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Fabiola Navarrete/Tu Tiempo Digital

Hola que tal estoy llena de gozo y más que agradecida por estar aquí una vez más con todos ustedes compartiendo más de esa sabiduría que Dios tiene para todos nosotros en su Palabra. Deseo que todos nosotros hoy nos deleitemos en este mensaje que el Señor ha puesto en mi corazón.

Vamos a leer varios versículos del Capítulo 22 de Proverbios. Aquí encontramos muchos sabios consejos que siguen vigentes, que son muy prácticos y que nos ayudarán a tener una mejor vida y a saber tomar mejores decisiones. De hecho, al principio de este capítulo nos dice que es de más estima el buen hombre que las muchas riquezas.

¿Quién será el buen hombre? Un buen hombre tiene muchas características y algunas de ellas son las siguientes. Es una persona que sabe tomar buenas decisiones porque toma la sabiduría que viene de lo alto; es una persona que no se deja llevar por las tentaciones y que no toma decisiones a la ligera porque tiene temor de Dios; es una persona que sabe amar, que sabe perdonar y que también sabe pedir perdón; es una persona que practica la misericordia y la compasión; es una persona que tiene actitud de servicio, que siempre busca servir a los demás y es ante todo, una persona que enseña con el ejemplo.

Después en los siguiente versículos del mismo capítulo nos habla ya en específico de lo malo que es fincar nuestra felicidad en las riquezas y como el hacer esto nos aleja por completo del verdadero propósito que Dios tiene para nosotros y que nos permitirá recibir las verdaderas bendiciones del cielo. En el versículo 3 nos dice: “El avisado ve el mal y se esconde; Mas los simples pasan y reciben el daño”. Los simples son esas personas que no tienen temor de Dios, el cual no es el vivir con el miedo a recibir el castigo de Dios.  Muy por el contrario, es  demostrar respeto a Dios, quien es el único que sabe lo que más nos conviene y quien nos ayudará a tomar buenas decisiones que nos impedirán pagar consecuencias graves de nuestros actos. Cabe destacar que estas consecuencias no sólo nos afectan a nosotros, suelen siempre afectar también a terceras personas.

De manera más específica no lo dice en el versículo 4 “Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Dios”. Estas riquezas que no sólo son las riquezas de este mundo son las que Dios tiene para nosotros. Aquí cabe destacar que no es que Dios nos quiera ver en necesidad económica tampoco, sino que Él sólo quiere que le demos más importancia a otras cosas más valiosas como son la salud, el amor, el tener una familia unida y paz en nuestro corazón. Cosas que de repente ya damos por sentado y que dejamos de apreciar. Son estas las verdaderas riquezas que el buen hombre tendrá y que las valorará siempre como su gran tesoro.

Ahora bien, en referencia a la característica de enseñar con el ejemplo, en el versículo 5 tenemos un gran consejo para todos los padres que nos dice: “Instruye al niño en su camino y aun cuando fuere viejo no se apartará del él”. Y con esto no sólo se refiere a leerles esta Palabra de día y de noche, sino también a que ellos la guarden en su corazón y no sólo la memoricen. Así también la parte más importante de esta enseñanza será que ellos vean que nosotros vivimos la Palabra de Dios, que somos no sólo oidores, sino también hacedores de ella. Recordemos que se enseña con el ejemplo.

Otro versículo hermoso de este capítulo y que nos habla sobre la misericordia, otra cualidad del hombre dice así: “El ojo misericordioso será bendito; porque dio de su pan al indigente”. Aquella persona que no da de lo que le sobra, sino de lo poco que tienen eso lo comparte, es alguien a quien Dios mirará con mucho agrado.

Terminamos con el versículo 11 que nos habla de otra cualidad más del buen hombre y dice: “El que ama la limpieza de corazón, por la gracia de sus labios tendrá la amistad del rey”. Un buen hombre, antes que nada tiene un corazón limpio y por eso será siempre considerado un buen amigo de Dios.

Señor, hoy más que nunca pedimos que escudriñes y limpies bien nuestros corazones y como dice el Salmo 51:10 “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio. Y renueva un espíritu recto dentro de mí”.

Les amo, les abrazo y primero Dios los veo muy pronto.

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