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Univision Noticias

La «forma y rapidez” de los ataques indica que se trata de asesinos experimentados ligados a carteles, según el sheriff, que «saben lo que hacen y se sienten cómodos con lo que hacen».
La familia de la madre adolescente y su bebé asesinados el lunes en un tiroteo que costó la vida a seis personas en un pueblo agrícola de California está en shock por el ataque, que la policía equipara a una ejecución al estilo de cárteles del narco: «No me cabe en la cabeza qué clase de monstruo puede hacer algo así», dijo Samuel Pina, abuelo de la joven, a la agencia de noticias The Associated Press.

El hombre identificó a su nieta, Alissa Parraz, de 17 años; y a su bisnieto, Nycholas Nolan Parraz, de seis meses, entre los fallecidos. Recibieron un tiro en la cabeza, según explicó el lunes el sheriff del condado de Tulare, Mike Boudreaux, que agregó que las autoridades buscan a dos personas sospechosas de la masacre.

Los crímenes ocurrieron la madrugada del lunes en una casa en Goshen, una pequeña localidad de 3,000 habitantes y mayoría latina situada en valle agrícola de San Joaquín, a 35 millas de Fresno.

Los agentes respondieron a una alerta de tiroteo y encontraron a tres personas muertas en la calle y a otras tres víctimas en el interior de la vivienda, una de ellas un hombre al que se le practicó masaje cardíaco pero que terminó muriendo en un hospital de la zona.

El sheriff subrayó que el tiroteo no fue un acto violento al azar y que «una familia era el objetivo» de los asesinos, aunque no reveló la identidad de las víctimas ni si estaban emparentadas. Dos mujeres lograron sobrevivir al ataque escondiéndose en un remolque y vieron a dos hombres entrar en la vivienda, según explicó el sheriff.

En su opinión, los autores del ataque pertenecen a una organización narcotraficante. “Creo que está específicamente relacionado con un cártel. El nivel de violencia… Esto no lo hace alguien de una banda cualquier”, dijo en declaraciones al diario Los Angeles Times.

La “forma y rapidez” de los ataques sugiere que se trata de asesinos experimentados, dijo Boudreaux. “Si disparan específicamente a todo el mundo en la cabeza, saben lo que hacen [y] se sienten cómodos con lo que hacen”, señaló.

Según el citado periódico, la producción de metanfetaminas y el cultivo de marihuana legal e ilegal se ha disparado en esa zona en las últimas décadas. Además, algunos de los traficantes de drogas mexicanos más prominentes tienen vínculos con el condado, como José María Guizar Valencia, exlíder de los Zetas, que nació allí.

El condado de Tulare, según el diario, ha desempeñado durante mucho tiempo un papel destacado en el negocio transnacional del transporte de drogas desde México a mercados de Estados Unidos.

El área, por donde pasa la autopista 99, está compuesta por cientos de hectáreas de terreno abierto con escasa presencial policial y una gran movilidad de trabajadores agrícolas, que ha servido de «paraíso» para los contrabandistas desde mediados de los años 1970.

La policía ejecutó la semana pasada una orden de registro vinculada con drogas en la casa donde ocurrió la masacre, dijo Boudreaux.

El supervisor del condado de Tulare, Eddie Valero, calificó las muertes como «la peor pesadilla de todos». «Estos actos de violencia sin sentido, especialmente con bebés, niños y jóvenes, no tienen cabida en nuestras comunidades», rechazó en un comunicado.

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