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Las autoridades del condado Merced investigan el crimen por el que la madre ha sido acusada de homicidio. Vecinos lamentan la muerte de los pequeños y aseguran que Ortiz comenzó estaba deprimida desde el verano pasado, cuando se separó de su esposo.

Las autoridades del condado Merced, en el Valle Central de California, no descartan la depresión de Patricia Ortiz, de 31 años, como un factor que contribuyó a que decidiera asesinar a sus tres hijos: Anna Ortiz Lara, de 8 años, Matteo, de 5, y Alexa, de 3.

Aunque las investigaciones continúan y aún no se revelan las causas ni los detalles del crimen ocurrido el miércoles, vecinos de Ortiz en el conjunto Le Grand Apartments aseguran que ella estaba deprimida desde el verano pasado, cuando se separó de su esposo.

Él, de hecho, fue quien encontró a los niños muertos en su casa y, según María Elena Alcázar, vecina y amiga de la familia, salió gritando: «Allá en mi casa mis hijos…mis hijos están muertos. ¡Ayúdenme, ayúdenme!».

«Era depresión, se le notaba que ella estaba muy triste. Tenía una mirada triste», explicó a Noticias Telemundo otra vecina y amiga de Ortiz, quien no quiso dar su nombre ni mostrar su rostro.

Fue ella quien encontró a la madre, quien seguía con vida en el baño, aunque con heridas autoinflingidas pues intentó suicidarse.

«Les pido que a todos que seamos empáticos, que no la juzguemos. Ella necesitaba mucha ayuda», comentó.

Ortiz, quien enfrenta tres cargos de homicidio, fue llevada al hospital el día del incidente y ahora permanece bajo custodia en un centro de salud mental del condado.

Daryl Allen, oficial de Información Pública del Departamento del Sheriff del condado Merced, dijo que la comunidad está conmocionada porque es «muy duro» encontrarse con una escena así.

«Era un niño bien lindo»

María, madre de uno de los compañeros de Anna en la escuela, dijo a Noticias Telemundo que la muerte de la niña «afectó muchísimo» a su hijo, porque ella era una de sus «amiguitas».

«[Esto] fue una sorpresa, un impacto muy triste. Yo tengo niños y, no sé, me dio mucha tristeza», dijo Luz Valencia, otra habitante del condado, quien se acercó a poner ofrendas en al altar que armaron los vecinos frente al conjunto de departamentos, donde hay velas, juguetes y globos en memoria de los tres menores.

Amy Martínez, otra moradora, dijo que vio a Mateo un día antes de su muerte: «Cierro los ojos y lo veo, donde él me dijo adiós… Era un niño bien lindo».

En referencia a la depresión de Ortiz, Martínez agregó: «Si uno hubiera sabido, habría hablado con ella«.

 

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