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Fabiola Navarrete/Tu Tiempo Digital

Hola a todos con un gran gozo en mi corazón les saludo y pido al Señor que este mensaje les ayude a permanecer más fortalecido en su Fe.

En varias ocasiones ya hemos hablado sobre todas las bendiciones que el Señor derrama sobre todos aquellos que deciden depositar su confianza en él y obedecer sus mandamientos. Sin embargo, hoy nuestro Padre me pide que les recuerde todas esas bendiciones que vendrán sobre nosotros y nos alcanzarán si escuchamos su voz. 

Todas estas bendiciones se encuentran descritas en Deuteronomio Capítulo 28. Dicho capítulo se titula “Bendiciones de la obediencia”. Escogí la versión de la NTV en donde a partir del versículos 3 dice: “Tus ciudades y tus campos serán benditos. Tus hijos y tus cosechas serán benditos. Las crías de tus rebaños y manadas serán benditas. Tus canastas de fruta y tus paneras serán benditas vayas donde vayas y en todo lo que hagas, serás bendito. 

Dios nos da bendiciones que muchas veces ni valoramos porque pensamos que todo lo merecemos o que somos nosotros los que logramos las cosas. Desde la ciudad en donde vivimos, los hijos que tenemos, hasta lo que producimos con nuestro esfuerzo físico o capacidad intelectual, todo es bendición de Dios.

En estos versículos, de manera detallada nos dice cómo cada aspecto de nuestra vida, así como las personas que nos rodean, recibirán la bendición directa de Dios. ¡Quién no desea que su casa, su trabajo, su alacena y sus hijos sean benditos!. Recuerden que el Señor es nuestro proveedor y si le dedicamos a él cada cosa que hacemos, prosperaremos de una manera asombrosa y también lograremos que esa bendición se extienda a las personas que nos rodean.

Después en el versículo 7 nos dice: “El Señor vencerá a los enemigos cuando te ataquen, ¡saldrán a atacarte de una sola dirección, pero se dispersarán por siete!. Es muy tranquilizante recordar que es Dios quien se encarga de pelear nuestras batallas. No nos sirve de nada airarnos con quien nos agrede porque esas personas, aún sin que nosotros lo deseemos, recibirán la justicia de Dios. Sólo tenemos que orar por ellos y perdonarlos.

En el versículos 12 dice: “El Señor enviará lluvias en el tiempo oportuno desde su inagotable tesoro en los cielos y bendecirá todo tu trabajo. Tú prestarás a muchas naciones, pero jamás tendrás necesidad de pedirles prestado”.

Esas lluvias son las bendiciones de Dios y que llegan en cascada. En estos momentos yo me siento así literalmente como si estuviera parada sobre toda esa lluvia de bendiciones que Dios ha enviado en el aspecto laboral y que llevaba ya tiempo pidiéndole. Debemos recibirlas de la mejor manera, pues de repente sentimos que no podremos con todo, pues recuerden que cada bendición implica una gran responsabilidad. No hay que preocuparnos porque asimismo, cada bendición viene acompañada del respaldo de Dios. Por tanto será Él quien nos seguirá dando la capacidad física, intelectual y emocional para poder con todo esto que nos está mandando.

Es también muy reconfortante saber que nosotros no pediremos prestado, sino que prestaremos a otros. Para quienes hemos pasado momentos financieros difíciles, sabemos cuan duro es aceptar dinero prestado, pero son etapas que debemos pasar para también mostrar humildad. Sin embargo, llegará ese día en que nosotros prestaremos a otros.

El Señor cumple todas sus promesas y recompensa nuestra paciencia y obediencia al colocarnos como cabeza y no cola, al ponernos en la cima, nunca por debajo.

Señor, te pido que sigas extendiendo tu brazo de poder sobre nosotros y que derrames todas estas bendiciones sobre cada uno de nosotros porque estamos tratando de cumplir tus mandamientos y hacer lo que te agrada.

Les amo, les abrazo y primero Dios los veo muy pronto.

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