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Isabel Bueso, una residente de California que padece mucopolisacaridosis, luchaba desde agosto contra una orden de deportación que la habría enviado a su natal Guatemala, donde los doctores la desahuciaron desde que era una niña debido a su enfermedad.

CONCORD, California. – La angustia que una inmigrante residente de California vivió por varios meses ante la posibilidad de ser expulsada de Estados Unidos y perder el tratamiento médico que la mantiene con vida, llegó a su fin tras recibir una extensión de la acción diferida que le permite permanecer en el país.

Isabel Bueso, una guatemalteca de 24 años que padece mucopolisacaridosis, luchaba contra una orden de deportación desde el pasado 13 de agosto, cuando recibió una carta de los Servicios de Inmigración y Ciudadanía (USCIS, por sus siglas en inglés) en la que le informaban que la agencia federal había dejado de considerar la acción diferida para solicitantes con situaciones médicas excepcionales.

“Si bien los últimos meses han sido agotadores para mí y toda mi familia, también ha sido increíble recibir tantas muestras de amor y apoyo de personas en todo el país. Estamos aliviados -de manera temporal- por haber recibido una extensión de mi acción diferida”, dijo la inmigrante a través de un comunicado.

Bueso ha vivido de manera legal en Estados Unidos los últimos 16 años, pero el gobierno federal le había dado 33 días para abandonar el país, una decisión que no solo puso en peligro su vida, sino la de cientos de niños y adultos con condiciones médicas graves que estaban amparados de la deportación.

El pasado viernes Isabel recibió una nueva misiva de USCIS, pero en esta ocasión el contenido la llenó de alegría: la agencia le informaba que su acción diferida había sido extendida por dos años, lo que le permitirá, al menos de manera temporal, seguir recibiendo el tratamiento que la mantiene con vida.

Una lucha que no termina

Confinada a su silla de ruedas, Isabel se traslada cada semana al hospital infantil UCSF en la ciudad de Oakland para recibir el tratamiento que desde los 7 años le permite seguir con vida.

A esa corta edad, los médicos en su natal Guatemala la desahuciaron debido a una rara condición médica, por eso en 2003 ella y su familia decidieron mudarse a los Estados Unidos para recibir un tratamiento experimental que eventualmente fue aprobado por la Administración Federal de Alimentos y Medicamentos (FDA).

El caso de Isabel generó indignación en distintas esferas luego de que medios nacionales reportaran que la administración de Donald Trump, sin previo aviso, había decidido eliminar la acción diferida por razones médicas que amparaba a inmigrantes de la deportación mientras ellos o sus familiares recibían tratamientos que los mantenían con vida.

Los abruptos cambios en la política hicieron que tanto celebridades como políticos compartieran la historia de Isabel en las redes sociales, entre éstas la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, quien publicó una carta abierta firmada por varios legisladores en la que le solicitaban al presidente Trump revertir la decisión.

“Esperamos continuar trabajando con nuestros legisladores en una solución de largo plazo para que nunca tengamos que estar de nuevo en esta posición. También confiamos en que todas las familias con la necesidad de una acción diferida por razones médicas reciban pronto la noticia de que pueden seguir recibiendo el tratamiento médico que merecen”, señaló Bueso.

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