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Milenio

Guatemala pidió información a Estados Unidos y México por la sorpresiva deportación de migrantes centroamericanos por una frontera donde no hay controles migratorios ni de bioseguridad por la pandemia, informó la cancillería local. «La Cancillería de Guatemala ha solicitado información oficial a México y a Estados Unidos sobre estos movimientos migratorios irregulares» que se están haciendo por el paso fronterizo El Ceibo, Pétén, unos 550 kilómetros al norte de Ciudad de Guatemala, indica un comunicado oficial.

Desde hace varios días, por este paso fronterizo con escasa presencia del Estado, han llegado decenas de autobuses con migrantes. Muchos de ellos fueron devueltos en aviones desde Estados Unidos a México, y luego enviados a Guatemala. Haydi Consuelo, guatemalteca de 23 años, cuenta que consiguió llegar a Estados Unidos por Texas, junto con su pequeño hijo de dos años. Allá planeaba encontrarse con su esposo y su hermano, quienes ya migraron.

Permaneció algunos días custodiada por las autoridades migratorias, pero «fue un engaño porque nos habían dado ilusiones que íbamos a pasar y de repente nos subieron a aviones y deportados» a México, explica a la AFP. Desde México, los montaron en buses y los enviaron a la frontera con Guatemala. Sin ningún trámite ni papeleo. En los buses, llegan también ciudadanos de Honduras.

La cancillería de Guatemala explicó que tuvieron conocimiento de las deportaciones de personas de distintas nacionalidades, a través de la prensa. El gobierno recordó que los pasos autorizados para las deportaciones son el Salón de Retornados en el aeropuerto de la capital, vía aérea, o la frontera de Tecún Umán, vía terrestre, ubicada a unos 300 kilómetros al suroeste de la capital, donde hay infraestructura para recibir personas. Miles de centroamericanos han emprendido caminatas para llegar a Estados Unidos de forma irregular, sobre todo desde 2018, cuando se organizaron masivas caravanas, en especial conformadas por hondureños y salvadoreños en busca de empleo.

La crisis migratoria se ha incrementado a raíz del desempleo provocado por la pandemia del covid-19, desastres naturales y la violencia del crimen organizado. Tras las severas políticas antimigratorias de Donald Trump, los centroamericanos cifraron sus esperanzas en Joe Biden, cuyo gobierno ya dejó en claro a los migrantes irregulares que «no vengan». «Las políticas migratorias de Estados Unidos no han variado, por lo que quienes intenten este viaje peligroso se exponen a expulsiones inmediatas, arriesgan su patrimonio, salud y vida por los peligros que encuentran en el trayecto», dijo la cancillería de Guatemala.

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