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Telemundo Noticias

CIUDAD DE MÉXICO.- Las políticas migratorias estatales pueden hacer que se sientan excluidos hasta los estadounidenses blancos no hispanos, demostrando que los temas que afectan a los migrantes en Estados Unidos tienen efectos colaterales mucho mayores. Es la conclusión de cuatro académicos en el libro de reciente publicación States of Belonging: Immigration Policies, Attitudes, and Inclusion (Estados de pertenencia: políticas y actitudes migratorias e inclusión).

El trabajo comparó Arizona y Nuevo México, estados que son muy similares demográficamente pero que tienen actitudes muy distintas respecto a personas migrantes. En Arizona hay políticas públicas que promueven “solo el inglés” y que ahí se suele encarcelar más a personas latinas, mientras que en Nuevo México las personas migrantes indocumentadas pueden tramitar licencias de manejo y disfrutar de colegiaturas más costeables (conocidas como in-state) igual que las personas con residencia legal.

El libro concluye por medio de encuestas, entrevistas y experimentos sociológicos que esas políticas causan sentimientos de exclusión o inclusión para migrantes latinos, para latinos nacidos en Estados Unidos y, sí, también para ciudadanos blancos no hispanos aunque las políticas no traten de ellos. El sentimiento de pertenencia es básico porque “afecta cómo la gente piensa sobre sí misma y sobre los otros, cómo se relaciona a sus vecinos y cómo actúa hacia otros grupos étnicos y raciales,” señalan los investigadores en el libro.

Por tanto, si las políticas migratorias excluyen más es probable que terminen teniendo un efecto negativo al promover sentimientos en contra de otros grupos. Y al revés: un hallazgo importante del libro es que cuando las políticas son de mayor acogida, la población de todo el estado en general tiene sentimientos positivos. Aunque, curiosamente, quienes viven donde hay políticas positivas piensan menos en ellas.

Así lo registraron los autores en Nuevo México. Según Tomás Jiménez, sociólogo y uno de los coautores, notaron que la gente estaba más al pendiente de los derechos cuando sentía que estaban en peligro de perderlos o tenían reacciones negativas a las políticas relacionadas, como sucede en Arizona. “Si me reuniera con políticos locales les diría: puede que teman muchas críticas al inicio si pasan políticas migratorias positivas, pero ya que lo hagan prácticamente nadie va a prestarles atención o fijarse,” indica en entrevista una de las autoras, la politóloga Deborah Schildkraut. “No van a ser un elemento tumultuoso que provoque debates constantes: ya que se implementen esas políticas, la gente va a seguir con sus vidas,” agrega.

A favor de la legalización Los investigadores también encontraron por medio de las entrevistas para el libro que republicanos, demócratas e independientes de Arizona y Nuevo México todos estaban de acuerdo en general con que conviene que haya mayor seguridad fronteriza y también en que los inmigrantes que han trabajado duro y se atienen a principios “estadounidenses” accedan a un estatus legal. “Hay estas coincidencias que sí se dan en todo el espectro político, aún cuando a veces por el debate a nivel nacional parece que no existen esas similitudes y sentimientos en común,” dice John Dovidio, uno de los coautores del libro.

Por lo que promover a niveles estatal y local leyes que suplan la inacción a nivel federal, donde desde hace varios años están estancadas las iniciativas de reforma migratoria, puede surtir mucho mejores resultados. “Muchas veces las discusiones se centran en el nivel federal o en la migración vista solo como un tema de la frontera,» lamenta Dovidio.

Pero las muestras de que sí hay esas coincidencias a nivel estatal “enseñan que se puede hacer mucho respecto a la migración a niveles locales, y que esas acciones o políticas migratorias pueden tener efectos inmensos no solo en personas que recientemente migraron, sino también en personas de las mismas etnias o familiares de los migrantes, y además en ciudadanos estadounidenses blancos no hispanos,” resume el académico.

Un efecto que se vive en todo el país El libro une las fuerzas y disciplinas de cuatro destacados académicos: la politóloga Deborah Schildkraut, de la Universidad de Tufts; el sociólogo Tomás Jiménez, de Stanford; la psicóloga social Yuen Huo, de la Universidad de California campus Los Ángeles, y John Dovidio, psicólogo de Yale. “Hacerlo juntos nos dio la oportunidad de plasmar mejor las experiencias” de todos los grupos de población que viven en los dos estados, “al verlas desde varios ángulos al mismo tiempo,” dice la profesora Huo.

Trabajaron en el libro durante casi una década, lo que les permitió también tener un registro de cómo cambió el sentimiento de pertenencia durante la presidencia de Barack Obama y después durante la de Donald Trump. Teniendo en cuenta ese cambio en las políticas a nivel federal respecto a cómo se trataba a migrantes, los autores hicieron un experimento: hacia el final de su trabajo incluyeron a personas de más estados para ver si lo que sucede en Arizona y Nuevo México pudiera presentarse también en otras partes de Estados Unidos.

Encontraron que sí. “Eso nos permite decir que el mensaje detrás de nuestros hallazgos es que en cualquier comunidad estatal o local que adopte políticas que dan mejor acogida a inmigrantes habrá un efecto positivo en la población en general,” indica Huo.

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