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Fabiola Navarrete/ Tu TIEMPO DIGITAL

Hola a todos, que la gracia y el favor de Dios se encuentre sobre ustedes y que sea Él guiándome en este mensaje.

Ya hemos hablado de lo importante que es guardar nuestro corazón. Como dice en Proverbios 4:23 “Sobre toda cosa guardada guarda tu corazón; porque de él mana la vida”.

Jesús también nos dijo en Lucas 6:45 “De la abundancia del corazón habla la boca”. Ya estudiamos este versículo y sabemos a lo que se refiere. Sin embargo, hoy quiero hablarles sobre la importancia y el poder que hay en todo aquello que sale de nuestra boca.

En el Capítulo 15 de Mateo Jesús está siendo cuestionando por los escribas y los fariseos sobre el por qué sus discípulos no se lavan las manos cuando comen pan. A lo que Jesús les contesta que lavarse las manos no es tan importante como cumplir con mandamientos tales como honrar a tu padre y a tu madre. Les da el ejemplo claro de que llevan toda su ofrenda al altar, dejando así sin nada a sus padres y que eso es mayor pecado. Invalidan un mandamiento por seguir una tradición. Pero aquí la enseñanza más destacable es la que nos da en el versículo 11: “No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre”.

Aun cuando tratemos de cuidar que en nuestro corazón no exista falta de perdón, amargura, envidia y rencor. Así también debemos frenar nuestra lengua pues es una poderosa arma que sirve tanto para edificar como para destruir.

Ser prudentes no es fácil pero debemos recordar que es mucho mejor mantenernos en paz con todos, que tener la razón. Si algo nos molesta mucho y no somos capaces de decir algo bueno, mejor guardemos silencio. Ser gentil será siempre mejor que ganar una discusión.

El mismo Jesús en este capítulo 15 de Mateo continúa afirmando en el versículos 18: “Pero lo que sale de la boca, del corazón sale: y esto contamina al hombre”. Aquí justo nos reitera que es mucho más importante lo que decimos. Eso es lo que en verdad contamina aún más nuestro ser y no el comer con las manos sucias. Con nuestras palabras podemos contaminarnos a nosotros mismos, a nuestro entorno, o bien a otras personas. Es definitivamente más importante cuidar todo eso que sale de nuestra boca, que el preocuparnos porque nos llevamos a la boca algo que no fue lavado con agua y jabón. 

Esto de lavarse las manos es algo que llevamos ya varios meses haciendo ¿verdad?. Pero que tanto nos hemos preocupado por lo que día a día declaramos. Todos estos meses en los que hemos vivido esta pandemia, nuestras pláticas giran en torno a lo mismo y todo es tan negativo y caótico. Seguro muchos de ustedes me dirán, pero es la realidad.

El que algo esté sucediendo no nos obliga a calificarlo con adjetivos negativos. Cambiemos esta forma de expresarnos ante todo esto que estamos viviendo y les aseguro que veremos un cambio. Tenemos ese gran poder en nuestra boca, usémoslo para mejorar. 

Antes de despedirme les dejo este mensaje que está en Proverbios 10:11 “Manantial de vida es la boca del justo; pero violencia cubrirá la boca de los impíos”.

Con todo mi corazón le pido a Nuestro Padre que nuestra boca sea siempre fuente de vida y no de muerte. Empieza a cambiar tu manera de expresarte y serás prosperado tú y toda tu casa.

Que el Señor nos guíe y ponga en nuestra boca palabras de bendición!!!.

Los amo, les abrazo y primero Dios los veo muy pronto!!!.

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