Univision Noticias
Varios estados en el centro de Estados Unidos han sido azotados desde la semana pasada por tornados y violentas tormentas que han dejado decenas de muertos, heridos y una estela de destrucción que causó miles de millones de dólares en pérdidas materiales.
Pese a la cantidad de días que lleva el azote de diferentes sistemas de tormentas, el presidente Donald Trump, que estuvo dedicado a su visita a Medio Oriente la semana pasada, no se ha expresado sobre el desastre. Al menos 28 personas murieron durante el fin de semana por tormentas severas, lo que ha puesto nuevamente bajo la lupa los recortes de Trump en áreas clave para la preparación y respuesta ante desastres naturales.
Desde Oklahoma, hasta el norte de Texas; desde Missouri hasta Kentucky, la devastación ha dejado también a miles a la espera de ayuda federal, mientras la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) atraviesa crisis, recortes masivos y la perspectiva de que en breve inicia la temporada de huracanes, y reportes indican que el organismo «no está preparado».
«A medida que FEMA se transforma a una organización más pequeña, la intención para esta temporada de huracanes no se entiende bien, por lo tanto, FEMA no está lista», según un documento interno de la agencia al que accedieron varios medios de comunicación.
Mientras las comunidades lidian con la devastación, la urgencia de la asistencia federal se acentúa y no parece estar ‘en camino’. En St. Louis, Missouri, la alcaldesa Cara Spencer advirtió que la asistencia federal «podría tardar semanas». Spencer informó de cinco muertos en la ciudad como resultado de las tormentas, y al menos 38 heridos. En St. Louis, el tornado del viernes dañó 5,000 edificios y que los costos podrían superar los mil millones de dólares.
Missouri sigue esperando por ayuda federal desde una tormenta destructiva que pasó en marzo. Y mientras las necesidades de los afectados se siguen acumulando, el senador republicano por Missouri, Josh Hawley, dijo estar frustrado: «No estoy contento con el hecho de que todavía estamos esperando… hace dos meses», dijo.
Climate Power, una organización progresista especializada en políticas ambientales, subrayó que los recortes que la administración Trump está haciendo en agencias de monitoreo meteorológico como la NOAA y NWS, también tendrán un impacto fuerte en comunidades expuestas a desastres naturales.
“Mientras las familias enfrentaban tormentas mortales, Trump desmantelaba de forma imprudente la preparación y respuesta ante desastres. Sus recortes han debilitado el pronóstico de los climas extremos, han puesto en riesgo alertas que salvan vidas y dificultan la recuperación de las comunidades”, indicó Alex Glass, directora de comunicaciones de Climate Power, en una declaración a Univision Noticias, y otros medios.
La organización denuncia que hay menos infraestructura, menos entrenamientos y menos personal para prevenir catástrofes. Casi la mitad de las oficinas de pronóstico meteorológico están desatendidas, 30 de 122 oficinas (24.5%) no tienen un meteorólogo a cargo y muchas oficinas de monitoreo están cerrando de noche por falta de personal.
Mississippi también ha estado esperando desde abril una declaración de desastre mayor por parte del gobierno federal, solicitada tras 18 tornados que golpearon el estado a mediados de marzo, dejando siete muertos y cientos de hogares destruidos o dañados. Residentes como Brian Lowery, cuya casa rodante fue destrozada, han expresado su hartazgo por la espera.
Kentucky ha sido particularmente afectado. Un tornado nocturno causó la muerte de al menos 19 personas, principalmente en el condado Laurel. Cientos de hogares resultaron dañados, y vehículos fueron lanzados por el aire. El pequeño aeropuerto de London, Kentucky, que fue impactado directamente por un tornado, se ha convertido en un centro para la distribución de suministros esenciales como agua y comida.
El centro de Estados Unidos ha sido azotado por una serie continua de eventos climáticos severos. Solo este lunes pasado, se confirmaron al menos cuatro tornados en Oklahoma y Nebraska, hogares destruidos y daños en varios edificios, incluyendo un cuartel de bomberos arrasado
La situación de espera y la frustración de las comunidades devastadas ocurre en un momento de incertidumbre y cambios para FEMA. El presidente Trump ha sugerido anteriormente la idea de abolir la FEMA por completo y entregar dinero directamente a los estados para que gestionen los desastres, calificando a la agencia como «muy burocrática» y «lenta».
FEMA ya ha visto la salida de unos 2,000 empleados a tiempo completo desde enero, lo que representa aproximadamente un tercio de su fuerza laboral a tiempo completo. Trump también ha establecido un consejo de revisión, copresidido por la Secretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem, para «reformar y agilizar el sistema nacional de gestión de emergencias y respuesta a desastres».
Recientemente, FEMA enfrentó un cambio de liderazgo. El administrador interino de la agencia, Cameron Hamilton, fue despedido un día después de comparecer en un subcomité de la Cámara Baja y decir que no creía que la agencia debiera ser eliminada. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, sugirió que su despido tuvo que ver con el testimonio porque dijo algo «contrario a lo que el presidente cree… en cuanto a la política de FEMA».








































