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Claudia Caceres y Faby Navarrete / Tu Tiempo Digital

Esta valiente mujer nos narró su historia acerca de cómo el Cáncer llegó a su vida y lo que ha hecho para dar la mejor de las batallas.

Gaby, quien ahora se encuentra en una etapa de remisión y está enfocada en su buena alimentación y en actividades que debe realizar para mantenerse lo más sana posible, nos relató cómo fue que se enteró de que tenía cáncer.

Ella tenía una inflamación muy evidente en su estómago y síntomas como de embarazo y fue con varios doctores que no le detectaron de inmediato el problema. Finalmente llegó con una ginecóloga quien desde que la vio entrar le dijo que tenía un tumor y después de los estudios pertinentes la canalizó con un Oncólogo de Mision Hope.

El Dr. Lutman le realizó los estudios apropiados y programó una cirugía inmediata la cual duró 8 horas. Le extirparon un tumor de 20 libras y se quedó 3 semanas más en el hospital para recuperarse. Resultó ser cáncer de apéndice Etapa 4. Aunque durante la cirugía le retiraron todo lo que el cáncer ya se había extendido, le iniciaron de inmediato las quimioterapias para que se combatiera lo que pudiera aún estar dentro de su cuerpo.

Estuvo recibiendo quimioterapias por 18 meses. Los miércoles le ponían su bolsita que contenía el medicamento que por 3 días se administraba a través de un catéter y el viernes se lo retiraban, para que así ya no tuviera que estar todo ese tiempo en el hospital. Fue un año y medio muy pesado porque de repente se le bloqueaba el conducto por donde se administraba la medicina y era doloroso. Además que también le daban náuseas, vómito y una sensación muy extraña como de que no era ella misma. Se sentía muy cansada y con un dolor fuerte en el pecho, hombros y cuello justo del lado donde tenía conectado el catéter.

Nos comentó que recibió siempre la mejor atención en Mision Hope y que ahí le ayudaban cada vez que ella sentía dolor u otros malestares. Le administraban fluidos que la reanimaban. “Cada paciente es diferente porque hay personas que no siente malestares y entran y salen muy bien sin que les tengan que dar esos fluidos ni ningún otro medicamente para el dolor. Así como con la pérdida del cabello que es distinto para cada persona”, agregó. Gaby nos dijo que vez que les hacen los estudios para seguir viendo como siguen los niveles de cáncer, ya los doctores van espaciando las quimioterapias o incluso las suspenden.

Gaby, quien se encontraba en Etapa 4 de cáncer de apéndice cuando inició sus quimioterapias hoy luce muy animada y con un buen semblante, brindando así una gran esperanza a todos aquellos que están luchando también contra esta enfermedad.

A pesar de que su cáncer fue detectado ya en etapa avanzada, recibió una excelente atención y nos comentó que hay aún más esperanza y mejor calidad de vida para las personas a quienes les detectan el cáncer a en etapas iniciales. A ellos les programan menos quimioterapias y sus efectos secundarios pueden ser también menores. Además que siempre habrá más posibilidades de salvarle la vida a una persona a quien se le detecta el cáncer a tiempo.

Gaby nos dio un muy buen consejo a todos y en especial a los hispanos, quienes de repente nos automedicamos y no vamos muy seguido al doctor, sino cuando ya todo se complicó demasiado. Dijo: “Tomen mi experiencia de ejemplo y no esperen a cuando ya es demasiado tarde. No tengan miedo de ir por no tener aseguranza, ahí los ayudarán a encontrar una solución para ustedes, lo importante es que se atienda. Muchas personas no tuvieron la suerte que yo y no pueden estar aquí contándoles lo que les pasó”.

En el Hospital Mision Hope tienen un programa de soporte muy completo para las personas con Cáncer. Les dan clases de yoga, de nutrición, sesiones de acupuntura y muchas otras actividades que ayudan al cuerpo a ir despertando de nuevo y a mantenerse en buen estado. Es un gran apoyo el que le dan a los pacientes con cáncer para que puedan retomar poco a poco su vida.

La historia de Gaby ha sido elegida para ser de motivación para muchas personas que están dando la batalla contra el cáncer. Ella dice que no se considera especial pues hay muchas historias más de otras personas que también son valiosas, pues como ella dice, cada historia y cada situación es diferente.

En cuanto al aprendizaje emocional que ha tenido al vivir esta experiencia Gaby nos comentó que ella antes vivía estresada todo el tiempo. Siempre andaba a las carreras y preocupada por los pagos, por las responsabilidades con el trabajo, los hijos, etc. Hoy su vida es muy diferente, ya anda más tranquila y sin stress. Ahora también valora cada instante y reconoce la belleza de cada cosa que hay en este mundo y que antes no se detenía a admirar. Disfruta mucho a su familia y a sus amigos.  “Yo vivo cada día como si fuera el último de mi vida”, agregó.

Esta guerrera de Dios nos invita a valorar más lo que tenemos y no dejar que los afanes de la vida nos arruinen esos valiosos momentos que podemos pasar con nuestra familia y seres queridos. Nos exhorta también a no esperar a que el dolor ya sea insoportable para acudir al médico, sino estar en constante revisión. Así también nos recuerda que el idioma no debe ser una limitante, pues siempre habrá gente dispuesta a ayudarnos. Pidamos ayuda cuando aún es tiempo y no cuando ya es muy tarde.

Con lágrimas en los ojos, Gaby reconoce que Dios fue quien le dio esta segunda oportunidad y agradece a todos sus familiares y amigos quienes la mantuvieron siempre en sus oraciones. Ella reconoce también que su Fe y su positivismo fueron los que la ayudaron a levantarse porque como ella dice: “esta enfermedad te gana la batalla si tú te deprimes y te das por vencido”.

Gaby se adaptó a su nueva vida y se dejó consentir por toda su familia quienes la han apoyado en todos los aspectos. Fue un cambio para todos sus seres amados pues también sus amigos han estado al pendiente de ella. Dios obró también en el corazón de todas las personas que la rodean y con amor y diligencia le ofrecieron en todo momento su apoyo incondicional.

En cuanto a la afectación que esta situación tuvo en sus hijos nos comentó que su hijo el más pequeño si bajó de calificaciones y estuvo deprimido. Pero ella recibió mucho apoyo de los consejeros de la escuela, quienes sabían de su enfermedad, y le brindaron ayuda a sus dos hijos. También nos dijo que es muy importante comunicarse en todo momento con los hijos y mostrarles una actitud positiva.

Gaby lleva 3 años en esta lucha contra el cáncer y no ha sido fácil, pero ya este último año no ha recibido quimioterapias. Cada 3 meses le hacen un CT Scan para checar que no hay aparición de nuevos tumores. Ella se mantiene activa con todas las actividades de soporte que realiza y que la ayudan a mantener su cuerpo en el mejor estado.

Gaby nos deja una gran lección de vida a todos hoy, tengamos o no una enfermedad: aprender a vivir nuestro presente y valorar cada momento de la vida. Nos invita a estar checando nuestra salud constantemente y no esperar que sea demasiado tarde. “No esperen a estar entre la vida y la muerte para empezar a valorar su vida y su familia”, comentó.

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