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Fabiola Navarrete/ Tu Tiempo Digital

Hola a todos, les saludo con un inmenso gozo en mi corazón. Hoy me encuentro llena de paz y de mucho agradecimiento con el Señor porque esta es la emisión número 50 de “5 Minutos de Paz”.

Te doy gracias Padre por habernos unido a Claudia y a mí en este proyecto que es tuyo y que es sólo para tu gloria. Agradezco también a todos ustedes y espero que estos mensajes hayan sido de bendición para muchos de ustedes y que el Señor siga añadiendo a más personas que seguirán siendo bendecidas.

En esta ocasión me gustaría pedirles que nos enfocáramos más en ver todas las cosas buenas y los avances que ya se han logrado para ir saliendo poco a poco de esta pandemia. Como ya sabemos, gran parte de la población ya ha sido vacunada y así también se ha permitido la realización de ciertas actividades que antes están muy restringidas o incluso prohibidas. Todo esto debe ser motivo de gran gozo y de un inmenso agradecimiento. Dejemos de ver las cosas malas que todavía siguen ocurriendo alrededor del mundo.

Justo hoy se me vino a la mente esa palabra que viene en Mateo 13:15 y dice: “Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado y con los oídos oyen pesadamente y han cerrado sus ojos”. Que esto por favor no nos pase a nosotros. No dejemos de ver ni de escuchar las cosas buenas que siguen pasando a nuestro alrededor.

¿Cómo podemos evitar que nuestro corazón se engrose? Llenándolo de ese amor de Dios y para eso les pido que recordemos lo que Jesús nos dijo en Marcos 13:30 cuando nos compartió cuáles eran los 2 más importantes mandamientos de Dios. Aquí nos pide que amemos a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra mente y con todas nuestras fuerzas y después de hacer esto nos pidió amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

Esto parece una tarea bastante difícil, pero sí se puede hacer si estamos llenos del amor de Dios. Es por eso que hoy hablaremos de 3 obstáculos que impiden que el amor de Dios fluya en nosotros:

1.- La incredulidad. Para enamorarnos de Jesús tenemos que confiar en que el Espíritu Santo pondrá en nuestro corazón la misma Fé de Cristo para que creamos en su Palabra. En Juan 17:26 dice: “Y les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer aún, para que el amor con que me has amado, esté en ellos, y yo en ellos”. Somos muy afortunados porque tenemos a los tres: a Dios, a Jesús y al Espíritu Santo quienes estarán ahí siempre ayudándonos a que este hermoso amor siga fluyendo en nosotros.

2.- Falta de perdón. Cuando en un corazón existe falta de perdón, cuando está todavía lleno de ofensas obviamente que el amor de Dios no podrá fluir. Nosotros tenemos que aprender a perdonar como Jesús nos vino a enseñar. En Colosenses 3:13 dice: “De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros”. En nuestras fuerzas no es posible, pero el amor Divino de Cristo es el que nos va a permitir otorgar ese perdón de todo corazón.

3.- Un corazón dividido. Un corazón no puede estar dividido. Debemos tener un corazón dispuesto y abierto por completo para poder recibir ese amor de Dios. Esto se logra a través del Espíritu de Jesús porque sólo a través de él seremos fortalecidos “para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones”, como nos dice en Efesios 3:17.

Vamos a permitir que ese amor inagotable y perfecto de Dios permanezca en nosotros y que nosotros se lo podamos transmitir a todos los demás. Es entonces cuando veremos como todo ese odio y ese rencor que provocan todos esos actos tan desagradables y penosos que pasan en nuestro mundo, desaparecerán. ¡El amor vencerá!.

Vamos a proponernos amar a Dios por sobre todas las cosas. No dejemos que las tentaciones de este mundo nos distraigan con futuros y triunfos prometedores. Dios es en sí mismo el mayor galardón y cuando nosotros le buscamos de verdad y con todo el corazón, todas las demás cosas nos son añadidas.

Les amo, les abrazo y primero Dios los veo muy pronto!

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