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En un sentencia 6-3, la Corte Suprema falló a favor de la diseñadora web cristiana evangélica de Colorado que buscaba el amparo de la justicia para no tener que ser obligada a aceptar encargos para bodas de parejas de gays y lesbianas.
La Corte Suprema asestó este viernes un duro golpe a los derechos de la comunidad LGBTQ al dictaminar que una empresa puede negarse a ofrecer sus servicios a parejas del mismo sexo, acogiéndose a la Primera Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, que protege la libertad de expresión.
La enmienda constitucional, indicó el máximo tribunal, no permite que se obligue a un diseñador de sitios web a crear diseños expresivos que transmitan mensajes con los que no está de acuerdo.
La mayoría conservadora del máximo tribunal del país se posicionó así en una votación 6-3 a favor de Lorie Smith, una diseñadora gráfica cristiana evangélica de Colorado que hace páginas web y buscaba el amparo de la justicia para no tener que ser obligada a aceptar encargos para bodas de gays y lesbianas.
La jueza progresista Sonia Sotomayor no estuvo de acuerdo con la resolución, y se le unieron Elena Kagan y Brown Jackson. “Hoy, la Corte, por primera vez en su historia, otorga a un negocio abierto al público el derecho constitucional de negarse a atender a miembros de una clase protegida”, advirtió Sotomayor.
El fallo podría permitir que otros dueños de negocios similares evadan las leyes en 29 estados que protegen de alguna forma los derechos LGBTQ en espacios y servicios abiertos a todo el público. Los 21 estados restantes no tienen leyes que protegen explícitamente los derechos LGBTQ en estas situaciones, aunque algunos municipios locales sí.
Smith argumentó durante el litigio que, como profesional creativa, tiene derecho a rechazar trabajos que van en contra de su forma de pensar o no comulgan con su religión, y que ninguna ley puede obligarla a hacerlo. «El matrimonio es entre un hombre y una mujer, y esa unión es importante», declaró durante el proceso.
“Como muchos estados, Colorado tiene una ley que prohíbe a las empresas discriminar cuando venden bienes y servicios al público. Las leyes de este tipo han hecho mucho para asegurar los derechos civiles de todos los estadounidenses”, indica el fallo, cuya opinión mayoritaria fue escrita por el magistrado conservador Neil Gorsuch. Pero en este caso, agrega la opinión, Colorado “busca usar su ley para obligar a un individuo a crear un discurso en el que no cree”.
La decisión supone un nuevo revés a los derechos del colectivo LGBTQ, después de que en los últimos meses se hayan aprobado un número récord de leyes en su contra en legislaturas estatales, y establece un peligroso precedente para que las empresas también puedan discriminar negándose a atender a clientes negros, judíos, musulmanes, parejas interraciales o interconfesionales, e inmigrantes.