudar a los habitantes de Santa Maria a resistir los estragos económicos de esta crisis para promover la estabilidad a largo plazo?

Primero, debemos implementar de inmediato una moratoria de desalojo para propietarios de viviendas, inquilinos residenciales e inquilinos de pequeñas empresas en Santa María. El gobernador Newsom ya ha actuado en esta dirección con sus órdenes ejecutivas más recientes, pero los gobiernos de los condados y las ciudades pueden implementar sus propias políticas de moratoria; de hecho, el gobernador nos alienta a hacerlo, diciendo que “la gente no debe perder o verse obligada a salir de sus hogares debido a la propagación de COVID-19″.

Como funcionarios electos del concejo municipal, tenemos la responsabilidad de aprobar políticas que faciliten la salud y seguridad pública de nuestros electores. Simplemente decirle a la gente que se quede en casa si está enfermo no es suficiente. Una moratoria de desalojo, con reglas y plazos razonables que describen planes de recuperación manejables, podría aliviar la carga que enfrentan los trabajadores y los propietarios de pequeñas empresas en nuestra actual interrupción económica causada por la pandemia. Si a las personas les preocupa pagar el alquiler para evitar el desalojo, es comprensible que no puedan refugiarse en sus hogares y decidan continuar trabajando. Dependiendo de su trabajo laboral, un residente que teme el desalojo podría poner en riesgo su salud– la salud de sus seres queridos o de la fuerza laboral esencial y de primeros auxilios– incluso si parecen asintomáticos.

Como alguien que ha experimentado inseguridad de vivienda, entiendo los temores que sufren los habitantes de Santa en torno a la amenaza de desalojo. Casi el 80% de los estadounidenses viven cheque a cheque y 40% de ellos no tiene los ahorros para enfrentar una emergencia de $400, y mucho menos una interrupción económica nacional. Sabiendo esto y después de escuchar las preocupaciones de los habitantes de Santa María, creo que nosotros, como consejo, debemos actuar, dejar a un lado la política y priorizar la salud pública.

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