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Univision Noticias

Desde el 7 de octubre, cuando el movimiento islamista palestino Hamas atacó a Israel y dejó más de 1,000, la Franja de Gaza vive, entre bombardeos, con la certeza de que el gobierno de Benjamin Netanyahu enviará en cualquier momento sus tropas para una ocupación que nadie sabe cuánto durará.

Una temida invasión que no llega.

Desde el 7 de octubre, cuando el movimiento islamista palestino Hamas atacó a Israel y dejó más de 1,000, la Franja de Gaza vive, entre bombardeos, con la certeza de que el gobierno de Benjamin Netanyahu enviará en cualquier momento sus tropas para una ocupación que nadie sabe cuánto durará.

El propio Netanyahu prometió “aniquilar” a Hamas y en una visita a los soldados en el sur les prometió que la guerra estaba a punto de iniciar su próxima etapa.

La semana pasada, un alto militar también prometió a sus soldados que pronto “ verían a Gaza desde dentro”.

Pero los días pasan y, más de dos semanas después del ataque, los soldados israelíes no han cruzado al otro lado de las vallas que mantienen a la Franja aislada del resto del mundo.

Expertos militares han aclarado que una operación militar como la que pretende Israel, hacia un territorio densamente poblado y lleno de túneles donde se podrían ocultar soldados de Hamas (quienes tradicionalmente han usado también a civiles como escudos humanos) conlleva una planificación detallada.

Sin embargo, Israel ha logrado reunir cientos de tropas y llamó a una movilización masiva que todavía no ha sido llevada a su principal objetivo.

Esto no implica que Israel se ha quedado de manos cruzadas: desde el 7 de octubre, los intensos bombardeos en la Franja no han parado y, según cifras de Hamas, más de 5,000 personas han muerto.

Las autoridades de salud de Hamas dijeron el lunes que solo en 24 horas habían perdido la vida más de 400 personas, un centenar de ellos niños.

Pero, ¿a qué se debe que Israel haya retrasado ya por más de dos semanas su invasión a Gaza?

EEUU ha presionado a Israel para demorar la invasión

Desde los ataques del 7 de octubre, el gobierno de EEUU mostró su apoyo a Israel y prometió una “ayuda sin precedentes”.

El secretario de Estado Anthony Blinken inició una gira que lo llevó hasta Tel Aviv y varios países del área y el mismo presidente Joe Biden decidió viajar a Israel para dejar claro su posición tras el ataque.

Pero si bien Biden ha sido vocal en su apoyo, diversos funcionarios del gobierno entrevistados por medios de EEUU han dicho que el mandatario también ha presionado para que Israel retrase el ataque.

Según estos testimonios, la Casa Blanca cree que demorar la esperada ofensiva terrestre le daría a Washington más tiempo para trabajar con mediadores regionales para asegurar la liberación de las personas capturadas por Hamas.

Israel cree que hay unos 222 rehenes capturados por Hamas el día del ataque. El grupo militante liberó a una mujer estadounidense y a su hija adolescente la semana pasada en lo que, dijo, fue un gesto humanitario mediado por Qatar.

Los funcionarios también creen que la presión de EEUU busca permitir la entrada de ayuda humanitaria a Gaza, donde, hasta hace un par de días, un férreo bloqueo israelí los tenía sin servicios básicos o alimentos.

Un tercer pequeño convoy de ayuda procedente de Egipto entró en Gaza este lunes, donde la población de 2,3 millones se ha estado quedando sin alimentos, agua y medicinas.

Israel seguía prohibiendo la entrada de combustible y los hospitales de Gaza dicen que están luchando por mantener en funcionamiento los generadores que alimentan equipos médicos que salvan vidas e incubadoras para bebés prematuros.

¿Cuándo será entonces la invasión?

Pero ahora que la ayuda ha entrado y que los bombardeos en las últimas horas se han intensificado, vuelve otra vez el temor de que la invasión pueda ocurrir en cualquier momento.

Israel ha dicho que intensificó los ataques aéreos para reducir el riesgo para las tropas en las próximas etapas.

El Ejército israelí dijo que había atacado 320 objetivos militantes en toda Gaza durante las últimas 24 horas en preparación para “una maniobra”, en aparente referencia a una operación terrestre.

Una que una incursión terrestre probablemente aumentará drásticamente las bajas en ambos lados, en la que ya es, con diferencia, la más mortífera de las cinco guerras libradas entre Israel y Hamas en menos de 15 años.

Una potencial invasión -y quizás es otro de los cálculos que hace Israel- ha levantado temores de que la guerra se extienda más allá de Gaza. Grupos militantes de la región, como Hezbollah, respaldados por Irán, han advertido de una posible escalada, incluyendo ataques contra las fuerzas estadounidenses desplegadas en el Medio Oriente.

Estados Unidos ha instado a Hezbollah en el Líbano y a otros grupos a no unirse a la lucha. Pero Israel ha intercambiado frecuentemente disparos con el grupo islamista que está armado con decenas de miles de cohetes. Los aviones de combate israelíes han atacado objetivos en la ocupada Cisjordania, Siria y el Líbano en los últimos días.

Israel reiteró sus llamamientos a la población para que abandone el norte de Gaza, incluso lanzando folletos desde el aire. Se estima que 700.000 ya han huido. Pero quedan cientos de miles. Eso aumentaría el riesgo de que se produjeran bajas civiles masivas en cualquier ofensiva terrestre.

El secretario de Estado, Antony Blinken, dijo que Israel “no puede volver al status quo” en el que Hamas controla Gaza y puede amenazarla, pero que Israel “no tiene absolutamente ninguna intención” de gobernar la propia Gaza.

En declaraciones al programa “Meet the Press” de NBC el domingo, dijo que la cuestión de cómo se gobernará Gaza debe resolverse “incluso cuando Israel está lidiando con la amenaza actual”.

Israel capturó Gaza, junto con Cisjordania y Jerusalén oriental, en la guerra de Medio Oriente de 1967. Los palestinos quieren los tres territorios para un futuro Estado. Israel retiró tropas y colonos de Gaza en 2005, pero Israel y Egipto han impuesto un bloqueo de diversos grados desde que Hamas tomó el poder de manos de fuerzas palestinas rivales en 2007.

Más de 3.2 millones de detenciones en la frontera sur en el año fiscal 2023

Tras el pedido urgente la semana pasada de la Casa Blanca al Congreso de $14,000 millones para atender la crisis en la frontera, la Patrulla Fronteriza dio a conocer las cifras de hallazgos de indocumentados en la frontera. Los datos develan que se rompieron dos récords: el de mayor número de arrestos en un mes en 2023 y la mayor cantidad de detenciones en un año fiscal.

A pesar de los esfuerzos emprendidos por el gobierno de Joe Biden desde que llegó a la Casa Blanca para detener el cruce de inmigrantes indocumentados en la frontera entre Estados Unidos y México, el año fiscal 2023 registró un récord con poco más de 3.2 millones de detenciones, la mayoría de los cuales fueron deportados del país.

El último informe de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) revela que en septiembre de 2023 agentes federales de la Patrulla Fronteriza detuvieron 269,735 extranjeros a lo largo de la frontera con México. De ellos, 218,735 fueron detenidos entre puertos fronterizos. En agosto el número de hallazgos fue de 232,963 y en julio alcanzaron los 183,479.

La agencia dijo que “continúa abordando el aumento de los flujos migratorios a medida que mejoramos la seguridad de nuestras fronteras”, y que la estrategia está dirigida a seguir “obstaculizando el ingreso de personas, drogas y mercancías peligrosas al país” al tiempo que realiza rescates para salvar vidas.

El reporte detalla que, en total, durante el año fiscal 2023 se registraron 3,201,144 hallazgos en la frontera sur y 37,323 rescates de inmigrantes en distintas áreas a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México.

El año fiscal estadounidense arranca el 1 de octubre y finaliza el 30 de septiembre del año siguiente.

Gobierno aumenta los recursos fronterizos

“En respuesta a las altas tasas de encuentros a través de la frontera suroeste en septiembre, aumentamos los y personal”, dijo Troy A. Miller, alto funcionario que desempeña las funciones de Comisionado de la CBP. “Estamos continuamente colaborando con socios nacionales y extranjeros para abordar la migración hemisférica histórica, incluidos grandes grupos de migrantes que viajan en trenes de carga, y para hacer cumplir las consecuencias, incluyendo repatriaciones directas a Venezuela”, agregó.

“CBP continuará estando alerta, haciendo ajustes operativos según sea necesario y aplicando las consecuencias según la ley de inmigración de los Estados Unidos. ayer proporcionaría recursos adicionales muy necesarios, incluidos agentes y oficiales adicionales de CBP para apoyar nuestras misiones esenciales: desde la gestión fronteriza y migratoria hasta la lucha contra el fentanilo y mantener las drogas peligrosas fuera de nuestras comunidades”, indicó.

Biden pide dinero urgente al Congreso

La semana pasada la Casa Blanca anunció que había enviado una solicitud al Congreso para que ambas cámaras aprueben una partida presupuestaria urgente de más de $100,000 millones para asistir a Israel y Ucrania, y $14,000 millones para gastos en la frontera con México, entre ellos contratación de nuevos agentes federales, combate al narcotráfico y el tráfico de personas, deportaciones y compra de tecnología de avanzada para aumentar la vigilancia en los puertos de entrada.

En el documento se especifica que “unos 1,300 agentes de la patrulla fronteriza adicionales trabajarán junto con los 20,200 agentes ya financiados en el presupuesto del año fiscal 2024”.

Sin embargo, organizaciones que defienden los derechos de los inmigrantes y de derechos civiles alzaron sus voces y pidieron a Biden que los fondos solicitados al Congreso no solo se destinen en asuntos de seguridad nacional y deportaciones, sino también para restaurar el proceso de asilo

La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), una vez conocido los detalles de la solicitud, dijo que partes de este financiamiento de $14,000 millones para la frontera deberían “apoyar los servicios humanitarios y en otras ciudades fronterizas que trabajan para recibir migrantes”. También pidió al gobierno invertir en la reducción de los “retrasos en los permisos de autorización de empleo para migrantes y solicitantes de asilo”, atasco que bordea las 500,000 solicitudes hechas a la Oficina de Ciudadanía y Servicios de Inmigración (USCIS) por medio del formulario I-765.

La deportación de venezolanos

En el reporte de septiembre se lee además que el DHS continúa haciendo cumplir las leyes de inmigración y al mismo tiempo fortalece las consecuencias para quienes cruzan la frontera ilegalmente.

Reitera que el pasado 5 de octubre “el DHS anunció que reanudaría las expulsiones directas de ciudadanos venezolanos” y que el día 18 “un total de 130 ciudadanos de ese país sudamericano fueron removidos en el primero de estos vuelos, como parte de docenas de vuelos rutinarios de remoción de la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) realizados en todo el hemisferio y en todo el mundo cada semana”.

El gobierno precisó que se ordena la deportación de los no ciudadanos, incluidos los venezolanos, “que carecen de base legal para permanecer en Estados Unidos de conformidad con la ley estadounidense”. Y aseguró que “en las dos primeras semanas de octubre los encuentros en la frontera suroeste han disminuido aproximadamente un 20% según cifras preliminares”.

Otros datos del reporte de septiembre

  • En total, durante el año fiscal 2023 la CBP llevó a cabo 3.201,144 hallazgos o detenciones a todo lo largo de la frontera sur. En el año fiscal 2022 las detenciones fueron 2,766,582 y en el año fiscal 2021 se registraron 1,956,519;
  • CBP procesa a todos los detenidos bajo las autoridades de inmigración del Título 8;
  • Los extranjeros hallados que cruzan la frontera ilegalmente son puestos en procedimientos de deportación acelerada bajo el Titulo 8 o de deportación bajo la Sección 240 (enviados ante un juez de inmigración);
  • Los indocumentados que cruzan entre puertos de entrada o que se presentan en un puerto de entrada sin hacer una cita con la aplicación CBP One “están sujetos a la regla de elusión de vías legales. Esta regla supone la inelegibilidad para el asilo para aquellos que no utilizan vías legales, con ciertas excepciones;
  • Personas y familias sin una base legal para permanecer en Estados Unidos están sujetas a deportación y/o expulsión de conformidad con las antiguas autoridades del Título 8 de la CBP. Además, están sujetas a una prohibición mínima de cinco años para volver a solicitar la admisión a Estados Unidos y a un posible proceso penal si posteriormente reingresan sin autorización (re-entry);
  • Desde mayo de 2023, tras el levantamiento del Título 42, el DHS ha expulsado o devuelto a más de 300,000 personas, incluidos más de 45,000 familiares individuales;
  • En el año fiscal 2023 se llevaron a cabo 37,323 operativos de rescate en la frontera sur frente a los 22,014 registrados en el año fiscal 2022 y 12,833 en el año fiscal 2021; y
  • En el año fiscal 2023 la CBP incautó más de 27,000 libras de fentanilo, en comparación con más de 14,600 libras en el año fiscal 2022.
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