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Univision Noticias

Miles de haitianos acudieron a Estados Unidos el año pasado tras la elección de Joe Biden con la esperanza de beneficiarse de una acogida más generosa por parte de la Casa Blanca que las que les aguardaba con Donald Trump. Pero esas esperanzas se evaporaron rápidamente. (Read this article in English)

Muchos haitianos no llegaron a cruzar la frontera de Texas y permanecen en campamentos en México esperando contra toda esperanza otra oportunidad.

Otros fueron deportados a Haití, su peor pesadilla. Los asesinatos políticos, la violencia de las bandas criminales y la pobreza asfixiante, fueron la razón por la que huyeron en primer lugar.

Para los pocos que lograron cruzar, hubo una breve celebración, antes de que la realidad comenzara a golpear.

«Yo veo que la situación es muy complicada aquí», dijo Nixon Pilorge, un joven inmigrante haitiano que llegó a Estados Unidos con su mujer y su bebé a finales de diciembre y que fue liberado tras pasar 10 días detenido por inmigración. «Para tener papeles es muy difícil. Necesitamos abogados y no tenemos dinero», añadió.

Así, su ‘sueño americano’ se ha transformado rápidamente en un sueño canadiense.

Pilorge se encuentra entre las decenas de miles de haitianos que huyeron a varios países de Sudamérica en busca de trabajo tras el devastador terremoto de 2010. Tras la toma de posesión del presidente Joe Biden en enero del año pasado, muchos haitianos creyeron -erróneamente- que las puertas de Estados Unidos se abrirían milagrosamente para ellos.

Pero no tuvieron en cuenta era que, al obtener un estatus de residencia o refugio en un tercer país, ya no calificaban para pedir asilo en Estados Unidos.

En septiembre del año pasado, unos 15,000 migrantes haitianos se agolparon en la frontera en su intento por cruzar hacia Del Río (Texas), creando un campamento de migrantes improvisado bajo el puente fronterizo, después de que las autoridades estadounidenses empezaran a rechazar a los que querían entrar.

Tras la disolución del campamento por parte de las autoridades de inmigración, Pilorge partió con su mujer y su hija pequeña desde Chile, atravesando nueve países para llegar a la frontera estadounidense, siguiendo los pasos de los de Del Rio.

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