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El hallazgo de cientos de documentos clasificados en la residencia de Donald Trump en Mar-a-Lago, Florida, ha puesto a las agencias de inteligencia de Estados Unidos en la tesitura de desempeñar un papel inusual e incómodo frente a un expresidente que, en funciones, exigió que apoyaran su agenda e incluso llegó a acusar a oficiales de traición.
Además de la investigación criminal, el FBI está realizando una investigación –actualmente en pausa, pendiente de una orden judicial– del daño que resultaría de la divulgación de los documentos encontrados en la residencia del expresidente.
La investigación llega en un momento peligroso en la política estadounidense, con amenazas cada vez mayores para los trabajadores encargados de hacer cumplir la ley y las elecciones, y mientras cada vez más funcionarios electos atacan al FBI y difunden teorías sin fundamento sobre un supuesto fraude electoral que nunca han podido probar.
El contenido de los documentos ha provocado una gama de especulaciones: desde quienes apuntan a que contenían secretos nucleares hasta algunos aliados de Trump, que aseguran que su contenido es un argumento que beneficiaría su causa.
La Oficina del Director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, hasta ahora, ha procedido con cautela, sin emitir declaraciones públicas y negándose a responder preguntas sobre la estructura de la revisión o cuánto tiempo llevará. ¿Qué es lo que se sabe y lo que se espera? Estas son algunas claves.
El posible daño si los documentos han sido expuestos
Según el gobierno, los documentos incautados en Mar-a-Lago y los registros que el expresidente republicano había entregado anteriormente incluían designaciones de “Programa de acceso especial” altamente confidenciales, así como marcas de inteligencia derivadas de fuentes humanas secretas, así como programas de señales electrónicas.
Esas formas de inteligencia a menudo son producidas por la CIA o la Agencia de Seguridad Nacional, y las fuentes subyacentes pueden tardar años en desarrollarse.
Avril Haines, directora de inteligencia nacional, confirmó la revisión en una carta a los presidentes de dos comités de la Cámara.
La carta de Haines dice que la ODNI llevará a cabo una “revisión de clasificación de materiales relevantes, incluidos los recuperados durante la búsqueda”.
Los expertos sostienen que eso podría incluir documentos no clasificados con notas escritas en ellos que podrían hacer referencia a información clasificada.
La carta de Haines también explica que su oficina liderará una evaluación del “riesgo potencial para la seguridad nacional que resultaría de la divulgación de los documentos relevantes”.
