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Noticias Telemundo

Fue expulsado pese a tener un permiso ‘advance parole’ que lo autorizaba a viajar fuera de EE.UU.. Su caso refleja la incertidumbre de muchos migrantes ante las políticas de Trump.

Evenezer Cortez Martínez dice que todavía siente miedo y le cuesta creer que está de vuelta en su casa en Kansas City (Missouri) con su esposa y sus hijos, después de haber sido deportado a México por las autoridades migratorias estadounidenses en marzo.

“Me despierto a cada rato diciendo que esto es un sueño. Al mirar a mi esposa, a mis hijos, siente uno la alegría, esa paz, pero todavía quedas con esa duda de que si será cierto que estoy aquí”, explica en una entrevista con Noticias Telemundo con la voz quebrada.

Cortez Martínez, de 40 años, padre de tres hijos y trabajador de mantenimiento en el distrito escolar de Shawnee Mission, nació en el estado mexicano de Cuernavaca pero llegó a Estados Unidos a los cuatro años de edad y forma parte de los centenares de miles de personas que son beneficiarias del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por su sigla en inglés).

“Ya son 36 años que tengo viviendo aquí, me crié más aquí. No tengo conocimiento de las ciudades en México ni nada”, explica.

Cuando su abuelo Cornelio Martínez Domínguez se enfermó en México, Cortez Martínez inició el trámite para pedir un advance parole, el permiso de viaje que permite que los dreamers (como se conoce a los beneficiarios de DACA) puedan salir y regresar al país sin perder el estatus migratorio.

“[El trámite] duró meses y luego él falleció y ya no me dio chance de verlo en vida», explica, «pero de todos modos quise ir a visitar donde fue sepultado”.

A pesar de tener su permiso de viaje, en el regreso a Estados Unidos las autoridades migratorias del aeropuerto internacional de Dallas-Fort Worth, en Texas, impidieron el ingreso de Cortez Martínez al país y lo deportaron a territorio mexicano el 23 de marzo.

“Me dijeron que tenía orden de deportación”, explica Cortez Martínez y asegura que, pese a que solicitó consultar a un abogado, las autoridades no se lo permitieron y le dijeron “que tenía que salir en ese momento” del país.

Cortez Martínez afirma que tenía su solicitud DACA aprobada, el documento de advance parole válido y su pasaporte mexicano vigente.

Aunque logró regresar a su hogar en Kansas City, luego de pasar dos semanas en México mientras se iniciaban los procesos legales con su abogada para volver a ingresar a Estados Unidos, asegura que la experiencia fue traumática: “Ha sido muy estresante. Yo pensé que lo había perdido todo”.

Según datos federales, unas 530,000 personas tienen permiso de residencia y trabajo y están protegidos de la deportación gracias a DACA. Desde que lo inició hace 12 años el expresidente demócrata Barack Obama, ha beneficiado a los jóvenes que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños de la mano de sus padres de forma ilegal.

“Ha sido un éxito total», explica Juan Pachon, vicepresidente en FWD.us, un grupo sin fines de lucro de defensa de la inmigración. «Estas personas que llegaron al país cuando eran niños ya tienen hijos, sus carreras, trabajos, y muchos son empresarios y personas que le aportan a la sociedad», dice, «pero tienen una incertidumbre muy grande porque no saben qué les espera en el futuro”.

Al temor a que la justicia ordene en cualquier momento el final de este programa se suma la promesa del presidente, Donald Trump, de ejecutar “el mayor programa de deportación en la historia”.

“Las personas [con DACA] que contamos con un permiso de trabajo sentimos miedo, sentimos temor de salir a la calle. Es el miedo de que a nosotros nos vayan a detener sin motivo alguno”, dijo en una entrevista Dulce, una dreamer residente en Texas y madre de cuatro hijos, que pidió mantener su anonimato por la inseguridad que siente ante las políticas migratorias de la actual Administración.

En los últimos siete años DACA ha sido objeto de múltiples litigios a medida que los desafíos legales del primer mandato de Trump y de nueve estados gobernados por el Partido Republicano avanzaban en los tribunales. En enero, la Corte de Apelaciones del Quinto Circuito falló en contra de algunas partes de DACA en Texas; allí, los nuevos solicitantes estarán protegidos ante la deportación pero no tendrán permisos de trabajo, ni podrán tramitar sus licencias de conducir.

[A los dreamers les preocupa perder su protección cuando Trump redobla las deportaciones]

Quienes ya estaban inscritos en el programa antes del fallo sí contarán con todos sus beneficios, así como en el resto de estados, pero el fallo de la corte de apelaciones invitó explícitamente a la Corte Suprema a que resuelva de forma concluyente la legalidad de DACA, y algunos beneficiarios temen que un fallo en contra pueda significar el fin de sus protecciones y abocarles a la deportación.

Según afirman Mexican American Legal Defense and Educational Fund (MALDEF) y otras organizaciones, el caso ha vuelto ahora al juez Andrew Hanen de la corte de distrito texana, y se espera que emita su fallo a finales de 2025; éste podría ser recurrido de nuevo a la corte de apelaciones, y de ahí podría pasar a la Corte Suprema para que ésta decida de forma definitiva el destino de DACA.

“Lastimosamente la situación política en este país no ha dado la oportunidad de que el Congreso tome la acción necesaria para aprobar una ley que le ofrezca un camino a la ciudadanía a los beneficiarios de DACA. Hay cientos de miles de personas en un limbo porque, aunque les ofrecen protecciones temporales, en cualquier momento se las pueden quitar”, asevera Pachon.

¿Qué es el advance parole y cómo se solicita?

El Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS, por su sigla en inglés) es el organismo que emite el advance parole. En el caso de dreamers, USCIS tiene directrices estrictas sobre las circunstancias en las que los beneficiarios de DACA pueden obtener ese permiso.

El advance parole se puede solicitar por una situación humanitaria como un tratamiento médico en el extranjero, visitar a familiares gravemente enfermos o asistir a servicios funerarios, como fue el caso de Cortez Martínez. También se puede pedir con fines educativos, para cursos o investigaciones académicas; o por exigencias laborales, para cumplir tareas en el extranjero o asistir a entrevistas, conferencias o reuniones con clientes internacionales.

Según expertos migratorios, y de acuerdo con la información federal más reciente, USCIS continúa “aceptando y adjudicando solicitudes de advance parole para los actuales beneficiarios de DACA” a pesar de los desafíos judiciales al programa.

“A excepción de un par de casos, no hemos visto muchos problemas con las personas que utilizan el advance parole en los últimos meses. y de hecho, ha sido una prioridad para muchos para que puedan cambiar a un estatus más seguro porque si entras con el parole, y cumples con los requisitos, puedes solicitar un cambio de estatus”, explica Ruby Powers, abogada de inmigración en Texas.

Cuando un dreamer vuelve a Estados Unidos con el advance parole, esa entrada puede ser reconocida como válida para fines de solicitar un ajuste de estatus. Eso crea una oportunidad para que ciertos beneficiarios sean elegibles si tienen una petición de visa aprobada y cumplen con otros requisitos.

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