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Telemundo Noticias

El fin de la pandemia de coronavirus, que ya ha matado a más de 290,000 personas en Estados Unidos, pasa por la vacunación masiva. Pero las mentiras sobre el proceso de vacunación se propagan tan rápido como el virus y tienen como objetivo una de las poblaciones que más necesita protegerse: los hispanos. Aunque en un principio la vacuna será distribuida solo a personal de salud y residentes de centros de cuidados prolongados, se espera que conforme se acelere la fabricación de dosis, los Centros para la Prevención y Control de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés) recomienden que se priorice la vacunación de otros grupos de riesgo.

Esto incluye las minorías, como las familias hispanas que conviven con ancianos en hogares multigeneracionales. No obstante, entre la vacuna y los casi 60 millones de latinos en Estados Unidos se interponen teorías conspirativas y algunos mitos que desmenuzamos a continuación: • El supuesto chip en la vacuna Uno de los rumores que más ha circulado en las redes es que la vacuna del coronavirus contendrá un chip que será instalado en las personas que la reciban con el fin de vigilarlas. Eso no es cierto. La confusión pudo haber surgido de la jeringa precargada con la vacuna que la empresa ApiJect, con sede en Connecticut, busca producir. El mes pasado, ApiJect recibió un préstamo de 590 millones de dólares del Gobierno para apoyar su plan de fabricar hasta 3,000 millones de jeringas precargadas con dosis individuales de la vacuna al año.

Esta inversión es una apuesta a un dispositivo que podría hacer más fácil la administración de la vacuna. Pero el uso de la jeringa aún no ha sido aprobado por los reguladores. La jeringa de ApiJect incluye un chip de identificación por radiofrecuencia, o RFID, por su sigla en inglés. Sin embargo, este chip estaría adherido al envase con fines de control de calidad, no se insertaría en el organismo humano, como ha aclarado la empresa en más de una ocasión. El chip, que al final podría no incluirse en la fabricación de la jeringa, sería una marca de autenticidad del producto e indicaría que no se ha pasado de su fecha de vencimiento y, luego, que se haya utilizado en un lugar y fecha específicas, según dijo ApiJect a la agencia de noticias Associated Press.

Por último, no hay evidencia de que sea técnicamente posible introducir un chip al cuerpo humano vía intravenosa con una vacuna. • La falsa teoría sobre Bill Gates y la vacuna Una de las teorías conspirativas más repetidas tiene como protagonista al cuarto hombre más rico del mundo y cofundador de Microsoft: Bill Gates. Se ha dicho, falsamente, que Gates está interesado no solo en que se desarrolle una vacuna, sino en utilizar el tratamiento para implantar un chip en la gente, como lo vimos en el punto previo. Eso es falso. Muchas de las falsedades que circulan en torno a Gates se asocian a lo que dijo en 2015 durante una conferencia TED. “Si hay algo que va a matar a más de 10 millones de personas en las próximas décadas, es más probable que sea un virus altamente infeccioso que una guerra”, aseguró con certeza. “No estamos listos para la siguiente epidemia”, dijo.

Cinco años después, la pandemia del coronavirus ha matado a más de 1.5 millones de personas en todo el mundo e infectado a más de 67 millones. Gates advirtió —de manera acertada— que el próximo gran virus haría que gente contagiada se sintiese suficientemente bien como para abordar aviones e ir al mercado, y mostró en una pantalla un modelo de un virus que se esparcía por el aire tan rápidamente que en poco tiempo llenaba todo el mundo. El mapa, con puntitos que indican infecciones o muertes, parece de los tantos que este año científicos, gobiernos y el público en general consultan a diario. A esto se le suma que Gates, a través de la fundación caritativa que conduce con su esposa, se haya comprometido a invertir 226 millones de dólares a esfuerzos que aceleren el desarrollo y la producción de una vacuna y el acceso equitativo de pruebas, tratamientos y vacunas contra el coronavirus. Para algunos, esto convierte a Gates en alguien interesado en la vacuna. Sin embargo, en una entrevista con la cadena CBS en julio, Gates rechazó las acusaciones.

Cuando le preguntaron “¿Quiere una vacuna para poder implantar microchips en la gente?”, Gates responde: “No, no hay conexión entre ninguna de estas vacunas y ningún tipo de rastreo. Para nada. No sé de dónde salió eso”. En otra entrevista con CNN, también en julio, Gates declaró que incluso antes de esta pandemia, ya había mucho recelo sobre las vacunas y que la gente muchas veces solo está buscando un villano a quien culpar. • Alteración de los genes La novedad del coronavirus, del que aún hay mucho por conocer también, ha causado que muchos desconfíen del tipo de las vacunas que se preparan para combatirlo. Las vacunas de ARNm (ácido ribonucleico mensajero) utilizan una tecnología nueva que, contrario a inyectar el virus atenuado o inactivado en el organismo humano, lo que hace es enseñarles a las células del cuerpo a producir una proteína que genera una respuesta inmunitaria.

Esta reacción, a su vez, produce anticuerpos que repelen infecciones si el virus ingresa en el organismo. Tanto la vacuna de Pfizer como la de Moderna, que serían las primeras en usarse en Estados Unidos, son de este tipo. Otra de las mentiras más esparcidas quiere hacer creer a la gente que este tipo de vacuna cambiará su ADN. Sin embargo, como lo han aclarado los CDC, la vacuna ARNm “nunca ingresa al núcleo celular, que es donde está nuestro ADN (material genético). Es decir que el ARNm no afecta ni interactúa con nuestro ADN de ninguna manera”. Por el contrario, dicen los CDC, “las vacunas contra el COVID-19 que utilizan ARNm actúan junto con las defensas naturales del organismo para desarrolar protección (inmunidad) segura ante la enfermedad». Y si bien es cierto que nunca antes Estados Unidos ha aprobado el uso de vacunas ARNm, los científicos llevan décadas estudiando y trabajando con ellas.

Entre sus ventajas está que se pueden desarrollar en un laboratorio y con materiales fácilmente disponibles, lo que puede acelerar su producción, algo vital en la carrera contra la pandemia. • “Quieren matar más de 500 millones de personas” En un video que se viralizó a través de Facebook y WhatsApp, una mujer que dice que habla desde Palma de Mallorca, España, pide que difundan su mensaje para recolectar firmas entre las “millones y millones de personas que no nos queremos vacunar, que sabemos lo peligroso que es vacunarse. Podemos ser estériles, pueden acabar con la humanidad porque, de hecho, ese es su propósito. Quieren matar más de 500 millones de personas y están llevando su plan a cabo de esta nueva orden mundial”. La mujer del video apocalíptico nunca presenta pruebas de lo que dice ni identifica quiénes son esas personas que, según ella, quieren acabar con la humanidad.

Luego de hablar, deja correr un audio de un hombre al que tampoco identifica y que asegura que la vacuna dejará estériles a hombres y mujeres y “más manejables y obedientes” a los niños. Estos tipos de videos con información falsa, que usualmente se comparten entre amigos o familiares, son los que más daño suelen causar en las comunidades latinas, porque llegan de personas cercanas y supuestamente confiables. Sin embargo, son los mensajes que más escepticismo deberían causar. Hay varias señales que deberían tomarse como alertas. En primer lugar, desconfíe de mensajes que no provienen de organizaciones confiables como los CDC o la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuya información se basa en datos científicos y comprobados. Dude aún más si la información proviene de personas que no declaran cuáles son sus credenciales o por qué debería creerles.

También desconfíe cuando los mensajes vienen cargados de dramatismo, pero sin sustento. En el ejemplo mencionado, hágase preguntas como: ¿Quiénes quieren acabar con la humanidad? ¿De dónde surge esa afirmación? Si no encuentra respuestas, no crea esas afirmaciones. • ¿Es segura la vacuna contra el COVID-19? Tanto los CDC como la OMS aseguran que se están tomando las medidas para garantizar “que todas las vacunas sean lo más seguras posible”. Y el hecho de que se estén acelerando los procesos para aprobar, fabricar y distribuir vacunas contra el coronavirus no quiere decir que se estén relajando los controles, sino que se están invirtiendo recursos humanos y financieros sin precedentes para trabajar a un ritmo nunca antes visto.

Días atrás, el experto de la Casa Blanca Anthony Fauci aseguró que la velocidad con la que se desarrolló la vacuna “no comprometió en absoluto la seguridad, ni comprometió la integridad científica”. “Realmente tenemos que poner fin a cualquier concepto de que esto se apresuró de manera inapropiada”, agregó. Además, el trabajo de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés) no concluirá cuando dé luz verde a la fabricación de las vacunas. La agencia federal planea monitorear cualquier posible efecto secundario que la vacuna pueda causar en las personas inoculadas que no haya sido detectado en los ensayos clínicos y ordenar cambios de ser necesario. Vacunarse contra la COVID-19 tiene varios beneficios: evitar contraer la enfermedad, evitar enfermarse gravemente incluso si se contrae el coronavirus y proteger a las personas a su alrededor. Tomando en cuenta que los hispanos en Estados Unidos son casi tres veces más propensos a morir del coronavirus que la población blanca, vacunarse o no no debería ser una decisión difícil.

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