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La Cámara de Representantes aprobó este jueves el “gran y bello proyecto de ley” impulsado por el presidente, Donald Trump, después de que varios republicanos que se resistían a votar a favor cambiaran de opinión durante la noche para apoyar el avance del proyecto, que fue aprobado con una votación de 218 votos a favor y 214 en contra. El mandatario planea ratificar la medida con su firma en una ceremonia el 4 de julio, según fuentes consultadas por nuestra cadena hermana NBC News.
Thomas Massie, representante republicano por Kentucky y Brian Fitzpatrick, republicano por Pennsylvania se unieron a los demócratas para oponerse al proyecto de ley. Massie declaró durante todo el proceso legislativo que votaría en contra de la medida insignia del presidente.
Trump ha mantenido una disputa con Massie y los aliados del presidente han puesto en marcha una iniciativa para presentar una candidatura alternativa al congresista el año que viene. Por su parte, Fitzpatrick también votó en contra durante la votación de procedimiento para sacar adelante la medida.
“Esta podría ser la votación más importante que cualquiera de nosotros haga en toda su vida”, dijo Mike Johnson, representante republicano por Louisiana y presidente de la Cámara Baja, antes de la votación. “El presidente de Estados Unidos espera con su pluma. “El pueblo estadounidense espera este alivio. Ya hemos oído suficiente. Es hora de actuar. Terminemos el trabajo por él votando a favor”, afirmó.
En un mensaje publicado en la red social X, el expresidente Joe Biden afirmó que «el proyecto de ley presupuestaria republicano no solo es imprudente, sino también cruel. Recorta Medicaid y priva de asistencia de salud a millones de estadounidenses. Cierra hospitales rurales y recorta las ayudas alimentarias para nuestros veteranos y personas mayores».
Biden amplió que además «aumenta las facturas de energía. Y podría provocar recortes profundos en Medicare, al tiempo que incrementaría el déficit en 4 billones de dólares. Todo ello para conceder una enorme rebaja fiscal a los multimillonarios».
Tras la votación, el presidente del Comité Nacional Demócrata, Ken Martin, advirtió en una declaración que los estadounidenses «morirán» a causa de las disposiciones del proyecto de ley, que recorta gastos en salud, seguridad social y puede elevar la deuda en miles de millones de dólares.
«Este plan masivo para robar a las familias trabajadoras, a los niños y a los ancianos devastará las comunidades tanto en los estados azules como en los rojos. Conocemos las cifras: 17 millones de estadounidenses perderán la asistencia sanitaria, más de 5 millones perderán la ayuda alimentaria y millones perderán sus puestos de trabajo. Pero también debemos conocer las historias: si este proyecto de ley se hubiera aprobado cuando yo era niño, hoy no estaría aquí», afirmó.
Martin afirmó que los electores de los legisladores «pasarán hambre, perderán atención médica esencial, perderán sus empleos y, sí, algunos morirán como consecuencia de este proyecto de ley».
Antes de la votación, el líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries, batió el récord del discurso más largo jamás pronunciado en ese recinto legislativo, criticando duramente a los republicanos y retrasando la aprobación de su amplio proyecto de ley sobre impuestos y gasto público durante más de ocho horas.
Durante su discurso, que comenzó poco antes de las 5 am, hora del este, y se prolongó durante casi nueve horas, el líder demócrata criticó duramente el proyecto de ley del Partido Republicano, haciendo referencia en varias ocasiones a una serie de carpetas mientras leía notas de estadounidenses que, según él, se verían perjudicados por los recortes en las prestaciones de Medicaid y los cupones de alimentos SNAP.
El discurso de Jeffries formó parte del debate sobre el proyecto de ley y, aunque no consiguió cambiar los votos republicanos, logró retrasar la votación varias horas y atrajo atención hacia los temas que incluye la medida.
Los líderes de la Cámara tienen tiempo ilimitado para hablar en el pleno, gracias a un procedimiento denominado “minuto mágico”. El discurso más largo en el pleno de la Cámara fue de 8 horas y 32 minutos, pronunciado por el entonces líder de la minoría Kevin McCarthy, republicano por California.
“Lo que se contempla en este gran y horrible proyecto de ley es incorrecto. Es peligroso y cruel, y la crueldad no debe ser ni el objetivo ni el resultado de la legislación que consideramos aquí en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos”, dijo Jeffries, argumentando que era “cruel” recortar Medicaid.
Los demócratas aplaudieron repetidamente durante el discurso de Jeffries. El líder de la minoría se centró en el impacto del proyecto de ley en los beneficiarios de Medicaid, leyendo notas de personas que dependen de los programas de salud del Gobierno o que tienen familiares que reciben Medicaid.
“Por encima de todo, estoy agradecido por el espíritu, el corazón y el alma del pueblo estadounidense, que se ha levantado en todo el país para dejarnos claro a todos los que formamos parte de esta institución: no toquen nuestro Medicaid. No toquen nuestra asistencia sanitaria”, dijo Jeffries.
Según la Oficina Presupuestaria del Congreso, de carácter no partidista, la versión del Senado del proyecto de ley provocaría que casi 12 millones de personas perdieran su seguro médico en los próximos 10 años debido a los recortes en Medicaid. Establecería requisitos laborales para los adultos sanos menores de 65 años —una prioridad clave de los republicanos— y modificaría la forma en que los estados financian Medicaid.
El proyecto de ley también incluye enormes aumentos de financiación para la aplicación de la ley de inmigración y el ejército, y recortaría los créditos fiscales para la energía limpia de la era Biden, entre otras disposiciones.
Jeffries describió el proyecto de ley como un intento de los republicanos de “darle un golpe de gracia” a los programas de protección social.
“Los republicanos están tratando de darle un golpe de gracia a la Seguridad Social, a Medicare, a Medicaid, a la atención médica del pueblo estadounidense, a la asistencia nutricional para los niños hambrientos, al sector agrícola y a los estadounidenses vulnerables”, afirmó Jeffries.
Los republicanos de la Cámara de Representantes votaron por el proyecto de ley, tras pasar la noche en vela mientras los líderes del Partido Republicano y el propio presidente trabajaban para persuadir a los escépticos y cumplir con la fecha límite del 4 de julio.
Los debates finales comenzaron en las primeras horas de la madrugada después de otro día y noche caóticos en el Capitolio. Johnson insistió en que se cumpliría el plazo, con apenas unos días para actuar después de que el Senado aprobara el paquete por el margen más estrecho y el vicepresidente JD Vance rompiera un empate en la votación.
“Nuestra senda es marchar adelante y terminarlo”, dijo Johnson, en una comparecencia en plena noche tras una serie de reuniones a puerta cerrada. “Cumpliremos con nuestro plazo del 4 de julio”.
Recortes fiscales y a las protecciones sociales
La prioridad del paquete son 4.5 billones de dólares en rebajas de impuestos promulgados en el primer mandato de Trump, en 2017, que expirarían si el Congreso no actuara, junto con nuevos recortes. Esto incluye permitir a los trabajadores deducir propinas y pago de horas extras, y una deducción de 6,000 dólares para la mayoría de los adultos mayores que ganan menos de 75,000 dólares al año.
También hay una fuerte inversión, 350,000 millones de dólares, en seguridad nacional y el programa de deportaciones de Trump y para ayudar a desarrollar el sistema defensivo “Cúpula Dorada” sobre el país.








































