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Milenio Noticias

La violencia con armas de fuego no se detiene en Estados Unidos, sino que cada vez se agrava, se normaliza y se hace más evidente los motivos de esos actos, que en los últimos años han estado motivados por el odio racial, de ideología de género o por las nulas acciones para contenerlas en las escuelas secundarias del país.
El tiroteo registrado hoy en una escuela primaria de Uvalde, en Texas, donde el atacante fue abatido por las autoridades, según el Departamento de Policía de esa ciudad, es el último ataque en Estados Unidos, el país que aún el debate sobre la venta, adquisición y uso de armas sigue sin tener una resolución.
El tiroteo ocurrido el pasado 14 de mayo en Buffalo (Nueva York), donde Payton Gendron, un seguidor de 18 años de las teorías conspirativas y defensor de la teoría del «gran reemplazo» —ideología de extrema derecha creada en Francia donde grupos izquierdistas promueven la migración para reemplazar a los nativos de piel blanca—, realizado con un fusil de asalto y transmitida en Twitch dentro de un supermercado en una zona habitada por afroamericanos, estuvo como la más mortífera en lo que va del 2002, previo al reportado en Texas, que sus principales víctimas fueron niños.
Pese a la gravedad del hecho, el ataque en Buffalo es considerado un «crimen de odio», no ha sido de los más mortíferos en la historia de los tiroteos en Estados Unidos. Estos son los siete tiroteos más mortíferos en los últimos 20 años del país, muchos ocurridos en la década de 2010. Stephen Paddock —un inversionista de bienes raíces, administrador de propiedades, contador, piloto aficionado y jugador de video póquer, e hijo de un ladrón de bancos buscado por el FBI— fue el autor del tiroteo más mortífero de Estados Unidos, al realizar más de mil disparos desde el hotel Mandalay Bay hacia los más de 22 mil asistentes del festival de country Las Vegas Strip el 1 de octubre de 2017. Desde el piso 32 del famoso hotel de Las Vegas, Paddock mató con diversos rifles semi-automáticos y revólveres a 61 personas para después suicidarse tras el ataque.
Cerca de 867 personas resultaron heridas, de la cuales 441 fueron por disparos de arma de fuego. Aunque las autoridades plenamente desconocen los motivos de su ataque —ya que actúo de forma solitaria—, creen que pudo padecer trastornos de bipolaridad. El club LGBT+ de Orlando que acaparó las portadas por «terrorismo doméstico» Omar Mateen —un musulmán afgano-estadunidense con problemas escolares y afín al Estado Islámico— perpetró el ataque en el Pulse, uno de los clubes LGBT de la ciudad que alberga el parque temático Disneyland, durante la noche del 12 junio de 2016, que estaba dedicada para la comunidad latina.
El joven llegó al club en una camioneta de alquiler y la estacionó en el estacionamiento de una tienda de autos vecina. Salió y caminó hacia el edificio armado con un rifle semiautomático y una pistola, ingresando por la puerta trasera y disparando a los asistentes. Hubo 49 muertos y 58 heridos, prometiendo su ataque a Alá y al Estado Islámico. El atacante murió tras ser abatido por la policía.
El mayor ataque dentro de una universidad de Estados Unidos El tiroteo dentro del Instituto Politécnico y Universidad Estatal de Virginia (Virginia Tech) es el mayor ataque dentro de una institución superior en Estados Unidos, y uno de los primeros en ser considerado de gran escala en la historia reciente. Cho Seung-Hui, un estudiante de pregrado de la universidad y residente en Estados Unidos, originario de Corea del Sur, mató a 32 personas e hirió a otras 17 con dos pistolas semiautomáticas.
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