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La nueva estrategia migratoria del gobierno de Joe Biden anunciada el jueves plantea una interrogante que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) deberá resolver en los días previos al retiro del Título 42 de los Centros para el Control de las Enfermedades (CDC), previsto para el 11 de mayo.
Se trata de los nuevos procesos de libertad condicional de reunificación familiar para nacionales de El Salvador, Guatemala, Honduras y Colombia. ¿Qué diferencia tiene este programa con el anunciado el 5 de enero para inmigrantes originarios de Cuba, Haití y Nicaragua, en el que también participa Venezuela desde octubre del año pasado?
Ambos se denominan de la misma forma: procesos de libertad condicional de reunificación familiar. La diferencia está en que, el primero anunciado en enero, se lleva a cabo por medio de un patrocinador autorizado por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Una vez aprobado, el inmigrante debe tramitar una autorización de entrada a Estados Unidos por medio de la aplicación CBP One.
El nuevo programa, en cambio, dirigido a El Salvador, Guatemala, Honduras y Colombia, se lleva a cabo por medio de una petición familiar a través de un formulario I-130 que, una vez aprobada, el beneficiario en algunos casos debe esperar fuera de Estados Unidos por más de 15 años para recibir una visa de inmigrante.
Pero con la nueva estrategia, algunos podrán entrar a Estados Unidos una vez se apruebe la petición familias (formulario I.130) y esperar aquí por un cupo de visa administrado por el Centro Nacional de Visas del Departamento de Estado (DOS).
Qué dijo el gobierno
En el anuncio del jueves, hecho por los secretarios de Estado, Anthony Blinken, y de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorcas, advirtieron que después del retiro del Título 42 la frontera “seguirá cerrada”, que el gobierno deportará aceleradamente a quienes no tengan permiso o derecho de estar en Estados Unidos y comunicaron la creación de nuevos procesos de parole de reunificación familiar.
La estrategia explica que el DHS está creando nuevos procesos de libertad condicional de reunificación familiar para El Salvador, Guatemala, Honduras y Colombia. Y que el ministerio también está modernizando los procesos de libertad condicional de reunificación familiar existentes para Cuba y Haití.
Estos procesos, agrega, “una vez finalizados, permitirán que las personas examinadas con peticiones basadas en la familia ya aprobadas (por medio del formulario I-130) obtengan la libertad condicional en Estados Unidos, caso por caso.
El plan añade que el gobierno “entregará una autorización oportuna y eficiente para aquellos aprobados y examinados para viajar”. Y que las personas en libertad condicional en Estados Unidos bajo estos procesos serían elegibles para solicitar una autorización de trabajo”.
Hay que esperar el reglamento final
Los beneficiarios del programa de reunificación familiar de El Salvador, Guatemala, Honduras y Colombia, a diferencia del programa que beneficia a Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela, “dependerán de una petición familiar, es decir deben tener un familiar (cónyuge, padre hermano) que sea ciudadano estadounidense o residente legal permanente (green card) que lo pida por medio de un formulario I-130”, explica Ezequiel Hernández, un abogado de inmigración que ejerce en Phoenix, Arizona.
“El problema es que la mayoría de los ciudadanos de esos países no tienen un familiar ciudadano estadounidense o residente (tarjeta verde). Por lo tanto, el programa no les va a ayudar”, agregó.
Hernández dijo además que, los inmigrantes que integran la lista del programa humanitario del 5 de enero (Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela), continúan con el mismo protocolo. Es decir, necesitan un patrocinador, que lo autorice el DHS, luego deben gestionar una visa de admisión a través de la aplicación CBP One e ingresar al país por vía aérea con un pasaporte válido. Eso no cambia”.
A la pregunta si el nuevo programa solucionará la crisis migratoria que se vive en la frontera, Hernández dijo que “no. Lo que hace es alejar el problema para que se vea menos, pero las causas que motivan que las personas huyan de sus países continúan”.
“Además, creo que el anuncio se realiza un poco tarde, a menos de dos semanas del retiro del Título 42. No creo que todo esto esté funcionando en tan poco tiempo. Sólo están desapareciendo la crisis de la frontera con México y moviéndola hacia el sur. El problema migratorio todavía está lejos de ser resuelto”, precisó.
Diferencia para tener en cuenta
A la pregunta en qué se diferencian las visas humanitarias de ambos grupos, José Guerrero, un abogado de inmigración que ejerce en Miami, Florida, dijo que “una expira y la otra se renueva al término de dos años”.
En el caso de los países que participan en el programa del 5 de enero (Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela), los titulares del parole humanitario autorizados ingresan a Estados Unidos con una visa humanitaria válida por dos años. Los titulares, además, tienen derecho a gestionar una autorización de empleo.
“Pero al término de los dos años deben irse de Estados Unidos, a menos que en ese período de tiempo legalicen sus permanencias por cualquier vía migratoria legal disponible, como el asilo”, explica Guerrero.
