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Fabiola Navarrete/ Tu Tiempo Digital

Hola a todos con un corazón lleno de gozo y paz me dirijo hoy a ustedes esperando que sea el Señor transmitiendo un mensaje a través de su servidora. Espero que sus oídos, mente y corazón estén abiertos para recibir este importante mensaje.

Hemos dicho ya que en la biblia encontramos consejos para todas las áreas de nuestra vida y hoy trataremos un tema de suma importancia que es cómo administrar nuestro tiempo, o como en la biblia lo dice “Todo tiene su tiempo”.

En Eclesiastés 3: 1 dice “Todo tiene su tiempo y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”. Este sí que es un mensaje muy claro que debemos tomar y aplicar cada día a nuestra vida. Después, en los siguientes versículos continúa diciendo que hay tiempo de nacer y de morir, de plantar y de arrancar lo plantado, tiempo de destruir y de edificar, tiempo de llorar y reír, tiempo de endechar. Hay tiempo de buscar y de perder, de abrazar y de no abrazar, tiempo de hablar y de callar. Hay tiempo de amar y de aborrecer, tiempo de guerra y tiempo de paz.

Como seres humanos nos creemos tan autosuficientes, que incluso pensamos que hasta somos dueños del tiempo. Es cierto que debemos ser organizados para ser más eficientes, pero nunca podremos tener el control de esas cosas que suceden y que nos toman por sorpresa. Esos eventos que cambian por completo nuestra agenda diaria.

En lo particular, yo era una persona que se frustraba cuando no podía cumplir con la lista de pendientes de cada día. Desde que me convertí en madre cambié mucho y acepté que todo plan se modifica y que uno no se debe sentir mal, sino agradecer por habar podido resolver lo “inesperado” que se nos presentó.  Cuando somos padres un hijo se enferma y todo nos cambia o tenemos que ir por ellos a la escuela por otro incidente que se presente, y muchas otras cosas más que pueden suceder.

Desde que camino con Dios me ha quedado aún más claro este consejo de hacer cada cosa que nos toca en el momento y de estar siempre dispuesta a tomar de la mejor manera todo aquello que llegará y para lo cual no podemos estar preparados. De hecho esto me recuerda mucho el mensaje que se encuentra en Santiago Capítulo 4 y que se titula “No os gloriéis del mañana”. Invertimos mucho tiempo en estar haciendo planes de cosas que ni sabemos si pasarán y de repente ya se nos fue ese momento que teníamos para descansar, para leer o para estar con la familia. Lo único seguro que tenemos es “este instante“, el pasado ya no está y el futuro es incierto. Lo cual me recuerda justo que nuestra vida es tan sólo neblina que aparece por un tiempo, y luego se desvanece. (Santiago 4:14).

Dios tiene un plan perfecto para nosotros y Él nos pide que tan sólo dejemos que nos guíe. Él sabe que en este mundo hay que trabajar para conseguir dinero, pero no quiere que todo nuestro tiempo y esfuerzo lo empleemos en eso. Pon todo tu esmero en tu jornada laboral, pero pon también ese mismo empeño en el tiempo que pasas con Dios, con tu familia, contigo mismo o con tus amigos. Ahora más que nunca es bien difícil tomar pausa del trabajo porque gracias al celular ya todo el día nos siguen mandando mensajes de trabajo. Eres tú quien debe saber cómo poner límites de manera educada y respetar tu tiempo.

No dudemos nunca de ese plan que Dios ha diseñado para cada uno de sus hijos. Si nosotros comprendemos, aceptamos y obedecemos ese plan perfecto que Dios diseñó para nosotros, lo veremos hacer obras poderosas a través de nuestra vida.

Es difícil rendir el control de nuestra vida, dar un paso fuera del sendero que hemos creado para nosotros y que “consideramos” el mejor y seguir ese otro camino que Dios nos pide que recorramos. Es más, muchas veces nos sentiremos incapaces de hacer eso que el Señor nos pide hacer, pero no olviden que Él mismo nos equipa con todo lo necesario para que podamos lograrlo. No será en nuestra fuerza, sino a través de la fortaleza que Él nos dará.

Si alguien nos quiere ver felices y gozando de todo lo que merecemos es Dios. Él sabe bien todas nuestras necesidad e incluso conoce los deseos más profundos de nuestro corazón. Por eso hoy termino con otro versículo de este mismo Capítulo. Eclesiastés 3:12 y 13 “Yo he conocido que no hay para ellos cosa mejor que alegrarse y hacer bien en su vida; y también que es don de Dios que todo hombre coma y beba, y goce del bien de toda su labor.”

Dios nos ama de una manera ilimitada y añadirá todo aquello que nosotros necesitamos para que tengamos una vida plena. Administremos de la mejor manera nuestro tiempo y hagamos cada cosa en el momento debido. Lo único seguro que tenemos es nuestro presente, no dejes que se te vaya de las manos.

Les amo, les abrazo y primero Dios los veo muy pronto.

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