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Fabiola Navarrete/ Tu Tiempo Digital

Hola a todos, una vez más coincidimos en este tiempo de bendición en donde gracias a la tecnología, podremos todos recibir un mensaje de parte de Nuestro Padre Celestial. Señor, danos un corazón dispuesto y abre nuestro entendimiento para poder tomar todo eso que necesitamos y que está en tu Palabra.

Siguen siendo tiempos de muchos conflictos en todo el mundo, además de desastres naturales en todo el globo terráqueo, la situación de Ucrania que sigue sin resolverse y la afectación económica que ya cada vez es más evidente en todos lados. Todo esto sigue ocasionando angustia, temor, desánimo entre la población.

Hoy vamos a levantar nuestro Espíritu al recordar las bellas promesas que Dios nos hecho y que están en la Biblia. Pero esta vez nos enfocaremos en lo que nosotros debemos hacer para que estas promesas se cumplan en nuestra vida. Es normal que a todos nos guste que el Señor extienda su brazo de amor y favor sobre nosotros, pero sinceramente aceptemos que no todos nos esforzamos mucho en la parte que a nosotros nos toca hacer ¿verdad?.

¿Cuál es esa parte que nos toca hacer? Ser obedientes a Dios. Cada promesa que se encuentra en la Palabra de Dios va acompañada de una condición u orden que nosotros debemos seguir. Por ejemplo “Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa, para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra”. (Efesios 6:2-3).

Obediencia significa, según el diccionario Oxford, la acción de acatar la voluntad de la persona que manda, de lo que establece una norma o ley. Cuando preguntamos a las personas si les gusta que haya reglas en la sociedad, la mayoría dice que sí. Pero su opinión cambia cuando las consecuencias o repercusiones que ocasiona el romper una norma o regla caen sobre ellos. Ahí es cuando tratamos de excusarnos y decir que en nuestro caso la norma no debería aplicarse así o buscamos echarle la culpa a alguien más. Sólo las personas responsables enfrentan las consecuencias de sus actos sin renegar y lo hacen con buena actitud.

Dios nos pide en repetidas ocasiones que seamos obedientes, que caminemos rectos, que sigamos al pie de la letra sus mandamientos, que respetemos sus estatutos. Además de los 10 mandamientos que muchos de nosotros nos sabemos de memoria, existen muchas más reglas que el Señor nos pide y que hasta el día de hoy siguen vigentes.

La obediencia debe nacer en nuestro corazón, no se debe hacer por obligación ni por darle gusto a nadie. Muchas personas me han dicho que no pertenecen a ninguna iglesia porque no les gusta que los obliguen a seguir todas esas reglas que son tan difíciles de cumplir. En una casa de Dios, en donde se practique la buena doctrina, nadie debería imponer esto a sus miembros. Cada uno de los integrantes de la iglesia debe comprender lo que debe y no debe hacer a través de la Palabra de Dios y de su relación íntima con Dios.

Cuando nosotros como hijos de Dios, comprendemos en toda su magnitud ese amor tan grande que Dios tuvo por nosotros para darnos a su único hijo y el amor que Jesús nos tuvo al ser obediente a su Padre y morir por todos nosotros, es ahí cuando en verdad nos nace ser obedientes. Es justo en ese momento cuando decimos: “Señor, nada hay que yo te pueda dar que se compare ni en lo más mínimo a todo lo que tú me has dado”.

La obediencia va de la mano del temor de Dios. Una persona que teme al Señor será sin duda alguna, una persona obediente. La obediencia es el mayor acto de adoración. Dios sonríe cuando le obedecemos de todo corazón. La obediencia abre nuestro entendimiento y nos permite comprender más que Dios sólo quiere lo mejor para nosotros y que si seguimos sus instrucciones, tendremos un hermoso futuro asegurado.

En Proverbios Capítulo 3 que se titula “Exhortación a la obediencia” se encuentran muchos beneficios de la obediencia, pero hoy hablaremos sólo de 3 de ellos:

1.- Larga vida y paz. Proverbios 3:1 “Hijo mío no te olvides de mí  ley, y tu corazón guarde mis mandamientos, porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán”.

2.-Sanidad. Proverbios 3:7 “No seas sabio en tu propia opinión, teme al Señor y apártate del mal, porque será medicina a tu cuerpo y refrigerio para tus huesos”.

3.- Vida y gracia. Proverbios 3:21 “No se aparten estas cosas de tus ojos; Guarda la ley y el consejo y serán vida a tu alma, y gracia a tu cuello”.

Son muchas las bendiciones que recibiremos por obedecer al Señor. Las personas que buscan la sabiduría que viene de Dios serán los que permanecerán siempre en obediencia. Recordemos que el principio de la sabiduría es el temor de Dios (Proverbios 1:7).

Los sabios heradarán honra!!!

Les amo, les abrazo y primero Dios los veo muy pronto.

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