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Algunas de las nevadas más intensas se pronosticaron para los suburbios del norte de la ciudad de Nueva York y el suroeste de Connecticut, donde se esperan de 12 a 15 pulgadas, según el Servicio Meteorológico Nacional. Los meteorólogos dijeron que la trayectoria de la tormenta ha sido difícil de predecir, y los modelos del lunes mostraron que se mueve más hacia el sur, lo que podría disminuir los pronósticos de nevadas.
Partes del Noreste de EEUU reciben una peligrosa tormenta que ha puesto en alerta a más de 35 millones de personas desde Filadelfia hasta Boston provocando el cierre de escuelas, cancelaciones de vuelos y advertencias de peligro en carreteras. De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, este martes se esperan fuertes vientos y más de un pie de nieve en algunas áreas.
Se pronostica un equivalente a dos pulgadas de nieve cada hora durante la jornada de este martes. Solo la ciudad de Nueva York recibirá unas ocho pulgadas aproximadamente, la peor nevada en los últimos dos años.
Según el sitio de monitoreo del tráfico aéreo Flightaware.com, a primera hora de la mañana de este martes ya se habían cancelado más de mil vuelos con destino o salida en EEUU, con La Guardia (Nueva York) como el aeropuerto más afectado (41%).
Algunas de las nevadas más intensas se pronosticaron para los suburbios del norte de la ciudad de Nueva York y el suroeste de Connecticut, donde se esperaban de 12 a 15 pulgadas, según el NWS.
Las ráfagas de viento podrían alcanzar las 60 mph frente a la costa de Massachusetts y 40 mph en partes del interior del sur de Nueva Inglaterra.
Los meteorólogos dijeron que la trayectoria de la tormenta ha sido difícil de predecir, y los modelos del lunes mostraban que se mueve más hacia el sur, lo que podría disminuir los pronósticos de nevadas.
El Centro de Predicción Meteorológica, otra agencia gubernamental, explicó que una tormenta frente a las costas del noreste del país atrae el aire más frío y genera vientos gélidos desde el norte.
La sede del NWS en Maryland alertó sobre el movimiento de la tormenta que podría traer lluvias y luego nieve, y emitió una advertencia para los condados de Frederick y Washington y áreas hacia el oeste del estado.
Escuelas cerradas y advertencias para viajes en carretera y vuelos
El sistema escolar de la ciudad de Nueva York dijo que cambiaría las clases al aprendizaje remoto y cerraría sus edificios el martes debido a la tormenta inminente.
«Con varios centímetros de nieve, poca visibilidad en las carreteras y posibles inundaciones costeras en nuestra dirección, los neoyorquinos deben prepararse antes de la tormenta y tomar las precauciones necesarias para permanecer seguros», dijo el alcalde de la ciudad de Nueva York, Eric Adams, en un comunicado.
«Si no tienes que estar en las carreteras mañana, quédate en casa», aseguró.
NYC Health Hospital, la mayor cadena de hospitales en el país, aconsejó a los neoyorquinos que atiendan su seguridad y se ocupen de sus vecinos «ayudando a quienes lo necesiten cuando hace frío afuera».
En Massachusetts, la gobernadora Maura Healey dijo a todos los empleados no esenciales del Poder Ejecutivo que no se presentaran a trabajar el martes. Las escuelas de Boston cierran y entra en vigor una prohibición de estacionamiento. Se implementaron cierres y prohibiciones similares en ciudades y pueblos de toda la región.
La alcaldesa de Boston, Michelle Wu, dijo que los refugios para personas sin hogar de la ciudad permanecerán abiertos. «Con la llegada de nuestra primera gran tormenta de nieve este invierno, los equipos de la ciudad están preparados para despejar nuestras carreteras y responder a cualquier emergencia durante la tormenta», dijo Wu.
Los funcionarios de transporte en Pennsylvania instaron a la gente a evitar viajes innecesarios y dijeron que las restricciones de vehículos entrarían en vigor el martes temprano en las vías más importantes.
Los aeropuertos de la región pidieron a los viajeros que consultaran con sus aerolíneas en caso de cancelaciones y retrasos.
Las compañías eléctricas dijeron que se estaban preparando para responder a posibles cortes que pudieran ocurrir debido a la caída de árboles y ramas sobre las líneas eléctricas.






































