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Fabiola Navarrete/Tu Tiempo Digital

Hola a todos, estoy sumamente agradecida por esta aquí otra vez compartiendo un mensaje más de parte de Nuestro Padre, a quien le pido que los siga sustentando con la diestra de su justicia.

En esta ocasión continuaremos con el Capítulo 14 de Proverbios ya que la vez pasada sólo hablamos sobre el primer versículo. Ahora abarcaremos los versículos 2 y 3 en donde se trata el tema de la rectitud.

En el versículo 2 nos dice: “El que camina en su rectitud teme al Señor; Mas el de caminos pervertidos lo menosprecia”. La rectitud se refiere a  esa cualidad de la persona o cosa, que es recta y justa en el sentido moral. Es sinónimo de imparcialidad, justicia e integridad. Ya hemos dicho en varias ocasiones que una persona íntegra es aquella que se comporta siempre bien, anda por caminos rectos tanto cuando la ven como cuando no la ven, es decir, es la misma persona en lo público y en lo privado.

Otras cualidades de las personas rectas son las siguientes:

  1. Una persona recta es aquella que posee la sabiduría que Dios nos da a todos si se la pedimos y lo hace de manera abundante. Esta persona hace siempre un buen uso de dicha sabiduría y toma decisiones correctas alejándose así de aquellos caminos que le ocasionarán consecuencias graves. Es así como en la biblia se hace referencia a los justos también como sabios.
  2. Una persona recta tiene un buen discernimiento y por eso toma decisiones sin titubear. Sabe lo que es bueno y malo, sus respuestas son sí y no. Esto lo logra hacer gracias a que en su mente y corazón vive la Palabra de Dios. Es así como sus actos y decisiones estarán respaldados por la Palabra.
  3. Una persona recta es congruente. Lo que piensa es lo mismo que sale de su boca y lo mismo que lo lleva a actuar de determinada manera. Siempre va a ser de buen ejemplo para los demás. Será su propio testimonio el que hablará por ella. Es un árbol que dará los mejores frutos.
  4. Una persona recta tiene un corazón humilde. Ella no permite que la soberbia sea quien la domine. No es alguien que alardea de lo que es, lo que tiene o lo que hace, sino que se considera inferior a los demás. Tiene un carácter manso, es decir, que estará siempre dispuesta a aprender de su prójimo. Es así también una persona paciente y prudente que sabrá siempre quedarse callada cuando sea necesario.

Regresando al punto de la congruencia que debe haber en un hombre recto, en específico a lo que sale de su boca, el versículo 3 nos dice: “En la boca del necio está la vara de la soberbia; Mas los labios de los sabios los guardarán”.

Los necios como ya sabemos, son los mismos que andan por caminos pervertidos, son personas impacientes e imprudentes que siempre alardean de sí mismos y que nunca ceden la razón pues para ellos lo más importante es ganar la discusión. Los sabios son los que cederán siempre la razón, pues para ellos lo más valioso es ser conciliadores de paz.

Es muy importante que pidamos a Dios que nos ayude a mantener un corazón limpio y recto tal como lo hizo David en el Salmo 51:10 “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí”.

En el Salmo 11:7 también nos habla sobre la rectitud y aquí encontramos una hermosa promesa y dice: “Pues el Señor es justo; Él ama la justicia; los rectos contemplarán su rostro”.

En el Salmo 97:11 encontramos estas alentadoras palabras: “Luz está sembrada para el justo, y alegría para los rectos de corazón”.

Que reconfortante es saber que nuestra vida estará llena de luz y que viviremos en plenitud de gozo si logramos mantener un corazón recto. Gracias Señor, sigue derramando tu sabiduría para que tomemos los caminos que a ti te agradan.

Les amo, les abrazo y primero Dios los veo muy pronto.

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