Noticias Telemundo
En las calles de Tonatico ya son visibles los efectos de las remesas en dólares que los migrantes en Estados Unidos han dejado de enviar a sus familias en este pueblo de 13,000 almas a 70 millas al sur de Ciudad de México. En una acera se alzan casas de dos o tres pisos, con detalles en madera y pintura impecable, que fueron construidas o remodeladas con el dinero llegado del otro lado de la frontera. En otra, en cambio, hay edificios a medias, en obra negra o con arena y cemento abandonados en montículos en su interior desangelado.
La caída de remesas en Tonatico ya se sentía en los últimos meses de 2024, cuando se produjo la victoria electoral del republicano Donald Trump, y, según sus habitantes, se ha agudizado tras su llegada a la Casa Blanca en enero debido a las redadas del servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés). Los migrantes han dejado sus empleos o han reducido las jornadas por miedo a ser deportados; también mencionan el encarecimiento de algunos alimentos, como el huevo, que ha limitado su capacidad de ahorro.
“Muchas son casas hechas con dólares y, donde no hay dólares, hay teja y construcciones paradas”, relata Luis Sotelo, de 51 años, hijo de migrantes y pintor originario de Tonatico, a Noticias Telemundo.
Durante un recorrido por este pueblo, la gente se detiene a saludar a Sotelo por la calle y desde coches andando: es muy conocido en la comunidad y otras latitudes de México por ser el autor de una serie de murales que critican las políticas antiinmigrantes de Trump.
A Tonatico han comenzado a volver migrantes de Estados Unidos desde que la investidura de Trump el pasado 20 de enero, cuenta Sotelo. Algunos vendieron lo que tenían, relata, y decidieron volver. Otros van y vienen porque México representa una vida menos cara y sin persecuciones. “Vienen enojados, los despojaron, tuvieron que vender todo para no dejar que el Gobierno de Estados Unidos se los quite, no vienen contentos, están lastimados”, dice Sotelo.
Una vida detenida
Marta Pedraza, de 52 años, ha visto muchas sonrisas en los 26 años que ha trabajado pagando remesas en una pequeña casa de cambio en Tonatico. Ahora, según dice, casi nadie sonríe: febrero fue uno de los peores meses en ese cuarto de siglo, con una caída de un 80% de envíos de remesas, cifra en la que coincide la otra casa de bolsa en el municipio.
El último dato disponible del Banco de México ya mostraba una caída del 16% en el cuarto trimestre de 2024 (octubre-diciembre). En ese periodo se enviaron al pueblo $2,059,432 en remesas, frente a los $2,458,111 millones del trimestre anterior (julio-septiembre).
La caída de remesas angustia a Pedraza y no solo porque afecta a su salario, que depende de las comisiones: tiene un hermano en San Antonio (Texas), que envía dinero a su madre. “Es muy triste que esté allá trabajando y tenga miedo de salir, a veces mejor se quiere venir [a México] por el miedo de salir a trabajar y que lo echen de Estados Unidos”, relata Pedraza.
Guadalupe, una migrante originaria de Tonatico de 45 años que prefiere no revelar su apellido o dónde reside por temor a ICE, ha sufrido ese miedo en carne propia. Habla por teléfono con Noticias Telemundo desde su casa en Illinois. Es indocumentada y trabaja en una fábrica: “Nos han recortado horas”, relata por teléfono, «la gente por miedo no sale a comprar y a nosotros en nuestro trabajo nos baja también [la actividad]”.
Ella solía enviar entre 50 y 70 dólares al mes a tres de sus familiares en Tonatico. En diciembre dejó de hacerlo: “Ahorita lo que trata uno aquí es de ahorrar un poco porque no sabe uno lo que pueda pasar”, dice, “subieron muchas cosas, el huevo, la leche, el pan… Ahorita es tratar de no mandar dinero, para tratar de juntar aquí porque no sabemos lo que se nos viene”.
Relata que tiene que aguantarse la angustia al salir a trabajar todas las mañanas porque para ella no es opción dejar su trabajo: “Con todo y miedo salgo y me encomiendo a Dios”.
«Lo que tengo aquí fue sacrificio»
Mercedes Marcial, de 86 años, vivió más de cuatro décadas entre California e Illinois con sus ocho hijos. Cruzaron ilegalmente pero lograron regularizarse. Ella volvió a Tonatico, pero Emilio, el menor, va y viene desde Illinois. Ambos coinciden en que los migrantes en ese estado ganan menos dólares por el temor a salir a trabajar, y el aumento del costo de la vida ha agravado el golpe a la comunidad.
“Familiares que tienen a sus hijos allá les mandaban para medicinas algo de dinero, pero ya no les mandan por los problemas, que ya no van a trabajar, no disponen de dinero y tienen sus bills, sus pagos allá, cuenta Meche, como le dicen de cariño en el pueblo.
Para Emilio Méndez Marcial, de 60 años y que lleva viviendo desde los 14 en Estados Unidos, lo más pesado para los migrantes es el encarecimiento de la vida. Explica que durante años pudo ahorrar parte de su salario para construir la casa en donde se realiza esta entrevista, pero dice que ahora no hay margen para mandar dólares a Tonatico y que esta crisis es más fuerte para los indocumentados.
“Lo que tengo aquí, esta casa, fue sacrificio y gracias a mi trabajo en los Estados Unidos, pero ahora para las personas que han vivido muchos años allá ilegalmente es más difícil”, dice, “cuando tú no tienes papeles te dan los trabajos más mal pagados, y no les queda otra opción de aceptar para poder cubrir todos sus gastos, como sus pagos de casa, sus utilidades, gastos de sus hijos…”.
El impacto de esta crisis depende, según un analista consultado por Noticias Telemundo, del lugar de origen de los migrantes. Del sur y centro de México salen personas con menor nivel de estudios que obtienen empleos menos calificados, en contraste con los del norte.
“El migrante que está en la frontera norte es más cualificado”, dice Isabel Osorio Caballero, profesora de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México. “¿En dónde están los bajamente cualificados? Podemos entender que es Michoacán, Puebla, Guerrero, Estado de México, el centro y sur, están en el sector de la construcción, el sector de la limpieza, el sector de la producción y en la preparación del servicio de alimentos”, explica.
Según el Banco de México, las remesas a nivel nacional pasaron de 5,433 millones de dólares en noviembre de 2024 a 5,223 millones en diciembre y 4,660 millones en enero de 2025. Osorio opina que la disminución responde a una “reacción inmediata” a las amenazas de deportación, y vaticina que se revertirá en los próximos meses.
“Por la experiencia del primer mandato de Trump [2017-2021], creo, o tengo la esperanza de que se va a volver a estabilizar”, dice.
El Estado de México es el quinto que más remesas recibe con el 7.2% del total, solo por debajo de Guanajuato y Michoacán (8.7% ambos), Jalisco (8.5%) y Ciudad de México (7.1%), según el Banco de México.
La esperanza de salir adelante
Vicente Tapia, de 63 años, tiene ciudadanía estadounidense tras pasar 23 en Illinois, pero regresó hace unas semanas a su pueblo natal. Cuenta que prefiere vivir en Tonatico porque ahora es muy elevado el costo de los bills y la comida en Illinois y California, donde aún reside la mayor parte de su familia –algunos, de forma irregular–.
“Una docena de huevos estaba en $4.50, y ahora me comentó mi cuñada que está en 20 dólares”, relata, “unos nopalitos, a dólar cada uno, no te miento, eso lo limita a uno, primero están los gastos allá y luego acá”. [A fecha de publicación de esta pieza, en un supermercado Walmart de Illinois se puede comprar online una docena de huevos por 6 dólares].
Como una suerte de paradoja, Tapia volvió a México una semana antes de esta entrevista y su hijo menor emigró a California. Relata que su hijo ha visto redadas de policía desde su primer día allí, y eso ha provocado, dice, que muchos migrantes no salgan a trabajar.
“Tengo dos sobrinos que organizaban bailes y ahora están detenidos. Ya no andan libremente y dicen ellos que no saben si les va a tocar la mala suerte de que los echen. Se desenvolvían como si tuvieran papeles y ahorita están restringidos”, dijo.
Los vecinos de Tapia dejaron a la mitad de construcción el segundo piso de su casa por falta de las remesas que mandaba el padre de familia, lo que llevó además a la familia a dejar Tonatico para buscar empleos mejor pagados en otro estado. La tasa de desempleo en el pueblo asciende al 67%, según el Plan de Desarrollo de 2022-2024.
Tapia vivía en EE.UU. durante el primer mandato de Trump y, aunque lo considera una situación difícil, tiene la esperanza de que la comunidad migrante saldrá a adelante si se hacen esfuerzos en ambos lados de la frontera. «A los migrantes», les dice, «que le echen ganas y ahora sí que manden lo necesario. Y aquí [en México], las familias, que piensen un poquito en ellos porque primero están los gastos allá y luego lo demás acá».








































