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Fabiola Navarrete/Tu Tiempo Digital

Sé que ya nos han dicho muchas veces que “el cambio está en nosotros” y por más que lo escuchamos no lo comprendemos y mucho menos lo llevamos a la práctica.  Lo más fácil para todos es criticar a las personas que están ocasionando los problemas, o a los políticos, al gobierno, a la sociedad en general. Pero en realidad el problema está en lo que estamos inculcando en nuestros hogares a nuestros hijos que serán los adultos que formarán la sociedad del futuro.

Te lo voy a explicar de la siguiente manera. El policía Derek Chauvin que fue quien presionó su rodilla contra el cuello de George Floyd, fue un día un niño que no recibió ni la atención ni el amor debido por sus padres, un niño que tampoco fue inculcado con buenos valores y principios y mucho menos fue instruido en el camino de Dios. Yo sé que nos cuesta trabajo ver a este hombre así como un niño vulnerable, pero lo  debemos hacer no sólo para aprender a tener misericordia y compasión por las personas, sino para ver lo que puede llegar a pasar con un niño que no recibe todo eso que necesita cuando está bajo el cuidado de sus padres.

Los hijos son una bendición de Dios y son prestados. El saber que no son nuestros, nos debe dar un mayor sentido de responsabilidad porque es a Dios a quien le entregaremos cuentas de lo que hicimos con esa alma que llegó a este mundo pura y sin malicia. Yo sé que cada hijo es diferente y que es difícil educarlos utilizando la misma fórmula pero si lo hacemos con amor y con ayuda de Dios sí se puede.

Los adultos que hoy estamos compartiendo este mundo  somos un ejemplo vivo de esa “cosecha” que les toca recoger a los padres que nos educaron y que va de acuerdo a lo que hayan sembrado en nosotros. Tampoco es para que los juzguemos pues cada quien hizo lo mejor que pudo y es verdad que a nadie nos enseñan a ser padres. Sin embargo, hoy en día nosotros que somos padres tenemos muchísima información y herramientas para hacer mejor nuestro trabajo.

Lo que yo hoy les pido con todo mi corazón es que pongamos mucha atención en lo que estamos hoy sembrando en nuestros hogares porque dependiendo de eso será la cosecha que les tocará recoger a nuestros hijos. Es decir, sí depende de nosotros el mundo que tendrán nuestros hijos. Hagamos el mejor esfuerzo que podamos para entregarles un mejor lugar para vivir.

La vida nos exige mucho y todos tenemos que trabajar jornadas muy largas para poder solventar nuestros gastos. Es verdad que un niño debe tener un techo seguro, comida, vestido, calzado, educación, útiles escolares, diversión, etc. Pero todo eso no  tiene que ser dado necesariamente con lujos o con las mejores marcas. Trabajar tanto para estar acumulando dinero no es bueno y menos si te aparta de tu familia. Recuerda que en cualquier momento podemos irnos de este mundo y no habrá dinero alguno que nos devuelva la vida.  Lo que en verdad importa es que les dediquemos a nuestros hijos tiempo y de calidad, pues a veces decimos que los escuchamos y no es así. Los niños son muy inteligentes y ni que decir de los adolescentes, ellos saben muy bien cuando no les ponemos atención y lo único que ocasionamos al hacer esto, es que ya nos vuelvan a contar nada.

Busca ese tiempo valioso para compartirlo con tu familia y enseña a tus hijos valores y principios que nunca deben pasar de moda. Y aún más importante, dales siempre un buen ejemplo pues no podemos hablarle del respeto o de  honestidad cuando nosotros tratamos mal a los demás o decimos mentiras.

Busca tener una relación con Dios, que no es tener una religión. Sólo tienes que buscar un lugar y un momento para hablar con Él. Lee la biblia y ahí encontrarás todo el instructivo detallado para ser un buen hijo de Dios y un buen padre o madre de familia. La falta de Dios es lo que crea un vacío en nosotros y hace que llenemos este vacío con dinero, sexo, vicios, etc. No orilles a tus hijos a buscar todos esos placeres de la vida que sólo los harán caer en caminos torcidos y los llevarán a pagar consecuencias muy graves.

Para todos los integrantes de la Comunidad Hispana de Santa Mónica, fue muy triste ver a chicos latinos participar de los actos violentos del domingo pasado. Como padres, tenemos que estar bien pendientes de lo que hacen nuestros hijos, saber quiénes son sus amigos y más aún que tipo de personas adultas se les acercan. Hoy más que nunca que ya las redes sociales dirigen este mundo debemos estar más alertas. Los jóvenes que participaron en estos actos cometieron un delito y tendrán que asumir las consecuencias. No permitamos que nuestros hijos tengan un récord manchado a tan corta edad. Ayudémoslos a ser ciudadanos responsables que saben cuidar de su comunidad.

El cambio y la solución si están en nosotros porque la educación empieza en casa. Si queremos una mejor sociedad eduquemos personas de bien que vayan a ser un ejemplo para los demás y que juntos conformen una sociedad justa, noble y equilibrada.

familia

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