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Abogados de inmigración y organizaciones comunitarias alertan de que las estafas, sobre todo al teléfono y online, están al alza. Noticias Telemundo Investiga te explica por qué y cómo detectarlas. A algunos inmigrantes les proponen pagar ahora para ser los primeros de la fila de una futura reforma migratoria. A otros, les ofrecen transformar su TPS en una residencia permanente. Y a inmigrantes como Yusimi Suárez le dijeron que pronto podría encontrarse con su hermano, detenido por ICE. Las tres suculentas oportunidades tienen algo en común: son nuevas estafas.

Tienen a los inmigrantes en el punto de mira. “Yo, esperanzada, no me di cuenta de que me estaban pidiendo más información y se la di”, lamenta Suárez. ¿Por qué hay nuevos riesgos de estafas en la actualidad? El cambio de gobierno y la pandemia han abierto nuevas oportunidades para los defraudadores, aseguran los abogados y activistas proinmigración consultados por Noticias Telemundo Investiga. Desde hace semanas, organizaciones en varios puntos del país están recibiendo alertas de estafadores que aprovechan los cambios migratorios que el nuevo presidente Joe Biden prometió: una reforma migratoria para millones de indocumentados, green cards para beneficiarios del Estatus de Protección Temporal (TPS, en inglés) y el Programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) y más liberaciones de inmigrantes recluidos en centros de detención.

En Chicago, Mony Ruiz Velasco, de Alianza América, advierte: “Hemos escuchado de personas que les dicen ‘trabajamos con el gobierno, o tenemos conexiones con alguien que está dentro del gobierno, y podemos ayudarle a facilitar el proceso’. Al igual que también vemos que algunos notarios o abogados se aprovechan y dicen: ‘¿Saben qué? Pueden irme pagando desde ahora para cuando ya pase algo, entonces ustedes van a estar a principio de la fila”. Pero, por ahora, no hay ninguna fila, ni requisitos claros, ni formularios definidos, porque la reforma migratoria todavía es una propuesta política sin consensuar ni aprobar en Washington. Velasco cree que solo han visto la punta del iceberg y que, con tantas noticias migratorias evolucionando, puede haber muchas más víctimas. ¿Qué peligros conlleva la pandemia? La crisis del coronavirus ha normalizado el contacto virtual; ya no es necesario acudir a la oficina de un abogado, no les vemos cara a cara.

Para Laura Muñoz, de Florida Immigrant Coalition, eso ha abierto también más rendijas para los delincuentes y hace más complicado que salten las alarmas por posible fraude. “Todo es virtual. Ha crecido la frecuencia y la capacidad de las personas para cometer estafas”, explica Muñoz, que coordina un centro de llamadas en Miami (888-600-5762) donde reciben dudas y denuncias de inmigrantes. Según esta activista, contratar servicios migratorios en línea deja a las víctimas de fraude más desprotegidas.

En acuerdos presenciales, pueden reportar al menos a las autoridades más detalles: cómo era la persona o en qué oficina le cobraron el dinero. Pero por teléfono y en línea, “al final del día esa persona desaparece por completo, no responde a las llamadas, dio una información incorrecta y entonces ese dinero [que pagó el inmigrante] no llegó a nada”, dice. ¿Por qué vías se comunican las agencias de inmigración? Esta pregunta es importante, aunque su respuesta no es sencilla. “La agencia de inmigración no se comunica con las personas por WhatsApp o por mensaje de texto”, dice el abogado de inmigración Michael Areizaga. “La forma en la que ellos se comunican normalmente es a través de correo regular, de una carta con el membrete de la agencia”.

Las agencias más comunes son el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS, en inglés), más enfocada en los beneficios, visas y permisos de trabajo, y el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), en casos de detenciones y procesos de deportación. ¿Y por teléfono? Eso es complicado. Una señal de alerta de que puede encontrarse ante una estafa son los datos que le están pidiendo al inmigrante. “Si están solicitando información personal o financiera a través de teléfono, mensaje de texto, correo electrónico o WhatsApp, la persona debería tener mucha sospecha de eso”, dice Areizaga. Pero, a veces, la agencia de inmigración llama por teléfono.

Por un lado, los funcionarios de ICE podrían llamar en relación a procesos migratorios. Por otro, el servicio telefónico de USCIS tiene un mecanismo que llama de vuelta al solicitante en cuestión de horas o de días, explica la licenciada Maggie Arias, que preside la Asociación Nacional de Abogados de Inmigración en el sur de Florida. ICE confirmó a Noticias Telemundo Investiga que la aplicación WhatsApp nunca es la manera de contactar a los inmigrantes o a sus familiares. Qué debo comprobar para saber si es real? Noticias Telemundo Investiga revisó, con abogados, varias cartas falsas que pretendían engañar a familias inmigrantes y hacerles creer que procedían del gobierno federal.

Se repiten en ellas diversos errores: el nombre de la agencia está mal escrito, la dirección de la oficina no existe, tiene faltas de ortografía en inglés o el supuesto funcionario que firma no incluye su nombre. Por eso, los abogados recomiendan llamar a las oficinas regionales de ICE (field offices) para verificar que los datos que aparecen en esos documentos sean correctos. Al teléfono, el funcionario debería conocer el expediente en cuestión. Así que una señal de alerta son las preguntas que buscan obtener información básica y comprometedora. “ICE no te va a llamar para pedirte datos biográficos”, advierte la abogada Maggie Arias. “ICE tiene tu información si te estás reportando con ellos, igual pasa con USCIS.

En un proceso, no hay razones para pedirte ningún tipo de información biográfica”. ¿Qué formas de pago debo evitar? Hay unanimidad entre abogados y activistas. Las formas de pago más riesgosas son las aplicaciones móviles, como PayPal, Venmo o Cash App. También existe la aplicación Zelle, pero permite un cierto monitoreo a través del banco. Las agencias de inmigración nunca pedirán transacciones de este tipo. A notarios y abogados se les puede pedir una alternativa de pago más fiable. El abogado Michael Areizaga subraya que las fianzas de inmigración se pueden pagar en una oficina del gobierno a través de “un envío de dinero del correo postal (USPS money order), o un cheque de gerente (cashier’s check), o a través de una compañía fiadora (immigration bail bonds)”.

Pero nunca a través de una transferencia de dinero convencional (money order) en marcas como Western Union o Moneygram. Los trámites migratorios con USCIS sí se pueden pagar mediante una money order común y con cheques. También, en algunas ocasiones, con tarjetas de crédito o débito rellenando un formulario del gobierno. Pero nunca se pagan por teléfono y, solo excepcionalmente, por transferencia bancaria. Es necesaria una cautela extra más: el destinatario del pago. “Debe poner Pay to the order of U.S. Department of Homeland Security, en inglés. Y si te están pidiendo que lo pagues a un oficial, o a una oficina, no es correcto”, dice Maggie Arias, presidenta de la Asociación Nacional de Abogados de Inmigración (AILA) en el sur de Florida. Si el pago es por un servicio de un abogado o un notario, toca pedir un comprobante de qué se paga y cuánto se abona.

Y, aunque no es obligatorio en todos los estados, ayudará tener un contrato del servicio usado, entenderlo y pedir, si hace falta, una traducción. ¿Dónde debo acudir para denunciar? Hay varios caminos y hay unanimidad en que lo mejor es reportarlo. Las víctimas de fraude pueden denunciar ante las autoridades, desde los departamentos de policía de las ciudades hasta el FBI, pasando por unidades específicas del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en inglés) que investigan estos fraudes. ICE, por ejemplo, los investiga desde dos unidades: Homeland Security Investigations (HSI) rastrea a grupos organizados, transnacionales o fraudes financieros. La oficina de responsabilidad profesional indaga para saber si funcionarios de la agencia están implicados directa o indirectamente en esos fraudes.

Anthony Salisbury, el agente especial a cargo de HSI en Miami, dice: “Si usted es una víctima de un crimen, de el paso, hable con nosotros. Somos responsables de buscar y perseguir organizaciones criminales. Tenemos la intención y los mecanismos para salvaguardar a los migrantes”. Salisbury asegura que, aunque forman parte de ICE, los extranjeros deben sentirse seguros porque su unidad no se ocupa de detenciones ni deportaciones. ICE tiene una línea telefónica (866-347-2423) y un formulario web para reportar fraudes. También la Comisión Federal de Comercio (FTC) cuenta con un departamento que investiga las estafas migratorias con un número de atención a las víctimas: 1-877-382-435 Hay otras formas de reportar una estafa.

Si proviene de un licenciado, las asociaciones recomiendan acudir a las juntas estatales de abogados (state bar associations) para alertar sobre ese profesional en particular. Si el estafador es un notario, hay una web, Stop Notario Fraud, creada por AILA para denunciarle. En estos casos, los abogados de inmigración aseguran que presentar una solicitud al gobierno con errores crea otro problema nuevo: expone el caso del inmigrante, le cierra la oportunidad del beneficio migratorio e incluso lo pone en riesgo de deportación. Y organizaciones comunitarias, como Florida Immigrant Coalition, disponen de bancos de llamadas (888-600-5762) donde agrupan datos de profesionales defraudadores y pueden orientar a los inmigrantes sobre la reputación de quienes les están ofreciendo un servicio.

Grandes compañías de transferencias como Western Union también disponen de servicios en línea donde reportar fraude. ¿Quiénes están detrás de esas estafas? Es difícil monitorear las estafas migratorias porque miles de ellas no se reportan y porque las autoridades no tienen un cómputo centralizado. Pero los abogados tienen algunas pistas. “Los estafadores conocen bien el sistema migratorio. Muchos de ellos son ciudadanos estadounidenses o inmigrantes que también tuvieron procesos migratorios”, dice la abogada Maggie Arias. “Así que tienen conocimiento o lo han hecho por mucho tiempo. Quizás trabajaron con un abogado, utilizaron ese tiempo para un entrenamiento”. Y se mueven cómodamente en la informalidad de la comunidad inmigrante.

La organizadora Mony Ruiz Velasco dice que hacen correr la voz “por mensajes de texto, chats, correos electrónicos, a veces alguien le dice al vecino o al primo… Se pasa la voz entre la comunidad que alguien está ayudando a conseguir papeles o a conseguir un permiso de trabajo”. En el intento de estafa de Yusimi Suárez, el delicuente conocía bien los procesos de liberación de ICE. “Tengo que imprimir y escanear ese documento, y tiene que ir el archivo de Roberto y su documentación”, le dijo en una de las cinco llamadas que recibió. Y precisamente fueron las múltiples llamadas y mensajes en tan solo dos días lo que le hizo desconfiar. Lo que me faltó para haber sido estafada como se dice, fueron minutos porque mi cuñada ya estaba en el banco para hacer el retiro del dinero”, recuerda ahora.

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