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Una mente flexible siempre está abierta para aprender algo nuevo.
Una mente rígida está totalmente cerrada. No le entra nada.

¿Qué es la mente rígida? Esa persona que te dice “Pues yo así soy”, o “A mí nadie me cambia”, o “Si no les gusta es su problema, yo no pienso cambiar”.

Esa persona ya no está aprendiendo nada. Su mente está totalmente
cristalizada.

Si el propósito de vivir la vida es precisamente que aprendamos, y esa persona ya no está aprendiendo, ya su vida no tiene sentido.

En ese momento ya su experiencia en el mundo sólo sirve para una cosa, que los demás aprendan de él, ya que se convierte en un entrenador para los que están cerca.

Una persona rígida es muy molesta. Su rigidez no le permite convivir
armónicamente con nadie. Por lo tanto, las personas a su alrededor la pasan muy mal.

La convivencia con él las lleva a desarrollar herramientas muy valiosas como la tolerancia, la paciencia, el respeto, la aceptación.

Por lo tanto el rígido ya no está aprendiendo, pero sí los que están a su
alrededor.

Mantener una mente flexible, abierta y dispuesta a recibir y a hacer cambios, siempre te permitirá seguir aprendiendo, que es de lo que se trata la vida.

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