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Fabiola Navarrete/Tu Tiempo Digital

Hola a todos me siento bendecida por estar aquí una vez más compartiendo un mensaje del Señor que traerá mucha paz a sus vidas.

Caminar rectos delante de Dios no es una tarea fácil, pero con la ayuda de Dios es Posible. Dios nos recuerda en su Palabra que aquel que sigue sus mandamientos será prosperado abundantemente en todas las áreas de su vida.

El Salmo 112 nos habla detalladamente de todas esas bendiciones que estarán disponibles para nosotros si buscamos agradar a Dios. Vamos a leer este Salmo del versículo 1 al 3 que dice así: “¡Alabado sea el Señor! ¡Qué felices son los que temen al Señor y se deleitan en obedecer sus mandatos”. Sus hijos tendrán éxito en todas partes: toda una generación de justos será bendecida. Ellos mismos serán ricos, y sus buenas acciones durarán para siempre”.

Me encantan los signos de exclamación que están al inicio de esta cita. Es exactamente así, como nosotros debemos expresar siempre ese asombro y admiración al sabernos amados por Nuestro Padre. Somos tan privilegiados por haber sido escogidos como hijos del Señor. Seguir a Jesús nos debe hacer sentir inmensamente felices. Nunca dejemos de sorprendernos por todas las bendiciones que nos muestra cada día. 

Temer a Dios, al contrario de lo que muchos puedan pensar, no es vivir con miedo a recibir su castigo. El temor de Dios no trae angustia ni preocupación. Trae confianza y seguridad a las personas que lo experimentan. Es el freno de mano que todos necesitamos. Los que ya somos padres, debemos orar parque que nuestros hijos tengan este temor, pues es lo que los mantendrá alejados de los caminos incorrectos. Al aceptar este temor de Dios en nuestra vida recorreremos sólo esas sendas de paz, amor, justicia y plenitud que Dios quiere para nosotros. 

Deleitarse significa encontrar satisfacción o agrado en algo. Cuando buscamos hacer lo que Dios nos pide y lo hacemos con gozo, el Señor nos mira con agrado y nos muestra su Favor. El Salmo 37:4 dice “Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón”. 

Los hijos de Dios serán prosperados en todas las áreas de su vida. Una de las promesas más hermosas es saber que lo que sembremos hoy será la cosecha que recogerán nuestras futuras generaciones. La mejor herencia que le podemos dar a nuestros hijos no es dinero, ni cosas materiales, no es tampoco darles estudios. La mejor herencia que se le da a un hijo es: mostrarles el amor de Dios a través de nuestros actos; instruirlos en su Palabra y enseñarles a tener una relación personal con él. Hoy te digo a ti padre o madre de familia, esas horas que has permanecido hincado (a) serán recompensadas. Todos tus descendientes serán bendecidos. Los pactos y promesas que Dios nos hacen se extiende hasta mil generaciones, como dice en Deuteronomio 7:9. Tus hijos, los hijos de tus hijos, y así sucesivamente, serán prosperados de manera sobre abundante y para siempre. 

Antes de despedirme quiero terminar con el versículo 7 de este mismo Salmo 112 que dice” Ellos no tienen miedo de malas noticias, confían plenamente en que el Señor los cuidará”. Aquí sigue hablando de los justos. Deseo de todo corazón que así de plena sea la confianza que depositen ustedes en Dios. 

Le Pido al Señor que esta Palabra sea grabada en nuestros corazones y la llevemos por obra. Que nada de lo que ocurra a nuestro alrededor nos desenfoque ni nos robre esa paz que el Señor ya ha depositado en nosotros. Que nos siga mostrando su amor y su misericordia para que continuemos aprendiendo más de Él.

Gracias doy a Dios por sus vidas y le pido que los mantenga en el hueco de su mano. ¡Hasta Pronto!.

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