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Para salir al trabajo al día siguiente y se metió en la cama. A las 11:40 pm, una llamada lo sobresaltó. Era un empleado de la compañía MVM Inc. diciéndole que su hijo acababa de aterrizar en el aeropuerto de Indianapolis. Apresurado, confundido y somnoliento, este inmigrante hondureño tomó su carro y condujo dos horas y media para ir a buscar a su hijo. Hacía demasiado tiempo que no se veían. Edgardo Jr., de 17 años, llevaba tres meses viviendo en distintos centros de detención en Texas. “Yo estaba preocupado porque creía que mi papá no iba a contestar a esa hora, porque él se duerme temprano.

Esperé tres horas en el aeropuerto a que llegara. Pensé que me iban a regresar a Texas”, asegura el joven. Ninguno de los dos había imaginado así el ansiado reencuentro. Hacía dos días que la Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR, en inglés) había autorizado que el joven Edgardo fuera entregado a su padre. “Debe tener paciencia. El proceso de poner a su hijo en la lista de viajes puede tardar entre 10 y 15 días”, le dijeron al teléfono. Pero todo se precipitó en cuestión de horas y Edgardo se angustió. “Son unos irresponsables porque no me avisaron con tiempo.

El Gobierno les está pagando para que hagan su trabajo pero no lo están haciendo bien. ¿Qué tal que no hubiera escuchado el teléfono? ¿Qué tal que no hubiera tenido carro para salir a esa hora?”, reclama ahora Edgardo. A simple vista, esto parece haber sido un error operativo de MVM Inc., la compañía encargada de transportar a los menores que cruzaron a Estados Unidos sin sus padres y que son albergados por el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, en inglés), en tres centros de Texas, una vez son liberados por inmigración.

Pero, además de Edgardo, otras familias de inmigrantes han alertado a Noticias Telemundo Investiga sobre los problemas para reunirse con sus hijos. Denuncian que les avisan en el último minuto o les programan un reencuentro a cientos de millas de distancia, agregando más estrés a un proceso ya traumático para las familias que llevan meses separadas. Contratos multimillonarios con Trump y Biden MVM Inc. es el sexto contratista más importante del Servicio de Control de Inmigración de Aduanas (ICE). Ha sido contratista de varias agencias del Gobierno federal durante las últimas cuatro décadas.

La compañía fue fundada en 1979 en Ashburn, Virginia, por Dario O. Marquez Jr., un exagente del Servicio Secreto de Estados Unidos que en los primeros años obtuvo contratos con el Gobierno federal para brindar seguridad a varias embajadas estadounidenses, entre ellas, la de Haití.

También presta servicios similares en centros de detención de Puerto Rico y Guantánamo, Cuba. Desde 2008, ha recibido más de 2,200 millones de dólares: la mayoría en contratos para transportar migrantes detenidos por el Servicio de Control de Inmigración de Aduanas (ICE, en inglés), para el traslado de reos para el Servicio de Alguaciles de Estados Unidos (US Marshals), y para el transporte de los menores no acompañados que gestiona HHS. Según registros públicos, en el último año fiscal -del 1 de octubre de 2020 al 30 de septiembre de 2021- las Administraciones de Donald Trump y Joe Biden se han comprometido a entregarle un total de 185.7 millones de dólares en contratos.

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