Fabiola Navarrete/ Tu Tiempo Digital
Hola a todos, gracias damos al Señor por estar aquí y seguir viendo como sus misericordias son nuevas cada día. Ya iniciando esta primer semana del año 2022. Este es el primer mensaje de 5 Minutos de Paz de este año y en verdad espero que durante este año todos ustedes busquen seguirse deleitando en el Señor para que así, Él siga concediendo los deseos de su corazón.
A muchos de nosotros nos gusta hacer una lista de propósitos cada que inicia un nuevo año. Esto es, sin duda, algo muy bueno e importante para seguir mejorando como personas. Nuestro Padre se complace al ver que nos esforzamos por mejorar cada día. Sin embargo, el propósito primordial de todos nosotros debiera ser el seguir manteniendo una estrecha relación con Dios y continuar aprendiendo más de su Palabra.
Si nosotros logramos hacer lo anterior, entonces podremos enfrentar cualquier situación que se nos presente durante este año. No habrá nada que no podamos vencer si permanecemos firmes en nuestra Fe. Recordemos que la Fe se obtiene y se fortalece a través de la Palabra de Dios como nos dice en Romanos 10:17 “Así que la Fe es por el oír, y el oír por la Palabra de Dios”.
Si de ejemplos de Fe se trata, la biblia está llena de historias asombrosas de hombres y mujeres de Fe. En esta ocasión hablaremos de la historia de Anna, una hija de Dios que pasó momentos muy dolorosos pero que confió plenamente en el Señor y recibió su recompensa.
Esta historia se encuentra en el Libro de 1 de Samuel capítulos 1 y 2. Anna era una de las esposas de Elcana, quien también tenía a Penina como esposa. Penina le había dado hijos pero Anna no había podido concebir ni un hijo para su esposo. Esta situación la hacía sentir muy triste al grado de dejar de comer y llorar sin parar. Su dolor aumentaba cada vez que Penina le hacía recordar que ella sí le había dado descendencia a Elcana.
Un día Anna clamó al Señor y acudió a donde estaba el sacerdote Elí, quien la vio tan afligida y desubicada, que pensó incluso que ella estaba bajo los efectos del alcohol. Esta mujer estaba orando desde lo más profundo de su dolor y con ese corazón quebrantado le pidió al Señor que por favor le concediera un hijo y que si lo hacía, ella dedicaría ese hijo sólo a Él.
El hijo que Dios le concedió fue llamado Samuel que significa “por cuanto lo pedía al Señor”. Samuel fue entregado al sacerdote Elí quien lo preparó para que aprendiera la Palabra de Dios y se convirtiera en un siervo fiel del Señor. Samuel fue el profeta que ungió al primer rey de Israel, Saúl y fue quien ungió también al rey David.
La parte más difícil para Anna debió ser el no pasar mucho tiempo con su hijo Samuel y cumplir con la promesa que el hizo al Señor. Sin embargo, como ya hemos visto en otras historias, Dios recompensó su obediencia. Anna tuvo 3 hijos y 2 hijas más, con los cuales sí pudo convivir más. Además, que mayor bendición para una mujer de Dios que ver a uno de sus hijos convertido en un fiel siervo del Señor.
En el Capítulo 2 encontramos un cántico con palabras hermosas en donde podemos ver la devoción de Anna y su enorme agradecimiento. En el primer versículo dice que su corazón se regocija en el Señor.
En el versículos 8 dice: “Él levanta del polvo al pobre, y del muladar exalta al menesteroso, para hacerle sentarse con príncipes y heredar un sitio de honor”. Eso es lo que hace Nuestro Padre y nunca nos falla, Él nos exalta y nos pone en lugares altos sin importar de donde vengamos.
En el versículo 9 nos dice: “Él guarda los pies de sus santos, Mas los impíos perecen en tinieblas; porque nadie será fuerte por su propia fuerza”. Esto nos recuerda que por muy buenos que sean nuestros propósitos para este año, no podremos lograrlos si sólo confiamos en nuestra propia fuerza. Todo lo que nos propongamos lo lograremos si contamos con la fortaleza que Dios nos da.
Les amo, les abrazo y primero Dios los veo muy pronto.











































