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Faby Navarrete/ Tu Tiempo Digital

Hola a todos, con un corazón lleno de gozo y agradecimiento los saludo esperando que sigan recibiendo amor, gracia y paz de parte de Nuestro Padre Celestial.

En esta ocasión hablaremos de cómo tener un carácter firme como hijos de Dios.  Una persona con carácter firme es alguien que se mantiene sobrio emocionalmente, alguien que reacciona de una manera tranquila y mesurada ante cualquier situación.

Hoy más que nunca vemos con mucha tristeza que la mayoría de las personas que nos rodean e incluso nosotros mismos, somos personas que reaccionamos de manera impulsiva porque nos dejamos llevar por las emociones. Es decir, y como se dice comúnmente, reaccionamos de manera visceral.

Es importante tomarse un buen tiempo para pensar bien lo que vamos a responder o más aún la reacción que tendremos ante una situación determinada. Se debe actuar con sabiduría y con templanza.

La vida tan apresurada en la que andamos, nos alienta siempre a reaccionar de inmediato y la mayoría de las ocasiones decimos y/o hacemos cosas incorrectas que ya al estar calmados, vemos como un error.  Es más, muchas veces reaccionamos mal incluso cuando nadie nos ha hecho nada, sino que estamos de malas por otra cosa y nos desquitamos con el primero que pasa. Somos personas volubles.

En muchas ocasiones en la Biblia, Dios nos repite que mantengamos la calma, que confiemos, que no nos afanemos, que estemos tranquilos. Hoy recordaremos este versículo tan importante que el Señor nos dejó y que nos recuerda lo importante que es mantener un carácter firme y ecuánime.

2 Timoteo 1:7 “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”.

En otras versiones dice espíritu de temor y timidez y en lugar de dominio propio dice autodisciplina. Una persona cobarde tiene temor y actúa con timidez y por lo tanto no podrá mantener un carácter firme ante la adversidad. 

El domino propio consiste en saber mantener una sobriedad emocional y tener reacciones controladas. Es también conocido como templanza, que es uno de los frutos del espíritu y que se encuentran en Gálatas 5:22.  Estoy segura que algunos de ustedes han escuchado cuando alguien dice que una persona tiene “temple de acero” para referirse a alguien que reacciona de una manera correcta y con muy buen juicio.

Una persona con dominio propio será siempre la que controle mejor cualquier situación. Así también será quien ayude a conciliar la paz y proponga acuerdos. Será, sin duda, una persona que ayudará a los demás a bajar su enojo y que será de gran ejemplo. Pero sin dudad alguna, todos nosotros encontramos el mejor ejemplo en Jesús, quien estuvo en este mundo comportándose siempre con domino propio.

Hay un proverbio que me gusta mucho y que también nos habla sobre este tema. Proverbios 16:32 “Más vale ser paciente que valiente; más vale el dominio propio que conquistar ciudades”.

Hay que saber ganar las batallas con sabiduría y esto sólo se logra manteniendo siempre la templanza. El que “aparentemente” gana la discusión o la pelea porque se le fue a los golpes a quien lo agredió, no es quien actuó con dominio propio y ante Dios queda como una persona que no se supo controlar y que no fue conciliador de paz.

Son más las cosas que podemos lograr al reaccionar tranquila y mesuradamente que al hacerlo con las vísceras. Al no reaccionar igual o peor que aquel que nos ofendió, le daremos una mejor enseñanza a esa misma persona y aunque no lo reconozca públicamente, aprenderá la lección.   Aunque en ese momento quizás no te lleves los aplausos, con el tiempo todos verán que fue lo mejor. 

Te pedimos Señor que nos permitas actuar con autodominio y que podamos ser siempre luz para los demás. 

Les amo, les abrazo y primero Dios los veo muy pronto.

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