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Milenio

Guillermo Ochoa se hincó, empuñó las manos y festejó el bronce que obtuvo la selección mexicana, tras ganarle a Japón 3-1. Mientras tanto, Jesús Ángulo y Luis Romo trataron de levantar a Takefusa Kubo, quien tras el silbatazo del árbitro se tiró en el césped ,al igual que varios de sus compañeros.

Los jugadores del Tricolor festejaban, sí, pero ante todo, entendían el espíritu de competencia y de compañerismo. Incluso Ochoa se acercó al portero Kosei Tani para darle unas palmadas en la espalda y tratar de reconfortar.

La selección mexicana de futbol ha marcado otro triunfo más a su historia. Después de la medalla de oro conseguida en los juegos Olímpicos de Londres, tuvo su segunda medalla olímpica, ahora, una de bronce. Apenas al minuto 13, el árbitro marcó una falta sobre Alexis Vega en el área, la cual cobra de buena manera Sebastián Córdova para decretar el 1-0 desde los once pasos.

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