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Fabiola Navarrete/Tu Tiempo Digital

Hola a todos es una verdadera bendición estar aquí una vez más con ustedes y seguir siendo testigo de la gracia y el favor que el Señor derrama sobre nosotros cada día.

En esta ocasión, en mi corazón se ha albergado la siguiente palabra que nos dejará una gran enseñanza. Se encuentra en el Libro de Miqueas en el capítulo 6. A esta parte se le titula “lo que Dios pide de nosotros”. En el versículo 8 nos dice: “Oh hombre, Él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios”.

Esto es algo que deberíamos tener pegado en nuestro refrigerador para que no se nos olvidara. Es difícil llevarlo a la práctica pero sólo Dios nos puede ayudar a lograrlo. Debemos ser compasivos, que es sinónimo de misericordiosos. Debemos mostrar esa empatía por los demás, olvidemos el egoísmo y  brindemos nuestra ayuda a quien lo necesita. Humillarnos ante Dios es algo que debemos hacer todos los días. Acudir a Dios con un corazón manso y humilde para reconocer que sin Él no somos nada. 

Hacer justicia es algo muy difícil porque nosotros como humanos difícilmente podemos ser imparciales, pues tendemos siempre a inclinarnos hacia un lado o hacia otro. Esta parte se la debemos dejar a Dios. Es Él el único juez justo que dará el veredicto correcto. Vamos a pedirle a nuestro Padre que nos de la habilidad para poder ser bondadosos, compasivos y para dejar que sea él quien ejerza la justicia, pues la única razón la tendrá siempre Dios.

En referencia a la justicia, en el versículo 9 nos dice: “Prestad atención al castigo y a quien lo establece”. Aquí el Señor nos está reiterando que la venganza le pertenece a Él. No debemos preocuparnos por estar viendo lo que le pasa a aquél que nos ofendió o a los que andan actuando indebidamente. Es Dios quien decidirá las consecuencias que van a tener y será Él quien sabrá cómo, cuándo y dónde les llegarán esas consecuencias.

Esta parte de ver a Dios como un Padre que nos castiga a muchos nos les gusta. Nos gusta mucho escuchar sólo la parte del padre amoroso que nos perdona una y otra vez. Sin embargo, Dios, al igual que un padre terrenal lo debe hacer, nos tiene que disciplinar para demostrarnos su verdadero amor. Para hablar justo sobre esto recordemos lo que nos dice Proverbios 23:13-14: “No rehúses corregir al muchacho; porque si lo castigas con vara, no morirá. Lo castigarás con vara, y librarás su alma del Seol.

Aquí nos habla de una vara física y en ese entonces por supuesto que se ejercía la fuerza física sobre los hijos y hoy en día también hay quien lo sigue haciendo y es totalmente respetable. Sin embargo, esto ya es muy personal y no es para entrar en un debate. Hoy en día tenemos muchas herramientas para poder castigar a nuestros hijos cuando ellos desobedecen. Se les quita el celular o cualquier otro aparato electrónico, o bien se les reduce o se les quitan por completo el tiempo de jugar videojuegos.

Debemos comprender que así como nosotros como padres queremos lo mejor para nuestros hijos, Dios quiere también lo mejor para nosotros. Él no quiere que perdamos nuestra salvación, quiere que nos mantengamos firmes  para que no experimentemos una muerte espiritual, pues eso es en realidad a los que hace referencia la palabra Seol. Tener una muerte espiritual es algo muy feo, es vivir como “zombies”. El corazón se endurece tanto que la razón se nos nubla por completo.

La vara también hace referencia a un “cetro de autoridad”. Es Dios quien tiene esa autoridad y quien merece nuestro respeto. Cuando nosotros nos desviamos y no seguimos sus mandamientos, le estamos restando autoridad y lo estamos ofendiendo.

Por favor recordemos siempre que Dios sólo quiere lo mejor para nosotros. Tratemos de vivir cada día honrándolo y hagámoslo con amor, sabiendo que de Él recibiremos siempre el mejor consejo. 

Les amo, les abrazo y primero Dios los veo muy pronto.

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